domingo, 21 de junio de 2026

Toreros legales.

 

Continuamos con el reto, algo ultramontano, en la política nacional protagonizado entre el PP y el PSOE con el primo hermano, VOX, para ahuyentar a Pedro Sánchez del poder que ostenta como presidente. ¿Hay algo que les hermane? Nada de lo que hacen o anuncian se sostiene con acuerdos o apoyos entre el gobierno y la oposición. Solo el aplauso al Papa les ha hecho coincidir recientemente en una sesión sin insultos ni descalificaciones. Unos con pose de buen monaguillo, otros con actitud de niños tomando la comunión por primera vez, todos ostentaron el récord de aplausos dirigidos a un personaje especial, León XIV, que los visitaba en el Congreso de los Diputados. Una anécdota puntal más para libros de récords mundiales.

La última estocada -empleando terminología torera- la está recibiendo el expresidente Zapatero, el de las cejas angulosas acitroënadas. Ha sufrido una furibunda reacción legal convirtiéndole en el sospechoso de varios delitos. José Luis Rodríguez Zapatero, está imputado por la Audiencia Nacional por siete presuntos delitos relacionados con el caso Plus Ultra y fondos irregulares procedentes de Venezuela. Un juez torero lo lidera -José Luis Calama- situándole como presunto vértice de una red de tráfico de influencias, blanqueo de dinero y por organización criminal.

En medio del altercado legal, aparecen unas joyas en una caja fuerte en el despacho de Rodríguez Zapatero. Un conjunto bastante brillante valorado en un millón y trescientos mil euros. Regalos por la condición de jefe de estado o empatías entre poderosos. Quilates de oro blanco y pedrería suntuosa en el escaparate más que legal, el del prestigio y la transparencia exigibles sin contar con presuntas irregularidades de los expresidentes de su condición. Como justificas una relativa fortuna en joyas, hayan superado o no la vigencia legal que correspondía, enredando aún más el asunto. La batalla mediática supera ya al personaje. Veremos si también el partido le acaba considerando un elemento más para la colección de personajes políticos socialistas en desgracia.

El bamby acitroënado, con o sin razón judicial, sufre un demérito significativo por el concepto de “todos son iguales”. De faro impoluto donde mirarse a convertirse en un sospechoso más en esta carrera -presunta-, a un dirigente más embarrado por la corrupción y el aceite sucio que lustra sus manos. ¿Uno más? Cierta prensa y las declaraciones ultramontanas de las acusaciones particulares y de la oposición le significan demasiado. Al menos no fue uno de los políticos en apoyar al Papa en su gloriosa visita al Congreso de los Diputados. ¿Tiene aún un espacio en el cielo judicial, José Luis Rodríguez Zapatero? La sacudida recibida le cuestiona como otro más de ese patrimonio nacional de la corrupción. Veremos cómo se resuelve. La defensa, de hecho, pidió un aplazamiento de la declaración sobre esta parte del caso. Un silencio de este tipo hace sufrir, no porque tenga que incrementar la impresión de una voluntad de ocultación o de un origen inconfesable de las joyas, sino porque contradice los valores que el expresidente socialista ha defendido y proclamado durante toda su trayectoria.

Por ahora dos vertientes bien opuestas. El de los amigos y políticos afines exculpándole, apoyándole apelando a la presunta inocencia. Por el otro lado, la oposición insistiendo trepando en acusaciones, retirada de pasaporte, implicando a sus dos hijas y la secretaria personal, redondeado todo ello con una petición de prisión significativa que no se ha hecho efectiva. Este sábado el juez Juan Carlos Peinado envía a juicio a Begoña Gómez, esposa del presidente español, Pedro Sánchez, y le retira el pasaporte. De esta forma, Gómez no podrá acompañar a Sánchez en los viajes internacionales. Aparte de la retirada del pasaporte, también le obliga a presentarse cada quince días en el juzgado.

Todo para acertar una estocada bien torera en el liderazgo del presidente del gobierno, Pedro Sánchez. Nada de pinchazos inofensivos, uno de esos bien centrados y eficaz derribando el toro para terminar de atropellarlo en la arena, ya sin orejas y con la cola pendiente todavía de la presidencia torera, quien tiene el poder exclusivo para concederla. Un curso horrible para Perro Sánchez con más vidas que un gato de tejado sitiado legalmente por la mujer, por el hermano y ahora por Zapatero dejando al margen la vida y milagros de Ávalos y compañía, Cerdán y otros secuaces.

¿Asistiremos a la anticipación de las elecciones generales mientras Feijóo acaba de aprender inglés? Cada vez parecen más cercanas pese al intento, el sprint oportunista de Sánchez, de presentar unos impuestos y convocarnos en las urnas durante el 2027, cuando corresponda. Un escenario cargado de contradicciones, de atestados de la policía o de la guardia civil y de decisiones judiciales. Parece que la política se ha sometido definitivamente a la agenda de los tribunales y sus resoluciones.

Por ahora, pues, la coherencia entre las ideas que se predican y las costumbres que se adoptan, tienen que ver con mantener la credibilidad.

 

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