Cuando las vacas, que han subido este verano a la
montaña, se echan atrás, es algo preocupante. La hierba con la que contaban
desde hace muchos años para pastar durante estos meses no existe o su calidad
la convierte en indigerible. No voy a meterme en contextos difíciles de
justificar hablando del cambio climático. Que un rumiante decida por iniciativa
propia echarse montaña abajo es un desastre. Llamadlo como os plazca. El calor,
con los fuegos en determinados lugares, hacen pensar que algo no funciona. Mirad
las noticias con las que abren la mayoría de informativos. Añaden -redondeos
divulgativos- el incendio cercano a Burdeos. Un desastre más que puede tardar
semanas o meses en tenerlo controlado por completo.
Esto del cambio climático tiene aires de ser cierto
produciendo efectos nefastos. Debemos ver cómo la humanidad decide ponerse de
acuerdo solucionando algo tan molesto. Una inquietud comparable, por su
repercusión y alcance, puede llegar a ser la privatización del campeonato del
mundo de fútbol. Los países europeos ya se han posicionado, apoyando el boicot al
Mundial como protesta por la venta de participaciones a inversores privados.
¿Ha olido Trump el volumen de negocio de la iniciativa? Por ahora el mundial
femenino que se celebraría en Brasil y el masculino de 2030 a
celebrar conjuntamente en España, Portugal y Marruecos no contarían con el
resto de las selecciones de Europa. Estaremos atentos al análisis de la jugada
bajo las indicaciones del VAR, el equipo de jueces que revisan las jugadas
dudosas desde una sala con pantallas -la forma en que se ha reunido el fútbol
europeo para apoyar la obstrucción-.
Mencionando Marruecos, ya hay víctimas mortales y
miles de entradas en un espacio breve de tiempo en Ceuta. Esta madrugada grupos
de marroquíes y argelinos se han lanzado al mar para intentar llegar nadando al
litoral ceutí. Dicen que miles de personas han alcanzado por mar la valla
fronteriza y han saltado las barreras de protección. ¿Huyen del calor
estacional de Marruecos para alcanzar el fuego estabilizado de Ávila, Madrid y
Toledo? El presidente Sánchez, de vacaciones de verano después del tradicional
despacho con el monarca en Palma de Mallorca, ya ha confirmado una respuesta
inmediata a la situación. El ministro de turno viajará de urgencia a la ciudad
autónoma. ¡Qué verano!
Hablando de Madrid, hoy la comunidad ha determinado
deshacerse del ático de muchos metros cuadrados comprado como "oficina
temporal" para el gobierno de la presidenta Isabel Díaz Ayuso. Han pasado
horas desde que una información periodística había expuesto públicamente este
hecho. Grotesco, poco justificable, lo de un ático en un barrio selecto de la
ciudad mientras la provincia se chamusca y el cielo tiene un color plúmbeo
ceniciento, no liga con las buenas intenciones financiadas por la ciudadanía.
Cosas de la política que nos alejan de las bienintencionadas intenciones de
algunos dirigentes. Volviendo a tierras cercanas, la alcaldesa de Ripoll tiene,
al menos, difícil de justificar el nombramiento de una hija como agente de la
Policía Local del municipio. La alcaldesa Sílvia Orriols confirma que no
intervino en el proceso de selección. Es, asegura, una polémica que se ha
generado sólo para "desprestigiarla". La hija no ha sido
"colocada", sino que obtuvo "la mejor nota en un proceso reglado
e impoluto".
No voy a entrar en la sensación preocupante por la
situación en Oriente Medio. Lo dejo estar aquí. La muerte de civiles, la
destrucción que nos llega también por los medios, son otro desastre. Algo
habitual y recurrente dejando de convertirse en primera noticia. Lo son los
fuegos, por ahora. El símbolo letal de llamaradas quemando demasiadas personas.
Lo es la guerra y lo son sus efectos. Hoy un misil -ruso?- se ha estrellado en
Polonia. Tras el breve paréntesis, las hostilidades han vuelto con fuerza a
Oriente Medio. Una escalada del conflicto aún con más actores marcados por una
feroz tensión militar.
Al lado del monasterio cierro los ojos, siento cómo
las vacas rumian. Escucho con detenimiento, me llegan los latidos del reloj sin
esfera en el campanario, rebotes acompasados de cencerro rítmico. Parando
mucho la oreja, escucho el piar mortecino de los pájaros, indefinidos,
camuflados entre el espeso ramaje todavía de los castaños bastardos con un gato
estático sitiándolos.
¡Buen verano!