domingo, 2 de agosto de 2026

A la sombra del monasterio, vacas rumiando.

 

Cuando las vacas, que han subido este verano a la montaña, se echan atrás, es algo preocupante. La hierba con la que contaban desde hace muchos años para pastar durante estos meses no existe o su calidad la convierte en indigerible. No voy a meterme en contextos difíciles de justificar hablando del cambio climático. Que un rumiante decida por iniciativa propia echarse montaña abajo es un desastre. Llamadlo como os plazca. El calor, con los fuegos en determinados lugares, hacen pensar que algo no funciona. Mirad las noticias con las que abren la mayoría de informativos. Añaden -redondeos divulgativos- el incendio cercano a Burdeos. Un desastre más que puede tardar semanas o meses en tenerlo controlado por completo.

Esto del cambio climático tiene aires de ser cierto produciendo efectos nefastos. Debemos ver cómo la humanidad decide ponerse de acuerdo solucionando algo tan molesto. Una inquietud comparable, por su repercusión y alcance, puede llegar a ser la privatización del campeonato del mundo de fútbol. Los países europeos ya se han posicionado, apoyando el boicot al Mundial como protesta por la venta de participaciones a inversores privados. ¿Ha olido Trump el volumen de negocio de la iniciativa? Por ahora el mundial femenino que se celebraría en Brasil   y el masculino de 2030 a celebrar conjuntamente en España, Portugal y Marruecos no contarían con el resto de las selecciones de Europa. Estaremos atentos al análisis de la jugada bajo las indicaciones del VAR, el equipo de jueces que revisan las jugadas dudosas desde una sala con pantallas -la forma en que se ha reunido el fútbol europeo para apoyar la obstrucción-.

Mencionando Marruecos, ya hay víctimas mortales y miles de entradas en un espacio breve de tiempo en Ceuta. Esta madrugada grupos de marroquíes y argelinos se han lanzado al mar para intentar llegar nadando al litoral ceutí. Dicen que miles de personas han alcanzado por mar la valla fronteriza y han saltado las barreras de protección. ¿Huyen del calor estacional de Marruecos para alcanzar el fuego estabilizado de Ávila, Madrid y Toledo? El presidente Sánchez, de vacaciones de verano después del tradicional despacho con el monarca en Palma de Mallorca, ya ha confirmado una respuesta inmediata a la situación. El ministro de turno viajará de urgencia a la ciudad autónoma. ¡Qué verano!

Hablando de Madrid, hoy la comunidad ha determinado deshacerse del ático de muchos metros cuadrados comprado como "oficina temporal" para el gobierno de la presidenta Isabel Díaz Ayuso. Han pasado horas desde que una información periodística había expuesto públicamente este hecho. Grotesco, poco justificable, lo de un ático en un barrio selecto de la ciudad mientras la provincia se chamusca y el cielo tiene un color plúmbeo ceniciento, no liga con las buenas intenciones financiadas por la ciudadanía. Cosas de la política que nos alejan de las bienintencionadas intenciones de algunos dirigentes. Volviendo a tierras cercanas, la alcaldesa de Ripoll tiene, al menos, difícil de justificar el nombramiento de una hija como agente de la Policía Local del municipio. La alcaldesa Sílvia Orriols confirma que no intervino en el proceso de selección. Es, asegura, una polémica que se ha generado sólo para "desprestigiarla". La hija no ha sido "colocada", sino que obtuvo "la mejor nota en un proceso reglado e impoluto".

No voy a entrar en la sensación preocupante por la situación en Oriente Medio. Lo dejo estar aquí. La muerte de civiles, la destrucción que nos llega también por los medios, son otro desastre. Algo habitual y recurrente dejando de convertirse en primera noticia. Lo son los fuegos, por ahora. El símbolo letal de llamaradas quemando demasiadas personas. Lo es la guerra y lo son sus efectos. Hoy un misil -ruso?- se ha estrellado en Polonia. Tras el breve paréntesis, las hostilidades han vuelto con fuerza a Oriente Medio. Una escalada del conflicto aún con más actores marcados por una feroz tensión militar. 

Al lado del monasterio cierro los ojos, siento cómo las vacas rumian. Escucho con detenimiento, me llegan los latidos del reloj sin esfera en el campanario, rebotes acompasados ​​de cencerro rítmico. Parando mucho la oreja, escucho el piar mortecino de los pájaros, indefinidos, camuflados entre el espeso ramaje todavía de los castaños bastardos con un gato estático sitiándolos.

¡Buen verano!

 

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