domingo, 2 de agosto de 2026

A la sombra del monasterio, vacas rumiando.

 

Cuando las vacas, que han subido este verano a la montaña, se echan atrás, es algo preocupante. La hierba con la que contaban desde hace muchos años para pastar durante estos meses no existe o su calidad la convierte en indigerible. No voy a meterme en contextos difíciles de justificar hablando del cambio climático. Que un rumiante decida por iniciativa propia echarse montaña abajo es un desastre. Llamadlo como os plazca. El calor, con los fuegos en determinados lugares, hacen pensar que algo no funciona. Mirad las noticias con las que abren la mayoría de informativos. Añaden -redondeos divulgativos- el incendio cercano a Burdeos. Un desastre más que puede tardar semanas o meses en tenerlo controlado por completo.

Esto del cambio climático tiene aires de ser cierto produciendo efectos nefastos. Debemos ver cómo la humanidad decide ponerse de acuerdo solucionando algo tan molesto. Una inquietud comparable, por su repercusión y alcance, puede llegar a ser la privatización del campeonato del mundo de fútbol. Los países europeos ya se han posicionado, apoyando el boicot al Mundial como protesta por la venta de participaciones a inversores privados. ¿Ha olido Trump el volumen de negocio de la iniciativa? Por ahora el mundial femenino que se celebraría en Brasil   y el masculino de 2030 a celebrar conjuntamente en España, Portugal y Marruecos no contarían con el resto de las selecciones de Europa. Estaremos atentos al análisis de la jugada bajo las indicaciones del VAR, el equipo de jueces que revisan las jugadas dudosas desde una sala con pantallas -la forma en que se ha reunido el fútbol europeo para apoyar la obstrucción-.

Mencionando Marruecos, ya hay víctimas mortales y miles de entradas en un espacio breve de tiempo en Ceuta. Esta madrugada grupos de marroquíes y argelinos se han lanzado al mar para intentar llegar nadando al litoral ceutí. Dicen que miles de personas han alcanzado por mar la valla fronteriza y han saltado las barreras de protección. ¿Huyen del calor estacional de Marruecos para alcanzar el fuego estabilizado de Ávila, Madrid y Toledo? El presidente Sánchez, de vacaciones de verano después del tradicional despacho con el monarca en Palma de Mallorca, ya ha confirmado una respuesta inmediata a la situación. El ministro de turno viajará de urgencia a la ciudad autónoma. ¡Qué verano!

Hablando de Madrid, hoy la comunidad ha determinado deshacerse del ático de muchos metros cuadrados comprado como "oficina temporal" para el gobierno de la presidenta Isabel Díaz Ayuso. Han pasado horas desde que una información periodística había expuesto públicamente este hecho. Grotesco, poco justificable, lo de un ático en un barrio selecto de la ciudad mientras la provincia se chamusca y el cielo tiene un color plúmbeo ceniciento, no liga con las buenas intenciones financiadas por la ciudadanía. Cosas de la política que nos alejan de las bienintencionadas intenciones de algunos dirigentes. Volviendo a tierras cercanas, la alcaldesa de Ripoll tiene, al menos, difícil de justificar el nombramiento de una hija como agente de la Policía Local del municipio. La alcaldesa Sílvia Orriols confirma que no intervino en el proceso de selección. Es, asegura, una polémica que se ha generado sólo para "desprestigiarla". La hija no ha sido "colocada", sino que obtuvo "la mejor nota en un proceso reglado e impoluto".

No voy a entrar en la sensación preocupante por la situación en Oriente Medio. Lo dejo estar aquí. La muerte de civiles, la destrucción que nos llega también por los medios, son otro desastre. Algo habitual y recurrente dejando de convertirse en primera noticia. Lo son los fuegos, por ahora. El símbolo letal de llamaradas quemando demasiadas personas. Lo es la guerra y lo son sus efectos. Hoy un misil -ruso?- se ha estrellado en Polonia. Tras el breve paréntesis, las hostilidades han vuelto con fuerza a Oriente Medio. Una escalada del conflicto aún con más actores marcados por una feroz tensión militar. 

Al lado del monasterio cierro los ojos, siento cómo las vacas rumian. Escucho con detenimiento, me llegan los latidos del reloj sin esfera en el campanario, rebotes acompasados ​​de cencerro rítmico. Parando mucho la oreja, escucho el piar mortecino de los pájaros, indefinidos, camuflados entre el espeso ramaje todavía de los castaños bastardos con un gato estático sitiándolos.

¡Buen verano!

 

jueves, 23 de julio de 2026

Dos estrellas.

 

Donald Trump ha salido en la película del mundial de cuerpo presente en la final, durante la entrega de la copa. También tuvo su momento anterior de árbitro -refeere absoluto- interfiriendo la decisión de un profesional respecto de una tarjeta anulada por mediación del mandatario. ¿Quién conoce mejor el deporte que él mismo? Trump confirmó que llamó al presidente de la FIFA, Giovanni Vincenzo Infantino, para revisar la polémica tarjeta roja.

La infracción suponía la suspensión del futbolista de la selección estadounidense en el siguiente partido. La pena fue revisada y perdonada. Sin embargo, Donald, en una conferencia de prensa en el Despacho Oval, ha admitido la llamada a Infantino. Algo que varios medios ya habían anunciado. "He hablado con Infantino. Vi el partido, me gusta el deporte, entiendo de deportes, eso no ha sido roja, no era ni falta". Con esta locuaz severidad se permitió indultar al considerado mejor jugador de la selección americana superada y descalificada por un resultado importante en contra de Bélgica por 4 goles a 1. Algo que ha minimizado la intrusión megalómana en exceso en el mundo de los balones de un experto que tuvo que soportar cómo el equipo ganador imitaba las piruetas con las que este nos halaga a menudo.

El momento estelar lo ostentó en la entrega de la copa del mundo a España. Se pudo ver anticipadamente al emperador norteamericano tras un cristal blindado saludando al rey, Felipe VI, y al presidente español, Pedro Sánchez. Cordialidad y momentos grandilocuentes del presidente americano, pretendiendo llevarse un buen trozo del protagonismo. El amigo Infantino lo trasladó más allá de la primera línea de los focos mediáticos mientras la selección no levantaba finalmente el trofeo de campeones del mundo sin Trump reflejado en el objetivo, tan cercano como si fuera el entrenador. Es necesario constatar la presencia de la presidenta mexicana y del presidente de Canadá. Pero no Pedro Sánchez, que ya estaba representado en el acto por el monarca español. Tampoco ha asistido Serrucho Milei, el presidente argentino abrazando supuestas supersticiones con la vergüenza final por la rabiosa derrota de los de la Pampa.

Geopolítica y balones, como los de Trump, en un campeonato mundial donde hemos asistido también a la reivindicación de las Islas Malvinas por Argentina. La política, los famosos invitados, las estrellas diversas añadiendo a los estadios el alcance del momento. Algo grueso, con mucha audiencia -y pausas para la hidratación- han convertido el suceso en algo trascendente. Los ingenuos proponemos la mejora simbólica para la paz en el supuesto de campeonatos regulares -cuando se considere oportuno- para solucionar conflictos desde el punto de penalti. Imaginemos el glorioso reto deportivo entre la selección rusa contra Ucrania. ¿A cuánto podrían revenderse las entradas para una competición entre Israel y Palestina? Y Trump, entregando el trofeo, bailando a todo tren mientras resuelve los problemas mundiales a patadas. ¡Bravo, Donald!

Puestos a soñar, pienso en el conflicto entre la selección española y una catalana para rehacer algunas diferencias tradicionales. La intervención de los jugadores en ambos campeonatos mundiales logrados se ha fundamentado en el peso específico de algunos componentes, como el gol decisivo en la final en las prórrogas definitivas, han sido obra importante -o clave- de los elementos que militan de ordinario en el Barça. Los soñadores impetuosos no dejan de ver al supuesto equipo catalán luchando en una final. Un disparo preciso de Lamine Yamal, juntando culturas y credos, una utopía que por ahora no veremos concretada si nos acercamos a los criterios balompédicos empleados por el señor Mariano Rajoy.

Ahora sí, ya tenemos dos estrellas -o dos meteoros en el catálogo Michelin- de las selecciones que pueden lucirlas en el pecho, una distinción de prestigio y de categoría deportivos.

 

domingo, 12 de julio de 2026

Rozaderas.

 

Uno de los placeres de este verano demasiado caliente en general es vivir en el Prepirineo, en el Ripollès o en Sant Joan de les Abadesses. Por las noches o por las madrugadas da gusto no tener que ponerse al amparo de un ventilador. Circula un fresco regalado, como decían antes, suavizando los ambientes. Alguna tarde hemos visto caer cuatro gotas contadas, sólo cuatro, recordándonos cómo la lluvia existe, aunque sólo sea para remojar justo las calles. 

Un contraste, vistos los fuegos chamuscando espacios naturales y confinando poblaciones. ¡Ay, el fuego! Este año, excepcionalmente peligroso por la cantidad de vegetación acumulada. Hablad con gente del país ligada a un pasado de payés para significar la cantidad de vegetación, de bosque, que se ha desperdigado por todas las vertientes montañosas. Los veréis mostrar la línea desde donde existían campos con escasos árboles y algún matorral en los márgenes, hitos vegetales marcando el rompecabezas de los campos y de las propiedades diversas, hoy un amasijo de una espesa textura frondosa.

La aplicación ornamental del mosaico vegetal entre los diversos cultivos ha sido abandonada al por mayor. Los campos y bancales han sido invadidos por el bosque y el sotobosque en una mancha verde trepando por todos los rincones de la montaña hasta ese punto en el que ya no hay árboles; aquí se inician los pastos de verano para los migrados rebaños de vacas y de ovejas que todavía utilizan durante la temporada de verano. Desde la perspectiva de casa observo lo peladas que están las montañas más elevadas con el Taga, la cima singular de la región, sin árboles. El pino negro es la especie fronteriza que anuncia cómo los puntos más elevados sólo poseen hierba, esos eran los pastos estivales.

No ha pasado medio siglo, cincuenta años, que todavía se oía hablar -vivían de ello- de mozos en general, a payés, vaqueros, pastores, yeguaceros y porquerizos que conducían por turnos a los lugares diferentes y bien organizados donde el ganado comía el sotobosque. De este estado de cosas, hace menos de cincuenta años, los bosques eran explotados al milímetro podando las ramas bajas de los árboles para hacer leña. ¿Cuántos árboles muertos por el viento y otras circunstancias hacen vida inútil allí donde se han extinguido sin sacarles provecho? Del árbol caído no todo el mundo hace leña.

Los abuelos sabios predicaban que el bosque no quiere ver ni al dueño. Dejar la naturaleza ejerciendo su curso para obtener altos y pulposos ejemplares alejando a los animales que se comían o estropeaban los vástagos de pino o de encina. Pero no los pastores y vaqueros que estaban más por tener espacios anchos sin estorbos. Campos bien limpios donde crecía una mar verde donde apacentar la vacada y las yeguas. Estos sabios -aquellos abuelos- todavía tienen en la cabeza cómo algunos pastores encendían espacios para convertirlos en campos de pasto sin estorbos arbóreos. Maneras de entender y favorecer los provechos particulares de cada gremio. Los del bosque y los del pasto. La guerra que ponía en bandos diferentes a las civilizaciones de cazadores versus la de los agricultores.

Eran días, aquéllos, de escopeta o de rozadera. Del golpe oclusivo y letal de una escopetada como un hachazo a la desbrozadora, una herramienta agrícola de mango largo que llevaba en el extremo una hoz de podar firme para despejar el sotobosque, cortar setos o desbrozar caminos. Una herramienta manual, impulsada por el concentrado de alubias y por la butifarra, que mantenía los campos libres de bosques inútiles. Cuántas casas o cabañas vivían más alejadas de los fuegos malintencionados causados ​​por aquellos pastores expertos en manejar este trasto, la rozadera.

Ya veremos cómo las autoridades, jueces de la escopetada o de la desbrozadora, planifican las directrices para poner cordura -y recursos- en el lamentable estado; lo que se denuncia cada vez que el fuego asoma rabiosamente la cabeza por nuestra región. Hacía tiempo que no oía la razonable sentencia -ya me perdonarán los ecologistas urbanos- que, tal vez, es necesario arrancar la maldad de la tierra por las raíces. ¿Habría que sembrar más árboles en el Ripollès cuando tenemos un excedente temerario?

 

 

domingo, 5 de julio de 2026

Pedaladas de gol.

 

El deporte merodea dando vueltas, la selección gana el partido por 3 a 0 contra Austria mientras el Tour 2026 inicia el rodaje en la Sagrada Família. Tramos de carretera catalanes cortados por la serpiente -en este caso de color amarillo- pedaleando por los lugares del Vallès, de Osona o del Ripollès. El impacto generado supera las previsiones a pesar del desbarajuste comercial en algunos emplazamientos o establecimientos afectados y cercanos al templo de Gaudí. Visto de cerca, es un gesto que hermana la vaticana religión con el credo deportivo, empujando a patadas la divina pelota hacia el cielo de los campeones. ¡Gol!

Tenemos constancia de deportes precolombinos pasándose una pesada pelota sin emplear las manos ni los pies. Una antigua práctica deportiva con significaciones de carácter cosmológico -rituales- que se empleaban para resolver conflictos o como ofrendas, donde algunos delanteros centrales dejaban la piel por veneración. Este mundial vigente vuelve a tener su sede -Estados Unidos y Canadá al margen- en algunos estadios mexicanos donde podrían rehacerse los retos mesoamericanos de una tradición situada muy allá en el transcurso de la historia, en los tres mil quinientos años. Por pura justicia poética, podría suceder que el guardameta mexicano se erigiese en el héroe de   la clasificación con un golpe de cadera afortunado en la astral sesión definitiva de los penaltis.

Con menos celebridad histórica, lo tendrán Tadej Pogačar como el gran favorito para llevarse el triunfo ciclista sumando su quinto título. El principal rival capaz de ganarle puede ser el danés Jonas Vingegaard, reciente vencedor del Giro de Italia. Verlos pedalear, hendido en el sofá haciendo la digestión, cansa. Este año el Mundial de fútbol simultanea la pedalada con el pase redondo que puede acabar en gol. Puestos a soñar en la globalización de los acontecimientos deportivos actuales, el Mundial de fútbol y el Tour, hago a los ciclistas subir puertos andinos para llegar el primero al Templo del Sol en lugar de pasar por delante del monasterio de Ripoll. 

Todo va a llegar o ya lo ha hecho. Por ahora, el número de catalanes en la selección española y la puesta en marcha del ciclismo galo en Barcelona lo hacen más posible. Hechizos atraídos por el magnetismo creciente de la Sagrada Família recién coronada con la cruz de la Torre de Jesús bendecida por el Papa. La entrega de la Medalla de Oro y de los Premios Trienales de la Unión Internacional de Arquitectos han sido momentos relevantes del Congreso Internacional de Arquitectura 2026, también celebrados en el templo. El evento ciclista actual se ha acercado, a la sombra de este nuevo símbolo de piedra aún por terminar. Estamos en ese momento polivalente de una edificación muy singular en Barcelona ciudad.

Dos actos deportivos compitiendo por obtener el eco que les corresponde. Podríamos hermanarlos como el fútbol inédito de pedalada. Deportistas contendiendo en ámbitos muy distintos. Asistimos, pues, a la posibilidad -como las naves de la Sagrada Família- de emplearse según la liturgia mediática que proceda, en este caso con un portero subiéndose en bicicleta a las redes -o a las grúas- del templo.

Inmersos en la fe deportiva de estos días de emisiones televisivas solapadas, aunque horariamente no se programen en la misma franja. Barcelona se convierte en el epicentro mundial de la bicicleta con miles de aficionados. Andrés Iniesta cabalgando el mundo de las dos ruedas. En el calendario, el campeonato del mundo de ciclismo se ha trasladado a septiembre para amortecer la atracción generada por el campeonato de fútbol.

Empapados por la deportividad ecuménica de los días, os prevengo, al margen de los resbalones, de las tarjetas rojas infernales.

 

 

domingo, 21 de junio de 2026

Toreros legales.

 

Continuamos con el reto, algo ultramontano, en la política nacional protagonizado entre el PP y el PSOE con el primo hermano, VOX, para ahuyentar a Pedro Sánchez del poder que ostenta como presidente. ¿Hay algo que les hermane? Nada de lo que hacen o anuncian se sostiene con acuerdos o apoyos entre el gobierno y la oposición. Solo el aplauso al Papa les ha hecho coincidir recientemente en una sesión sin insultos ni descalificaciones. Unos con pose de buen monaguillo, otros con actitud de niños tomando la comunión por primera vez, todos ostentaron el récord de aplausos dirigidos a un personaje especial, León XIV, que los visitaba en el Congreso de los Diputados. Una anécdota puntal más para libros de récords mundiales.

La última estocada -empleando terminología torera- la está recibiendo el expresidente Zapatero, el de las cejas angulosas acitroënadas. Ha sufrido una furibunda reacción legal convirtiéndole en el sospechoso de varios delitos. José Luis Rodríguez Zapatero, está imputado por la Audiencia Nacional por siete presuntos delitos relacionados con el caso Plus Ultra y fondos irregulares procedentes de Venezuela. Un juez torero lo lidera -José Luis Calama- situándole como presunto vértice de una red de tráfico de influencias, blanqueo de dinero y por organización criminal.

En medio del altercado legal, aparecen unas joyas en una caja fuerte en el despacho de Rodríguez Zapatero. Un conjunto bastante brillante valorado en un millón y trescientos mil euros. Regalos por la condición de jefe de estado o empatías entre poderosos. Quilates de oro blanco y pedrería suntuosa en el escaparate más que legal, el del prestigio y la transparencia exigibles sin contar con presuntas irregularidades de los expresidentes de su condición. Como justificas una relativa fortuna en joyas, hayan superado o no la vigencia legal que correspondía, enredando aún más el asunto. La batalla mediática supera ya al personaje. Veremos si también el partido le acaba considerando un elemento más para la colección de personajes políticos socialistas en desgracia.

El bamby acitroënado, con o sin razón judicial, sufre un demérito significativo por el concepto de “todos son iguales”. De faro impoluto donde mirarse a convertirse en un sospechoso más en esta carrera -presunta-, a un dirigente más embarrado por la corrupción y el aceite sucio que lustra sus manos. ¿Uno más? Cierta prensa y las declaraciones ultramontanas de las acusaciones particulares y de la oposición le significan demasiado. Al menos no fue uno de los políticos en apoyar al Papa en su gloriosa visita al Congreso de los Diputados. ¿Tiene aún un espacio en el cielo judicial, José Luis Rodríguez Zapatero? La sacudida recibida le cuestiona como otro más de ese patrimonio nacional de la corrupción. Veremos cómo se resuelve. La defensa, de hecho, pidió un aplazamiento de la declaración sobre esta parte del caso. Un silencio de este tipo hace sufrir, no porque tenga que incrementar la impresión de una voluntad de ocultación o de un origen inconfesable de las joyas, sino porque contradice los valores que el expresidente socialista ha defendido y proclamado durante toda su trayectoria.

Por ahora dos vertientes bien opuestas. El de los amigos y políticos afines exculpándole, apoyándole apelando a la presunta inocencia. Por el otro lado, la oposición insistiendo trepando en acusaciones, retirada de pasaporte, implicando a sus dos hijas y la secretaria personal, redondeado todo ello con una petición de prisión significativa que no se ha hecho efectiva. Este sábado el juez Juan Carlos Peinado envía a juicio a Begoña Gómez, esposa del presidente español, Pedro Sánchez, y le retira el pasaporte. De esta forma, Gómez no podrá acompañar a Sánchez en los viajes internacionales. Aparte de la retirada del pasaporte, también le obliga a presentarse cada quince días en el juzgado.

Todo para acertar una estocada bien torera en el liderazgo del presidente del gobierno, Pedro Sánchez. Nada de pinchazos inofensivos, uno de esos bien centrados y eficaz derribando el toro para terminar de atropellarlo en la arena, ya sin orejas y con la cola pendiente todavía de la presidencia torera, quien tiene el poder exclusivo para concederla. Un curso horrible para Perro Sánchez con más vidas que un gato de tejado sitiado legalmente por la mujer, por el hermano y ahora por Zapatero dejando al margen la vida y milagros de Ávalos y compañía, Cerdán y otros secuaces.

¿Asistiremos a la anticipación de las elecciones generales mientras Feijóo acaba de aprender inglés? Cada vez parecen más cercanas pese al intento, el sprint oportunista de Sánchez, de presentar unos presupuestos y convocarnos en las urnas durante el 2027, cuando corresponda. Un escenario cargado de contradicciones, de atestados de la policía o de la guardia civil y de decisiones judiciales. Parece que la política se ha sometido definitivamente a la agenda de los tribunales y sus resoluciones.

Por ahora, pues, la coherencia entre las ideas que se predican y las costumbres que se adoptan, tienen que ver con mantener la credibilidad.

 

sábado, 13 de junio de 2026

Beatus ille.

 

Los efectos de la visita del Papa, León XIV, como jefe de estado y jefe de una iglesia, en Catalunya, han impactado también por partida doble en la vida política y ciudadana. La derecha y la izquierda se han acercado. Unos como el representante netamente social en favor de la acogida de inmigrantes, de la paz y de una economía a favor del servicio a las personas. Alejado -como Pedro Sánchez- del trumpismo y de la ultraderecha catalana y española.

En Catalunya teníamos la duda, fomentada por Omella, del uso del catalán. Un calculado recuento lingüístico que el Papa León ha respetado en Montserrat y en la Sagrada Família mientras hacía visibles a los presos y a los desfavorecidos -Brians y la parroquia de Sant Agustí del Raval-. A una corta distancia de la catedral, los maestros con camiseta amarilla se manifestaban mientras los estudiantes de las pruebas de selectividad acudían temerosos a los exámenes. Detrás, un conglomerado puramente vaticano que el Papa impulsa a lo largo de los distintos parlamentos y de sus respuestas. Era evidente cómo el aborto y las medidas discretas contra la pederastia en la propia iglesia han salido sutilmente. Sin embargo, la mujer continúa en su sitio -ahora sin tener que limpiar altares como sucedió en la anterior visita de Benedicto XVI- soportando el papel subalterno de ellas en la institución que encabeza León XIV.

Del discurso inicial en la sede del Congreso de los Diputados destaco la apropiación y los siete minutos de aplausos eternos que se disolvieron en la nada durante la primera sesión sin la tutela papal con las contundentes bofetadas dialécticas habituales. En las sedes oficiales importantes de Cataluña hemos visto colgadas banderas vaticanas. Si se desea, pequeñas aportaciones más al gasto real de esta visita que difícilmente conoceremos.

Hemos asistido a la puesta en marcha, una vez más, de la maquinaria vaticana engrasada por una excelente capacidad para generar un espectáculo que ha coincidido en el aniversario de la muerte de Antoni Gaudí y la bendición de la torre de Jesús. El punto clave de esta visita. Barcelona se proyectará aún más en el centro de atracción turística. Algunos osados ​​comentaristas ya proponían desmontar la Sagrada Familia almacenando las piezas -como un puzle de Lego- en un Bluespace. Obtendríamos un solar de muchos metros cuadrados donde edificar pisos turísticos para acoger a los visitantes.

De regreso al Vaticano, el Papa habrá dejado un recuerdo muy entrañable para muchos. Se marchará bajo el impacto espectacular y estético de haber bendecido la cruz del templo de la Sagrada Familia. Una cruz con la que el pontífice aspira a iluminar el mundo con un mensaje de paz, tolerancia y justicia para los más necesitados. Quiero destacar que en la construcción del templo de la Sagrada Família no se ha empleado ningún tipo de capital público.

Yo personalmente destacaría la sensación de ahogo y encapsulamiento en las vías por las que él se ha desplazado. Las he sufrido en propia carne indefenso para saltar de lado a lado, uno y otro de la calle ocupados por la fe y la ilusión, para poder llegar a casa después de una visita médica en una clínica relativamente cercana a la sede de la Sagrada Família. La médica, por ejemplo, llegó tarde durante un par de horas por las dificultades expuestas. La presencia papal comportó el cierre por seguridad sufrido por algunos barceloneses. Después de la experiencia, creo que lo liberador ha sido seguir los acontecimientos desde las televisiones que los retransmitían en directo. La televisión estatal convertida literalmente en Vaticana.

 La TV1 sigue, también desde Canarias, todos los pasos santos del protagonista, misas, actos diversos y bendiciones con o sin papamóvil de un protagonista con poca prisa, como eterno. Hemos asistido a las numerosas pausas del ritual mientras el vehículo descapotable se detenía para bendecir a un niño ajeno a la ceremonia en el que estaba inmerso por la familia mientras le depositaba en los brazos bien entrenados de la policía vaticana sosteniéndolo cuidadosamente mientras el Papa le dibujaba una cruz en la frente. Como ha dicho el Papa en Canarias, el mar no puede convertirse en un cementerio sin lápidas, inspirado en la recopilación de relatos fantásticos y de terror escrito por Neil Gaiman.

Curiosamente, la televisión -vaticana estatal- interrumpe la programación para empezar el mundial de fútbol. Cortan abruptamente la misa, desde un estadio de fútbol en Las Palmas de Gran Canarias, para iniciar este nuevo y largo campeonato mundial de fútbol. Trump gana en audiencias y gestos inoportunos. Las restricciones de entrada impuestas por Estados Unidos han provocado, incluso, que el árbitro somalí Omar Artan, considerado el mejor árbitro de África, tuviera que dar media vuelta porque le denegaron la entrada en el país que preside Trump porque no pudieron constatar si tenía o no antecedentes. Asimismo, buscando un refugio para que Irán, uno de los participantes en el torneo, pudiera estar presente a pesar de la guerra con Estados Unidos. Por último, la expedición se instala en Tijuana, en la frontera mexicana, con visados ​​de 24 horas para ir a la sede del partido y regresar al hotel. Una solución de urgencia que no ha evitado otros escenarios polémicos como el que vivió Aymen Hussein, la estrella de la selección iraquí, que fue retenido durante horas en Chicago y que dijo que le habían "tratado como un terrorista". 

Aquí hemos asistido a rituales diversos mezclando la condición papal y de jefe de estado, del Vaticano. Todo perfecto si no fueran los problemas técnicos del avión que debía trasladarle a Roma. Finalmente, el Papa, con una corte reducida con menos cardenales y obispos a bordo, ha aceptado el avión -mucho más pequeño- que Felipe VI le ha cedido para poder llegar al Vaticano. Entre los Cercanías en Barcelona el día de su visita y el avión papal de regreso a Roma, estoy seguro de que el pontífice se decantará próximamente por el papamóvil, un buen medio de transporte, más fiable.

¡Beatus ille!

 

domingo, 31 de mayo de 2026

Pausa administrativa vital.

 

Ya lo anuncié, he sufrido un proceso quirúrgico en la espalda, en las lumbares. Desconozco si me correspondería una baja médica como autor que cada diez días publicaba algo en Reflejos y Titiriteros. En el caso de no poner más condicionantes al momento, pude alertaros con más concreción del hecho. Fue una pausa administrativa vital, coincidiendo en un día concreto, el de los hechos.

Han sido ratos de dolor físico y de angustia. De constantes vitales trepando, fuera de las medidas habituales. ¿Nervios? Supongo que sí. Al absentismo, también de agua y tabaco alargándose por previsión, cabe añadir la incertidumbre de una intervención técnicamente muy mejorada respecto de las que se practicaban no hace demasiados años. Horas de ausencia para aterrizar en la habitación donde he realizado tres días de ingreso sometido a las pruebas diversas que corresponden.

En la desconexión anestésica programada aparcas también un poco la vida real, te vuelves exigente, egoísta. Una cuenta atrás alejada del mundo que te rodea por unas horas. Despiertas abatido, rodeado de aparatos conectados a la mano amortiguando el dolor por la herida causada. Terminado el problema inicial, ahora tienes que resolver cómo salir y rehacerte. Estoy en el proceso.

El día antes, a la una de la madrugada, fui a dormir. A las cinco y media me levanto. Desayuno un par de veces, por si acaso. Hasta después de la intervención no puedo comer, beber agua ni fumar. Por ahora lo cumplo. Ha sido todo un día sin comer nada. Hace bastante calor. A la una y media marchamos a la clínica. Me cambio para la intervención en un cuarto del primer piso. A las 17:00, más o menos, me trasladan al quirófano. Un sitio que me recuerda el trasfondo de un escenario donde los cantantes de un concierto de rock duro se presentan mientras van a la suya. No tiene aire de sitio terrible. En ninguna parte detecto a ningún afilador de bisturís. "¿Cómo te llamas? Yo soy la doctora...", aparecen sin protagonismos melodramáticos.

La última presencia consciente está junto a una mesa rara de intervenciones. Pierdo el mundo de vista hasta las 23:00 que entro en planta. Estoy entumecido y aplacado. No tengo ánimo para nada. Pendiente de la intervención, de las grapas que zurcen la cicatriz. Curiosamente, el dolor que me ha llevado a la intervención ya no existe. Se ha ido, si no fuera por la sensación de recién intervenido. La tensión y el índice de glucemia se han disparado. Un desastre que se complementa con la orina, aparatosamente sangrienta. También llevo una cánula que rezuma un líquido cobrizo marrón. Son los restos de la intervención, un drenaje que libera los residuos de lo que han hecho en mi cuerpo y en mi columna. Una enfermera me dice si quiero tomarme una fotografía con la nueva cicatriz que decorará mi espalda. Yo digo que sí y ella coge el móvil con gesto profesional para hacer el retrato artístico.

La vida hospitalaria con diabetes II es para tirar por la borda. Comida mala, sin gusto y horrorosa. Con unos caldos incomibles. Malas tortillas y una fruta incomestible. Por fortuna, me abastecen con algún bocadillo externo de jamón a hurtadillas. Esto hace que soporte un poco la vida sin pasar excesivo apetito. En el restaurante sirven uno de los platos idéntico al que me han traído, piezas de pollo hervido sin demasiado sabor. La amabilidad de la gente que cuida a los enfermos es exquisita. Me limpian, me curan y me ayudan tocados de optimismo realista.

Sentarme en la cama es una epopeya. Lo consigo durante ratos ligado al drenaje. Me levanto con esfuerzos dolorosos. El sábado me anuncian que el domingo podré marcharme a casa, después de desayunar. Una buena nueva. Paseo -y compito con algún vecino de habitación- por los pasillos con el equilibrio al garete exhibiendo el culo. Una carrera de cojos. Mis hijos me han hecho compañía en las tres noches hospitalarias. Cuando marchamos, me traen una silla de ruedas que utilizo de andador. Nos recoge un taxi. Es un mal día, una prueba atlética corta toda la Diagonal. Afortunadamente, el taxista puede cruzar sin problemas.

Estoy en casa. Mecido por varios calmantes y pastillas antiinflamatorias. Inyecciones para estar precavido, de esas en la barriga, protectores de estómago... Me ceden la cama. Duermo seis horas de continuo, boca abajo. Un éxito. Me levanto mucho más rehecho. ¡Estoy en casa!

Os anuncio, en mi caso, que mientras permanecía anestesiado no he soñado en blanco y negro, tampoco en color.

 

martes, 12 de mayo de 2026

Veracruz, la Antigua.

 

El Barça gana, por bastantes puntos de diferencia en la clasificación general, al Real Madrid en el Nou -nou- Camp. La fiesta como Campeón de la Liga acaece para los culés en un día con un punto triste, la muerte del padre del entrenador, acontece en el momento importante para él y para el club. La imprevisión de los resultados -¡el fútbol es así!- establece la incertidumbre de si el Barça podría levantar la copa en su estadio. Se ha hecho, el hito o el reto, contra el eterno rival, con un primer gol de falta directa a la escuadra, una de las virtudes que Messi se llevó a las Américas donde juega. Venga, chicos, solo le falta la Champions, un trofeo que no acaba de llegar, aunque este año tampoco lo haya alcanzado el Real Madrid, el rey de la competición europea. La derrota en la rivalidad europea pasa también por la consolación en la frustración ajena.

Porque el momento colorista del Barça se ha sobrepuesto a la epidemia más gris de hantavirus que la copa liguera que el Barça pasea -ahora mismo- por las calles de la ciudad. La movida de la repatriación de los integrantes de este crucero ha sido esto, una convulsión de alto voltaje político entre la comunidad autonómica y el gobierno central que lo está gestionando. Hemos visto argumentos difíciles de aceptar, como si los ratones pudieran realizar natación artística desde el barco parado cerca del puerto por imposición del gobierno autonómico. Desconozco si estos roedores son capaces de ejecutar filigranas rítmicas para acabar trepando al muelle de las islas Canarias. Visto desde fuera del contexto y sin intereses ajenos, parece difícil que este selecto crucero llevara incorporados grumetes de cola larga y mostacho afilado capaces de realizar proezas olímpicas como la propuesta por el presidente autonómico. Sin embargo, habrá que ver cuál habrá sido finalmente la capacidad real de contagio de este hantavirus acuático.

 Y como no hay dos sin tres, quiero hacerme eco de la aventura política de la presidenta de la Comunidad de Madrid en México -con "x"-. Dicen que ha recortado su estancia en el país por la confrontación contraria. Dicen. Ir a México -con "x"- para exaltar la figura de Hernán Cortés no le ha reportado demasiados beneficios. Política y económicamente no ha sido una ida productiva. Dicen. Ir a México -con "x"- no ha sido una buena decisión. Dicen. El rechazo y el eco protagonizados por esta señora en esta salida políticamente extracurricular se habría ido al traste. Dicen. No se puede llegar al exterior para alabar a un personaje considerado enemigo mayoritariamente colectivo, no parece una buena táctica. Tensar las declaraciones del gobierno y del propio monarca español actuales en sentido contrario no ha sido demasiado brillante. También dicen que ha sido contraria a la acogida de los marineros de la rata en el hospital militar de Madrid donde cumplen la cuarentena.

            En la Antigua Veracruz, visité el primer lugar donde se instaló Hernán Cortés. Su casa. Este conquistador subió río arriba con las naves procedentes del golfo de México -ahora de Trump-. Quedan las paredes forradas por raíces y por mucha vegetación. Un cañón viejo y los cimientos de los espacios antiguos. Se puede atravesar el río por una palanca movediza muy larga. Los indios creían que los conquistadores llevaban la casa en el barco. En este lugar se encuentra la primera iglesia cristiana del mundo iberoamericano. Pequeña, sencilla y con goteras que no se reparan. Existe un pozo circular, ahora seco, donde lancé una moneda -una medida más propia en la fontana de Trevi-, un gesto que sorprendió a todos. Les digo que pretendía ser la aportación por mi parte del oro que les expoliamos. No sé si comprendieron mi gesto, de presunto conquistador arrepentido. La Antigua Veracruz no es un sitio de masas. Decadente y sin el predicamento que debería tener un lugar como éste. Muchos mexicanos la desconocen, anuncia el guía. Aquí desembarcó Hernán Cortés con cientos de soldados. La leyenda dice que quemó las naves para que la tropa marinera no tuviera la tentación de darse la vuelta. La Antigua Veracruz huele a canela.

De los tres episodios me quedo con la victoria liguera por el Barça. Me olvido de los juegos y de las trifulcas que el hantavirus ha levantado en el sistema inmunitario global. De la señora presidenta de Madrid y Lavapiés me sabe mal que no simulara un pase exitoso como el del segundo gol de ayer del Barça. ¡Cuánta pericia! Pienso que lo tenía más fácil, reconociendo a México como el país que acogió a tantos y tantos españoles terminada la guerra civil. Quizá hubiera sido un buen gesto acercarse al pozo de la Antigua Veracruz para tirar algunas monedas de peso. Con el gesto se habría ahorrado, seguramente, las críticas y rechazo de un país que no pierde la memoria.

 

 

jueves, 30 de abril de 2026

El sol como una zarpa de gato.

 

Dicen que no volveremos a ver un eclipse como el que debe producirse el próximo 12 de agosto hasta el año 2180. Un hito o una eternidad que nosotros, los de ahora, no contemplaremos. Un juego de pelotas juguetonas entre el sol y la luna administra las reglas de las sombras que deben taparnos la luz directa del sol. Un misterio y una posibilidad astronómica imponiendo un enigma que produce si no algo de miedo, causa temor. Un hito importante, ajeno a nuestras reglas humanas, nos sorprende con un punto astrológico, una pseudociencia que trata de las presuntas influencias de los astros en el destino de las personas y de la predicción de acontecimientos terrestres por su posición y aspecto. Un contraste entre el hecho astronómico -científico- frente al concepto astrológico, lleno de opciones mágicas y vulnerables, que la astrología comporta, será la magia infinita interpretada en la grandeza geométrica celestial.

 En 1999 -siglo XX en el ataúd histórico-, presencié un eclipse total de sol en Halfweg, en las cercanías contiguas a Ámsterdam, cerca de un estanque repleto de inoportunos mosquitos. Fue el miércoles 11 de agosto de aquel 1999. A las 11:10, el sol presenta un ridículo mordisco en el NE. Mi desinformación no deja concederle la importancia del momento. En la televisión local se proyecta el alcance del instante con grandes gentíos mirándolo. A las 11:15 intento buscar el sol, me duelen los ojos. No tengo gafas ni utensilios para examinarlo cara a cara. Los aviones siguen pasando, el aeropuerto de Schiphol se sitúa cerca.

A las 11:20 la televisión insiste, es muy importante mirar al sol con gafas especiales, bien protegidos. Repasan los eclipses pasados​​. Tengo un vago recuerdo, de muy pequeño, en la escuela de Sant Pau de Segúries, de haber visto uno parcial con un cristal ahumado en el patio de los niños. Diez minutos más tarde el cielo se está oscureciendo, hay un cuarto de sol comido por la luna. El cielo está algo nublado. Las nubes no lo dejarán ver con claridad. ¿Suspenderán el eclipse? A las once y media ha vuelto a salir el sol, navega entre los cúmulos. Parece un sol de media tarde. La luz se va paulatinamente apagando diluyendo las sombras con el sol mitigándose.

Al mediodía, a las 12:00, sólo falta una cuarta parte del sol para el eclipse total. A las 12:15 se ha oscurecido de verdad. El sol es como una leve pezuña de gato agresiva en el horizonte. Una breve nube nos la tapa. Es necesario encender la lámpara de la cocina. Pese al fenómeno, se acerca la hora del almuerzo. A las 12:20 se ha oscurecido bastante. Finalmente, a las 12;25, el sol vuelve a crecer con lametones luminosos bañando el césped exterior. A las doce y media, la naturaleza recupera el pulso vital con la luz que corresponde. La zarpa de gato arañando la incandescente superficie solar ha dejado de corroer la circunferencia como un ratón royendo un queso pantagruélico.

Hace un par de días los medios nos dicen que el sol está situado -una especie de ensayo general previo- en el lugar exacto en el que podremos ver el eclipse el día que proceda. Algunos especialistas se han desplazado ya con cámaras ideadas para captar el momento. Gente preparada buscando el sitio -marcándolo- para poder fotografiarlo con la precisión que el momento se comporte. Deben dejar un pequeño cartel para vigilar el sitial con un fantasma que, seguro, volverá hacia el sur y las tierras bajas de la Catalunya astrológica sin muros ni grúas de la construcción -¡ni nubes!- impidiendo la ceguera. Un espejismo.

"Señales en el cielo, trabajos en la tierra", hace el dicho. Bien, que ya tenemos la tierra bastante movida. La luna y el sol se entrelazarán en un eclipse sin un nombre de político sellándolo. No necesita la ilusión óptica de sombras celestiales tener el nombre de personajes vigentes, ya que el hombre no puede hacer nada, sólo contemplárselo empequeñecido y ajeno. La rotación y la penumbra juegan para, durante un momento, hacernos conscientes del papel del hombre en situaciones, aunque previsibles, nos vuelven a la medida real, de niño pequeño, observando este milagro predecible con un rústico cristal ahumado.

Debo confesarles que por ahora no tengo ningún sitio elegido. Si puedo disfrutarlo, me situaré en la terraza de casa y, en el caso de no poder seguirlo con toda la pulcritud prescrita, miraré cómo la luz y el momento me deslumbran, aunque sea sin gafas protectoras, como las de mi infancia, dejando rezumar todos los sueños, incluso la posibilidad de que llegaran los marcianos.

¡Buen preeclipse!

miércoles, 22 de abril de 2026

Vida de pueblo.

 

Tarde primaveral en el Prepirineo, de lluvia y de tormenta sin demasiados estragos, repetida día tras día. Vivimos tiempos de aguaceros durante estos días. Una bóveda de nubes blancas va subiendo como algodón húmedo volviéndose, poco a poco, en horizonte grisáceo oscuro con mucho revuelo. ¿Caerá piedra? Esperamos que no. Ahora el pedrisco –los que el cielo nos envía– pueden ser inusualmente gruesos. De esos que pueden hacer daño a los huertos y peinan los cultivos con remolinos indómitos. Sentir el poder de la piedra chocando contra los tejados o la tierra misma nos aturde. Año de aguas mil y torrentes grasos alimentados por la nieve que todavía baja con furia amorosa de la montaña hacia el río Ter.

Por la mañana, cuando el sol brilla sin las nubes amenazadoras, si pones la oreja sientes cómo los escolares pasan por la calle. Personal, sin embargo, indómito, en busca de lo que hoy los maestros pretendan enseñarles. Procesiones agrupadas por afinidades, niños con niños y chicas con chicas, dibujan rebaños dirigiéndose al colegio con ímpetu. Personal de mochila extrema apta para cargar con lo que corresponda. Sin alboroto también circula la hilera -todavía ajena- de los bebés o infantes que holgazanean bien abrigados porque las mañanas y las vísperas en Sant Joan de les Abadesses son todavía lo suficientemente frescas. La ristra de niños desfila como una carrera de ciclistas sin una meta cercana.

Ya os he dicho que suelo leer la prensa al día siguiente de su vigencia. Repaso los periódicos de hoy, mañana. Una estrategia de leer el papel para amorecer lo que contienen. Mañana miraré si lo que anunciaban se ha convertido en real. Una forma, considero, un poco extraña de abarcar la información que nos rodea si la contrastas con el flujo formidable en las redes actuales. Pienso en el contraste de la noticia expuesta en un diario en papel y de las que viven y crecen para la pantalla. Son todas bastante reales sin intervención, básicamente política, o el papel -por razones de edad- confiriéndole una certeza objetiva que no siempre es cierta. Como si los prejuicios hicieran mejores las escritas y redactadas con la vigencia del día a día que imponen los periódicos.

Cargado con la información del día anterior, salgo a la calle para desear primero el buen día a los conocidos y también a aquellos que encuentras ocasionalmente. Ya sabéis cómo la vida en los pueblos las tiene estas cosas. ¿Qué cuesta decir adiós al personal que transita por la misma acera? Solo un gesto. No hacen falta demasiadas palabras. Porque detenerte lo haces con aquellas personas con las que tienes cierto conocimiento llegando a cierta amistad lugareña. Negar el saludo es un pecado de los gordos, si se realiza con conocimiento de causa. Me detengo y salen las conversaciones del día a día, sin complejidades ni segundas intenciones, si no quieres desempeñar el papel de portanuevas profesional. Naderías, si no te interesas por el protagonismo de la abuela fallecida esta madrugada pasada. Naderías, si no hablas de la evolución de las obras en la plaza mayor. Naderías, más aún, si no preguntas por qué se ha separado una pareja. Naderías de pueblo que se escriben en cursiva si salen en la prensa local, por ejemplo.

Estos días, el alcalde de San Juan de las Abadesas, Ramon Roqué, ha mantenido un encuentro con la presidenta de México, Claudia Sheinbaum y le ha hecho entrega de un ejemplar del libro "Jaume Nunó: Más allá del himno nacional mexicano". Parece que el expresidente de México, Vicente Fox, ha visitado el municipio de Sant Joan de les Abadesses aprovechando también su estancia en Catalunya. Este municipio es donde nació el compositor, Jaume Nunó (1824-1908), autor de la música del himno nacional mejicano. Fox ha dicho que en México todo el mundo conoce a Nunó y a Francisco González Bocanegra, autor de la letra, porque aparecen en los libros de texto que se utilizan en las escuelas. Fox también ha destacado que el municipio tiene una relación muy intensa con México porque acoge las fiestas de la comunidad de este país en Cataluña. Fox ha realizado la visita acompañado de su familia y del cónsul en Barcelona, ​​Jaime García.

 Apuro mi vida social en el bar de la esquina de la plaza Clavé donde suelo tomar un cortado en la barra. Por hacer tiempo. Es un paro preciso, pido el café y lo pago al momento para ganar eficiencia como si el tiempo tuviera prisa. Es una manía, siempre lo hago. Puedo salir y rodar por la calle buscando a alguien más. Obstáculos poniendo razones para llegar a casa. Hora de comer, de holgazanear. De hacer vida de pueblo donde la trascendencia de este Sant Jordi -anticipándome- será leve comparada con la de otras ciudades y pueblos cercanos.

Por problemas administrativos con mi espalda -y por miedo escénico- he preferido esta vida de pueblo que me ha privado de presentar el libro del querido Xavier Chavarria, “Soy quien soy que no soy yo” coincidiendo con el Sant Jordi 2026. Ya me sabe mal. Me dicen que ha sido un acto perfecto a cargo de Jordi Font-Agustí y del autor. ¡Enhorabuena, Xavier!

¡Vida de pueblo!

domingo, 12 de abril de 2026

Médicos demasiado afilados.

 

Podríamos decir que a la situación mundial -de desastre absoluto- se le suma una condición que me afecta personalmente. En poco más de un mes tendré que someterme a una intervención quirúrgica de la espalda. Malas noticias para paliar el dolor físico que me atenaza desde hace demasiados días. Un dolor constante que machaca los nervios y que no admite de tranquilizantes de los ordinarios. Hace algo de tiempo, quizás de años, que este cosquilleo invasor va carcomiendo los conductos hasta producir una sensación radiante muy desagradable. Caminar y dormir son ejercicios dificultosos porque los conductos por donde transitan los impulsos están cerrados. Tumbarse o encontrar la posición más idónea no es posible, aunque he captado que retorcer las piernas, como hacen los niños, me libera un poco. Así, adormecido, intento no tener que levantarme durante las noches para no ser más molesto aún con quien vive conmigo mismo.

Cosas de la jubilación, anunciaban los abuelos a los que no quería entender. A la baja laboral con sus cosas se añade la nueva condición que sustituye a la dedicación que la vida te había asignado. Como si el horario de médicos y profesionales sanitarios abarcara con esperanza este nuevo calendario, llenando los espacios otra vez, sentado en bancos anónimos, esperando a que te llamen sin demasiado ímpetu vital. Cómo cansan estas carencias y sus soluciones. Porque yo era de los que creían que esto que ahora me tortura se liberaría, como ya ha hecho en varias ocasiones. Hoy el resultado ha sido bien claro, tengo que pasar por los quirófanos para dejar de lado este dolor intenso e irritante. Solo espero que la paciencia con los demás no empeore más aún. Que vaya tirando sin demasiados sobresaltos. ¡Ay, la paciencia imponiéndose con el sentimiento de protagonismo interesado de los enfermos!

A la codiciable situación personal, no lo deseo a nadie, se añade el protagonismo torpe de los personajes guerreros sin demasiado sentido que no sea el odio y el derecho a la tortura con la muerte de civiles de por medio. ¡Qué panorama! Tenemos el mundo como un avispero pendiente de un estrecho y de unos astronautas que rondan por los espacios siderales cercanos a la luna haciéndose selfies con una redondez perfecta para toparse con los conspiranoicos ideales terraplanistas. Diríamos que ya han llegado al mar y han sido extraídos con pulcritud y en buen estado. Se ha hecho; son, por ahora, las personas que más se han alejado de la Tierra. ¡Buen regreso! Tampoco me los imagino en descapotables desfilando como héroes por la Quinta Avenida junto a un presidente orgulloso mientras caen confetis desde los ventanales neoyorquinos.

Del avispero global donde estamos inmersos, tampoco es buen momento para tener parte de la familia en tierras lejanas con pesares por los que hay que cruzar para ir y volver. Pongamos ese punto extraordinario de riesgo en las salidas con vuelos de larga duración, los que antes sobrevolaban las monarquías del petrodólar. A estas horas, la reunión para pactar un acuerdo cuelga literalmente de un hilo demasiado delgado donde deberían decidirse los puntos clave de las transacciones. Qué follón han levantado el presidente americano, Donald Trump, y la compañía que le apoya. Han pulido una desastrosa situación que nos va enflaqueciendo, por ahora, por la puerta trasera. Ya veremos cómo lo resuelven o lo resolvemos todos.

Por último, los bloques más afectados se han reunido en Islamabad. Con tardanza, pero lo están haciendo en unos espacios cargados -dicen- de advertencias mutuas. La parte norteamericana vuelve a gritar, "Los iraníes no parecen darse cuenta de que no tienen ninguna carta, más allá de una extorsión a corto plazo del mundo mediante el uso de vías navegables internacionales. ¡La única razón por la que están vivos hoy es para negociar!", ha pontificado Donald Trump. Su vicepresidente, JD Vance, mientras se dirigía a Pakistán, aseguró que esperaba un resultado positivo, pero advirtió a la delegación iraní que, si intentaba engañarles, "descubrirán que el equipo negociador estadounidense no es muy receptivo", como de disparo fácil. 

Estamos aquí, como en un dolor de espalda desgarrador, pendientes de las salidas negociadoras de un grupo de personajes sospechosamente demasiado sospechosos. De grito bronco y poco efectivos. Molestos. Con maneras nunca vistas. Son los que deben decidir si nos acaban poniendo, más aún, las manos en el sistema de vida en el que hemos vivido hasta ahora. En la incertidumbre de que todo irá bien, habrá que ver si somos capaces de soportar sus medidas. En mi opinión, si fueran los artífices de mi recuperación, son médicos con bisturís demasiado afilados.