martes, 31 de diciembre de 2024

Rematando el 2024 [IA].

 

Éste es un intento de escribir una entrada en el blog Reflejos y Titiriteros apelando a la Inteligencia Artificial (IA). Rematar –resumir– el año es un ejercicio obligado que me supera. La pereza me ha llevado a encargarlo a la máquina en una arriesgada interacción que garantiza escrupulosamente, eso sí, el número de palabras que incorporará el texto generado. Quizás excesivas.

Dice así. Parece que 2024 ha querido regalarnos un poco de todo: momentos históricos, y de virales -como de epidemia informática- inesperados y también aquellas pequeñas cosas de la vida cotidiana que nos hacen levantar una ceja o fruncir la nariz. Si pensábamos que el año pasado ha sido un manojo de sorpresas, deberemos ver lo que nos deparará este año nuevo que marca la meta de los 25 al milenio. Desde crisis mundiales que se batallan en las redes sociales hasta mayores desastres virales como el intento de preparar una escudella de la abuela virtual amb carn d’olla, el 2024 ha sido un espectáculo como siempre lo es el ineludible paso del tiempo.

El año se va cargando de tendencias que nos han cuestionado si realmente hemos perdido el norte o sólo estamos demasiado conectados. Quién no ha pasado ratos contemplando vídeos insólitos. Algunos nos han divertido -al menos nos han desconcertado-. Ha sido tendencia el ’glamping’, la posibilidad ante la dificultad cada vez más escandalosa de gozar de una vivienda digna y al alcance de hacer camping con glamour. Camas flotantes, generadores de oxígeno portátiles y, en ocasiones, incluso una IA que nos hace compañía y nos elige la banda sonora a tanta soledad. Quién ha dicho que no se puede estar en la naturaleza y sentirse como en casa mientras contemplamos un vídeo o una conversación falsificados, de la suegra por ejemplo, hablando de cosas que nunca diría con una precisión y verosimilitud que nos hace pensar que las líneas entre la realidad y la ficción mentirosa son más difusas que nunca. Lo llaman ’deepfakes’, a los vídeos, imágenes o audios generados con inteligencia artificial (IA) que imitan la apariencia y la voz de una persona con una precisión formidable. Ha sido afortunado en las redes navideñas uno de Feijóo abrazando con efusión tierna casi amorosa a Sánchez o Puigdemont haciéndose carantoñas pasionales con Junqueras.

Dentro del caos global, algunas historias han ido más allá de lo que podríamos considerar curioso y han acabado teniendo un preocupante impacto como el papel de la sombra en la política. Un carismático candidato se ha hecho viral no por sus promesas sino por su sombra, que aparece misteriosamente a medida que avanza la campaña. Se empieza a comportar de manera independiente, como una figura política con entidad propia hasta el punto de que da la impresión de que esta sombra se esté postulando tenebrosamente para un cargo mejor que el del propio candidato. Después de siglos el mito de la caverna de Platón resucita con fuerza y ​​vigencia.

El auge de los "líderes digitales" nutriéndose de las inteligencias artificiales, ha provocado cómo algunos políticos han empezado a ser sustituibles por versiones digitales de sí mismos. De los discursos precocinados por la IA al momento en que un líder permite que esta artificiosa inteligencia efectúe el resto del trabajo. Sarcasmos digitales inquietantes cada vez con mayor predicamento.

El 2024 ha sido un año de momentos políticos que no podrían haber escrito ni los mejores guionistas de comedia o de tragedia -según cómo se mire-. Los eventos a escala global también tienen algo de espectáculo circense, de comedia no planificada. Cumbres mundiales, reuniones de familia política con los pertinentes cuñados insolentes. Al principio, todos sentados al amparo de una mesa, pero a medida que los debates avanzaban, las reacciones parecen cada vez más las de una cena de Navidad familiar a la hora de los turrones, algo incómodo, cargadas de recelo y con mucha, mucha, filigrana retórica que no conduce a ninguna parte.

Catalunya, como siempre, es un lugar lleno de contrastes, un espacio en el que la política, la cultura y la sociedad tienen una manera singular de relacionarse con la política española marcadas por tensiones o acentos propios. Las conversaciones políticas de taberna en Catalunya no han perdido su intensidad con escarnios políticos que no sólo han sido afortunados, sino que han llegado a ser tanto o más influyentes que algunas declaraciones oficiales. No obstante, las fiestas mayores se han enriquecido con un Pasacalle Virtual desde donde seguir el recorrido de los gigantes y de los cabezudos a través de las aplicaciones móviles. Pura tecnología cogida del brazo con la tradición y la fiesta.

Este período anual ha sido observado como nunca por los meteorólogos y los ciudadanos que han sufrido los efectos adversos del cambio climático que algunos todavía niegan. La lluvia imprevisible y el calor exagerado este año han gozado de mucho protagonismo. De la sequía áspera a los estragos apocalípticos en un mundo donde “la lluvia no sabe llover” cada vez más.

En Barcelona hizo fortuna la noticia sobre una nueva aplicación que emplea inteligencia artificial para predecir el tráfico con una precisión casi fabulosa Todo rodaba bien hasta que se demostró que la IA no era capaz de predecir un atasco en horario punta del viernes a pesar de los coches del futuro con el tráfico de siempre.

Éste ha sido el año en el que se ha consolidado la revolución de las cafeteras de alta gama que más allá de preparar una taza de las variedades más exóticas ahora se permiten emitir una diagnosis de nuestra salud y nos aconsejan sobre cómo soportar y mejorar la jornada laboral. El café del desayuno destila ya más decisiones que nosotros mismos.

Era previsible, pues, la vuelta a las raíces de las redes sociales por sobredosis de información superficial. Muchas personas han empezado a refugiarse en las redes sociales más retro. Ha regresado Facebook, ha sobrevivido pese a estar considerada una especie de "refugio para abuelos", ha revivido cuando algunos han descubierto que todavía pueden compartir vídeos de gatos como si viviéramos en 2010. ¡Una pequeña contrarrevolución en medio de la tormenta digital actual!

¡Feliz año!

 

jueves, 19 de diciembre de 2024

Pesebre viviente en el comedor de casa.

 

Empezaré por el final desbaratando el punto de intriga: he sido abuelo. Martí ha asomado su cabecita al mundo después de meditarlo cinco días al plazo que la doctora prescribiera. Bien pensado se ha de estar muy bien, de lo más acogedor, caliente y cómodo, en el útero de la madre. Un proceso de nueve meses que ahora se cuenta a semanas, algo que yo me hacía traducir a meses, una prevención -un prejuicio, para entendernos- como la de contar las grandes cantidades a pesetas para captar su magnitud con la precisión aproximada de hace unas décadas.

Ha sido un proceso largo, el propio de las mujeres embarazadas sin demasiado misterio en lo que respecta al sexo del recién nacido. Una analítica permite determinarlo desde el principio. La incertidumbre ilustrada entre el azul cielo o el rosa pastel nostálgicos de cuando nacíamos en una palangana es historia. Por eso Martí ha sido Martí desde las primeras semanas -meses- de gestación. La personificación hace que el deseo por ponerle cara, no género, tenga nombre. En casa no preguntábamos qué hace el niño sino cómo está Martí. ¡Bienvenido! Hemos evolucionado de aspirantes a abuelos insistiendo, directa o sutilmente, con qué ilusión nos hace ver cómo la familia se amplía a la realidad de estos días cercanos a Navidad. Ciertamente podríamos instalar un pesebre viviente en el comedor de casa.

La constatación de la vida, el gozo de ver nacer a una criatura adquiere una perspectiva diferente cuando se trata de un nieto. Algo que no requiere de nuestro concurso ni de nuestra voluntad por cabezones que hayamos podido resultar porque la empresa i la responsabilidad no recae en nosotros. El deber es subsidiario, como de segunda o tercera mano, respecto de los progenitores. En este fundamento, ya que lo tenemos demostrado habiendo sido padres de a quien hemos traspasado el milagro de la procreación, los abuelos lo observamos desde una perspectiva -a menudo descatalogada- que nos permite malcriar y consentir -entendidos con muchas comillas- bajo la lupa de las indicaciones que nos encomienden. Un capítulo nuevo que todavía no hemos estrenado.

De los recuerdos de la vida, el nacimiento de los hijos es el que se lleva la palma. La previa con las inquietudes y las alarmas; desde los dolores precedentes a los mueros de la inminencia, del “qué dolor” al “ay, que me muero” está la espera final y el momento decisivo que como abuelos nos ahorramos. Asistir al parto es emocionante, intenso. Recuerdo al pediatra alertándome de que si me desplomaba no me recogería por razones obvias de calibre que asumí mientras las piernas me temblaban. Sostenerlos, tener la certeza de que lo primero que han visto cuando abrieron los ojos es nuestro rostro, el espejo en el que se reflejan las semejanzas. La presentación formal -¡Eh, soy tu padre! -se intensifica con el abrazo tierno sosteniendo un cuerpo minúsculo y desvalido. Demasiado delicado para tanta inexperiencia.

A Martí le conocí en el hospital -¡Tus abuelos, Martí! -dijo mi hijo. Qué ilusión más emocionante. Allí en la cuna funcional de las clínicas reposaba nuestro nieto apenas con un par de días de vida, absolutamente en rodaje como un mecanismo formidable al que la vida le acababa de dar cuerda. Es sin lugar a dudas el niño más guapo del mundo que refunfuñaba así que lo apartabas -a pesar del padre o de la abuela- de la proximidad y del latido de la madre. Yo me abstuve de la tentación de cogerlo en brazos y acunarlo amorosamente. Todo va a llegar. Demasiado tierno para manipular todavía.

Fotos y más fotos cayendo en la manía de todos los abuelos para instalar también en las pantallas la imagen del nieto más bonito del mundo. En la segunda visita ya en su casa vuelves a constatar cómo se parece a la fotografía oficial que los padres te permiten distribuir y compartir con aquellos que te son cercanos. Una imagen pegada a los pliegues de la memoria que se irá renovando a medida que se hacen mayores o el primer día que suelte la palabra abuelo como un estremecimiento cariñoso.

Por ahora Martí hace poca cosa. Mama, duerme y, de vez en cuando, abre los ojos con la curiosidad de quien lo tiene todo por hacer, ver, escuchar y vivir. ¡Por muchos años, Martí! A sus descubrimientos podría contrastarse nuestra novedad, él mismo. Por ahora el juego de espejos se va definiendo. Los ojos y las cejas son de la madre, existe un acuerdo unánime al respecto. Según el padre, compensando los pareceres, las manos son de nuestra rama. Y la tieta, flamante recién inaugurada, dice que ella de pequeña tenía el mismo cabello y unos ojillos similares. A mí me encanta la manera de disponer la mano con el puño cerrado debajo de la barbilla como yo suelo hacer a menudo. La conclusión es que pertenece un poco a quien le quiere.

¡Ansiado Martí!

sábado, 30 de noviembre de 2024

Fuera rosarios de nuestros ovarios.

 

Uno de los salones de plenos del Senado, en Madrid, ha acogido la cumbre antiabortista internacional. El PP, con mayoría absoluta en esta cámara, ha sido el anfitrión de lo mejor de cada casa en cuanto al encuentro de ultraconservadores que se han reunido allí. Ha recibido al resto de personajes y ha presentado el acto quien fuera ministro en los gobiernos Aznar, Jaime Mayor Oreja. Que un acto de este tipo se celebre en una institución como el Senado chirría.

Ya perdonareis mi ignorancia en materia de cámaras, altas o bajas, pero la percepción de aquellos que, como yo mismo, no hilamos demasiado fino en las atribuciones y funciones de este órgano, tenemos la concepción -seguramente errónea- que juega en la segunda división política. La abstención del electorado, que suele ser significativamente superior respecto a la del Congreso de los diputados, debe avalar esa sensación de cosa no demasiado trascendente. En las actuales circunstancias el Senado ha recuperado protagonismo debido a la mayoría de derechas que ostenta y se hace valer entorpeciendo procedimientos, estirando plazos para resolver sin prisa lo que no puede cambiar con tácticas de segunda división regional. Ya me disculparan los aludidos, pero la ciudadanía no demasiado informada votamos como quien deposita flores por Todos los Santos en un homenaje a algunos paquidermos que reposan en un cementerio de elefantes.

 Me atrevería a confirmar que si un pacto extraordinariamente poco posible decidiera prescindir del Senado, el mundo político seguiría rodando. Una cámara de representación territorial que vuelve a chirriar, en otro orden de cosas, cuando las lenguas cooficiales como el catalán tienen un uso restringido o “delimitado”. Los engranajes de la maquinaria rechinan en actos como el celebrado hoy. El partidismo, al menos estética y formalmente excluyente, es regresivo contra los derechos sexuales adquiridos de las mujeres y la libertad para decidir plenamente sobre su cuerpo.

El encuentro se ha iniciado a primera hora de la mañana con una misa -¿en latín? Espero que la celebración no haya exacerbado más los ánimos cuando las propuestas de algunos ya son de máximos para la vida terrenal. "Pena de muerte" a quien decida interrumpir voluntariamente el embarazo. "Castración" de las personas homosexuales. Hay que inferir que en el sermón litúrgico previo se habrá condenado a las brasas del infierno eterno a las pecadoras que no serán dispensadas ni mediante la confesión o los actos de contrición y de penitencia que pudieran derivarse.

En la cumbre, los vicarios y los monaguillos han anunciado y consagrado la derrota del aborto libre afianzado tras la victoria del gran mesías Donald Trump, quien "ama la vida -o la silla- con fuerza". Mayor Oreja ha asociado el aborto con la esclavitud, como la eutanasia, el género y la diversidad familiar. Ha dicho con aplomo filosófico que la existencia terrenal no se escoge a la carta, sólo hay un menú con platos únicos que alimentan exclusivamente el concepto antropológico -el suyo- de la persona entendida como es debido.

En las cercanías al Senado un grupo de activistas protestaron con pancartas a favor del derecho al aborto. Gritaban "Fuera fascistas de las instituciones" y "Fuera rosarios de nuestros ovarios" mientras el grueso de los asistentes a la cumbre oía misa. 

¡Qué dios nos coja confesadas y libres de todo pecado! ¿Si quieren gestionarnos la vida de qué no serán capaces?

 

domingo, 24 de noviembre de 2024

El plátano más caro del Universo.

 

Hoy se ha vendido el plátano más caro del mundo, uno pegado con cinta adhesiva en una pared blanca de la galería -sin marco alguno-, por seis millones de euros. ¡Sí, seis millones de euros! El autor se llama Maurizio Cattelan. La subasta del objeto artístico tuvo lugar en la reputada casa Sotheby's de Nueva York. El comprador es un empresario chino, Justin Sun. Éste recibirá el plátano, la cinta adhesiva que lo sostiene y un certificado de autenticidad con la recomendación del artista y de la casa de subastas de renovarlo más o menos cada semana dependiendo de la maduración del objeto y del color negruzco cadáver que va adquiriendo puesto que se trata de una obra de arte viva. Antes los cuadros y las esculturas sólo acumulaban polvo, ahora enmohecen y se pudren. Me imagino una naturaleza muerta de este Cattelan con un surtido de frutas o piezas de caza menor colgadas con cinta de embalar en cualquier comedor de un multimillonario sensible: mucha hediondez con un congreso de bichos depredadores y de moscas azules de la carne expertas en arte conceptual.

A la tercera va a la vencida. Esta subasta millonaria ha reavivado la polémica que ya provocó en 2019 en una feria de arte en Miami donde Maurizio ya presentó el plátano ingrávido en versiones anteriores de este Comedian -un título sin eufemismos para la obra- que ya se vendió en esa ocasión por más de cien mil euros. Entonces, en Miami, otro artista envidioso se zampó uno de los ejemplares expuestos.

Confirman los rotativos y las redes que este Justin Sun, el privilegiado nuevo propietario de la obra, trafica en bitcoins, la criptomoneda descentralizada incorpórea al margen de los bancos centrales -como este plátano comediante haciéndose un sitio nada marginal en el mercado artístico-. La vertiginosa valorización de esta moneda tras el triunfo de Trump habrá propiciado que al empresario chino le chorreen los bitcoins por las orejas. ¡Calderilla! Emulando al asesor de Trump, Elon Musk, que también se ha decantado por la estética fálica en los cohetes, el señor Sun lo ha hecho por los plátanos, de morfología más doméstica y terrenal. Una tendencia -un patinazo artístico- que puede reventar la cotización con una burbuja del plátano en la bolsa internacional y en la mesa cotidiana. ¿A cuánto puede llegar a cotizar el kilo de plátano? ¿Cuánto cotizará esta magna obra el día que se revenda?

Para garantizar la fidelidad con el modelo primigenio debería saberse a qué categoría pertenece esta fruta estelar. ¿Es un plátano, una banana o un banano macho? Por el precio podría tratarse de un raro y excepcional ejemplar albino. Algunos, cercanos a nuestro imaginario gastronómico, hallan un punto subliminal castrista asociado a la modalidad que se sirve de arroz blanco a la cubana. No cabe descartarlo en un multimillonario de la República Popular China comunista dedicando un guiño a la República hermana de Cuba, el estado socialista de los trabajadores ensalzados por un ejemplar de seis millones de euros en una jugada de estrategia bananera. ¡Viva el plátano libre!

Volviendo al fondo de la cuestión, situándola en los estantes de la historia del arte -o colgando esta obra- de vecina de los grandes genios nos sorprende. Este hecho ya hablaría a su favor por el impacto que debe causar lo genuinamente artístico, un buen puñetazo en el estómago -en este caso- del minimalismo emocional y a la vez ejecutivo de una fruta prosaica con un trozo de cinta adhesiva como una trampa vulgar de piel de plátano en las esquinas de la temeridad ya que detrás de este Comedian sólo existe la posibilidad de resbalarse por las pendientes de la absurdidad chapucera.

Añadir al catálogo de los genios del XVII transitando por los del siglo XIX y del XX con Goya, los impresionistas franceses, Picasso, Miró, Andy Warhol, Dalí, Jackson Pollock, Tàpies y el larguísimo listado de artistas que han sido y son todavía referentes cuesta. Se nos hace raro incluir esa merienda austera que un vigilante de la galería ha colgado como un chorizo para no perderlo de vista. El puñetazo transgresor de este plátano va más allá de la ruptura causada por los istmos que buscaban trascender y romper los límites aceptados. Tan difíciles de captar que a menudo era más larga la literatura que los pretendía explicar que la obra en sí misma que podía admirarse. Eran años de grandes manifiestos intentando desentrañar los esenciales rincones del arte abstracto o del futurismo.

Ya mencioné en una entrada a este blog de noviembre de 2015, Reciclando arte, que << el responsable del Museo de Arte Contemporáneo de Bolzano –Italia del norte- sufrió una conmoción cuando las obras de una muestra expuestas en una de las salas había desaparecido. Se trataba de una representación del hedonismo, el consumo y de la especulación financiera de la escena política italiana en la década de los ochenta. La obra de arte sustraída era un montaje dispuesto en la horizontalidad del suelo de la sala, que explicado sin la grandilocuencia propia del catálogo del museo y de la crítica entendida viene a ser que se trata de muchas botellas vacías tumbadas y de restos de confeti al azar. El artista pretendía reproducir el paisaje de una fiesta concurrida, el campo de batalla aterrador del día siguiente cuando toca poner orden. Representa que el vino, el cava y el licor se habían agotado. Que la alegría volátil del confeti ha aterrizado. El desenfreno inmortalizado en una naturaleza muerta dibujada en una textura de resaca, desbarajuste y mucha colilla a medio consumir. Realismo social para tiburones de las finanzas cuando termina una celebración sin reparar en gastos. Tan real como la vida misma con el punto etílico personificando el hedonismo, el placer que conllevan el consumo y la especulación cuando somos expendedores al por mayor. Descartadas la mafia siciliana y la napolitana, la seguridad del museo se decantó por una presunta acción terrorista. Afortunadamente todo se puso en su sitio –menos el desaguisado de botellas vacías y el confeti mugriento y descolorido- cuando apareció Annunziata, la mujer de la limpieza que había baldeado a fondo y lo había tirado todo a la basura. Avezada a ordenar las salas donde celebran las inauguraciones dedujo que en esta última se habían excedido. El crítico de arte, Vittorio Sgarbi, apoyó el criterio de Annunziata diciendo que “si ella creyó que si se trataba de basura y desperdicios, significaba que lo eran” >>.

Una gran lección teórica, como de física cuántica pero aplicada a los mercados y al comercio al por menor, la pude escuchar en boca de un personaje que parecía del gremio del calzado frente a un escaparate de zapatos singularmente estrafalarios, anómalos y de dudosa estética que comentó a la mujer, que también se los contemplaba asombrada: “La mierda, para venderla, ha de ser muy cara”. Yo no quiero ser tan categórico, añadiría que esta comedia es una gran metáfora de los tiempos que corren.

 

lunes, 11 de noviembre de 2024

Gato a la barbacoa.

 

Un noviembre raro, éste, que no pasará desapercibido en los registros históricos de la meteorología, se ha ganado un lugar preferente en el cuadro de honor en el que figurará retratado con ademán huraño y amenazante. No será recordado por el sosiego ni por la delicadeza de un pintor de campo complaciente con los marrones oscuros de leves pinceladas amarillas, anaranjadas o de rojo marchitos. Este noviembre ha sido el de la gota fría que ha provocado el colosal desastre en el Levante peninsular. Colores fríos manchados de luto y de vergonzante incompetencia política.

Un noviembre singular, catastrófico, magnificando el efecto anaranjado -zanahoria- por el ascenso formidable a la condición de emperador global del viejo conocido Donald Trump, un político otoñal, que ha arrasado en Estados Unidos. Este mes también será recordado por ese momento electoral percibido como la gota fría huracanada que ha sacudido al país y de paso al mundo. Cuatro años de trumpismo dando la vuelta a la política de la gran potencia que preludian incertidumbre. ¿Por dónde saldrá, qué determinará, qué consecuencias tendrá el mandato de este personaje?

En TV3 -ahora 3Cat- se pudo seguir la noche electoral -¿excesiva?- en directo de cabo a rabo desde los puntos calientes, donde habían desembarcado las vacas sagradas de la cadena, durante el recuento de los votos emitidos. Nadie preveía un proceso tan inmediato y definitivo. Tomando el primer café a la hora de aquí ya conocíamos que Trump había teñido de zanahoria a la mayoría de los estados. Las encuestas no acertaban el codo a codo pronosticado. Ha ganado con un aval -como dicen algunos analistas- más de rey absoluto que de presidente al que se pueda contener con las medidas y mecanismos que unos resultados más ajustados permitirían. Tiene mérito, pues, esta victoria por goleada del partido republicano fagocitado por el protagonismo mesiánico de un personaje siniestro al que asisten todas las formas caprichosas de un malcriado soberano incuestionable.

La perspectiva ultramarina no se debe ajustar a la que tenemos -o nos han vendido- en la Vieja Europa. Quien sí alaba o mira con agrado el ascenso de Trump en esta otra orilla del Atlántico es la derecha más rancia que suspiró alentada y lo celebra con champán, como el húngaro Orbán, que ostenta la presidencia rotatoria del Consejo de la Unión Europea. El resto o la mayoría de líderes de la Unión Europea han tenido que pasar por el aro felicitándole ofreciéndose a continuar colaborando. Trump es el espejo, el referente paradigmático, de los príncipes autoritarios, los que quieren imitarle con un desafío que ya ha florecido y crece en los países comunitarios mientras la izquierda sobrevive retrocediendo por el desapego -desesperanza, frustración o desencanto- del electorado que se aferra a un hierro al rojo vivo del cual chorrean las falsas promesas o los engaños del populismo que promete obtener peras del olmo. 

Las mujeres no se movilizan lo suficiente. Por segunda vez, ni Hillary Clinton entonces, tampoco Kamala Harris ahora, logran imponerse a un hombre que denuncia que hay estados que practican una dieta proteica de gato en la barbacoa o de chucho a la plancha con mostaza. Lo certifica bien convencido porque puede hablar con certeza quien los ha servido en persona luciendo el uniforme de gala en McDonald's. Un líder que se vanagloria de ser capaz de disparar contra el personal en mitad de la Quinta Avenida -como la Rambla de las flores versión New York-, ya que no le dejarían de votar. Este presidente convicto lo tiene probado con el asalto al Capitolio en el que hubo cuatro víctimas mortales. Actualmente condenado por una retahíla de penas judiciales que no le han pasado factura obtiene rendimiento con carteles de campaña o camisetas, merchandising electoral, reproduciendo la desafiante fotografía de la ficha policial.

La América de horizonte zanahoria ha seducido el voto latino pese a una de las promesas estelares contra la inmigración. El portazo en la frontera o la expulsión en masa de inmigrantes no han sido relevantes en las urnas. La solidaridad no luce lo suficiente cuando el fenómeno es percibido como una amenaza al puesto de trabajo de algunos latinos ya establecidos. Medidas con discursos comprensibles y simples, populistas, que también han dado la vuelta a la tendencia de voto de lo que podríamos llamar el cinturón de hierro oxidado. Las promesas de volver a hacer América grande otra vez son golosas. Esperanzas que hacen blanco en las emociones cuando la ideología se vuelve prosaica fundamentándose en lo que cuenta, en cargar el carro en el supermercado o en llenar el depósito de combustible.

Vuelve Trump, un gato escaldado, enalteciendo la revancha con una purga de funcionarios. No dejará títere con cabeza. Un noviembre raro, como decía, con un Trump prenavideño consolidado.

jueves, 31 de octubre de 2024

La bolsa o la vida.

 

La competencia y la eficacia no se alcanzan ostentando sólo un chaleco de emergencias en las apariciones públicas o en las ruedas de prensa por recomendación de algún asesor o por iniciativa propia. Yo no querría estar en la piel -ni en el chaleco- del presidente de la comunidad valenciana cuando tuvo que decidir ante la magnitud de la catástrofe anunciada. Las críticas ahora, el día después, apuntan a la estrategia de optar por -como dice el proverbio popular- después de  muerto  lo confesaban. Sin embargo, la realidad dantesca registra demasiados fallecidos algunos de los cuales se podían haber ahorrado si los avisos o las alarmas se hubieran publicado con más antelación y si, de haber sido el caso, la ciudadanía hubiera hecho cabal siguiendo las recomendaciones al pie de la letra. Tampoco tenemos la certeza absoluta ante la descomunal fuerza del agua salida de madre.

El paternalismo institucional ante las advertencias previniéndonos suele ser rechazado o duramente criticado en nombre de la “libertad” individual. ¿Quién es el estado o la institución para avisarme frente a la potestad que me asiste a hacer caso omiso? Si la potencial amenaza no se concreta o no tiene el alcance previsto, las críticas serán feroces por parte de los profetas del día siguiente con lápiz grueso. Tan feroces como las exigencias subsidiarias a las administraciones que los hechos consumados, por los que nos alertaban, han originado. Principios y formas de gestionar el infierno cuando asoma los cuernos en la tierra que tienen, también, poderosos trasfondos ideológicos. ¿Detener la actividad -¡toda!- o arriesgarse a las potenciales catástrofes? ¿La bolsa o la vida?

Si algo nos empequeñece y nos sitúa en la justa medida humana son los elementos desatados y extremos. Episodios que vuelven dramáticos algunos días que se convierten en hitos a recordar, referentes catastróficos, que dejan marcas y cicatrices, por ejemplo, en la epidermis de una calle o en el impetuoso cauce de una ribera, “hasta aquí llegó el agua en la riada” del año que corresponda. Señales de aquellas con las que se miden gráficamente cómo ha crecido la criatura. El temor a las maldades que puede causar el tiempo nos asusta especialmente porque no podemos controlarlo, fenómenos ajenos a nuestra voluntad y de los que no somos aparentemente los causantes directos aunque seamos muy sospechosamente los inspiradores. Entre la bolsa o la vida se encuentran las zonas inundables, los laberintos y las trampas con las que obstruimos y hemos ahogado el desagüe de la lluvia torrencial con asfalto y cemento.

 Quién no pierde el sosiego frente a una ventolera feroz que doblega los árboles y la paz interior, más aún cuando el agua cae a cántaros empujada por torbellinos caprichosos que amenazan la debilidad de una vivienda o el caparazón aparentemente inexpugnable de un vehículo. Son momentos en los que nos acordamos de Santa Bárbara porque truena y porque la naturaleza rabiosa nos quiere devolver la pelota con furia arrasando localidades, enfangándolo todo, arrastrando coches, obstruyendo accesos y las mil malignidades más que se comporta este parque acuático de los horrores, incluso con el castigo más severo, ¡la muerte! A la carencia de agua para beber, de luz para ver, de gas para calentar y del silencio en las conexiones se ha añadido la falta de existencias de los productos básicos. Con este panorama seguir vivo, a pesar de las escaseces y del desamparo que alegan los afectados, no podrá ser el único consuelo.

 En un país de memoria corta veremos si los responsables despojados del chaleco protector admiten las deficiencias en la gestión o, como suelen, se culpabilizan recíprocamente. La prensa de esa primera mañana fue una riada mayoritaria de reproches judiciales con el centro de interés puesto en la fotografía protagonista de las portadas de la mujer del presidente estatal. Daba la impresión de que situaban al diluvio en la categoría de anécdota. Ver políticos expulsándose las pulgas ejerciendo implacables el papel de la oposición hace daño a aquellos que esperan soluciones sin partidismos afrontando conjuntamente las consecuencias buscando la forma de compensarlos paliando los efectos que tienen remedio sin tapujos en la hora de hacer un balance.

 Cada vez con mayor frecuencia la naturaleza nos asalta contundente en las esquinas climáticas sin contemplaciones. Nosotros deberemos decidirnos por la bolsa o por la vida.

jueves, 24 de octubre de 2024

Ayuso, la castiza.

 

De entre el elenco de políticas en activo yo me decanto por Isabel Díaz Ayuso como la más llamativa en muchos sentidos. Esta vistosa maja mesetaria es noticia día sí, día también por sus declaraciones. En mi imaginario arraigado en la filmografía de cuando las películas eran en blanco y negro, la hago un poco la Gilda de la década de los cuarenta salvando las distancias -ya me perdonarán- con Rita Hayworht; si Ayuso se moderara, cerrando un poco más la boca, como insinúan las abuelas de la quinta de Hayworht, con quien tiene cierto aire, la sacarían en las portadas más maja todavía. ¡Qué salero, tronío y donaire toreros desparrama esta lideresa de la Comunidad de Madrid!

En la defensa de tigresa acorralada por los -presuntos- escándalos de fraude fiscal de su compañero en un asunto de mascarillas se la ha podido ver realmente furiosa en el papel que tiene aprendido e interpreta con mucha solvencia de matrona siciliana en la sede de la Asamblea de Madrid. Pone en escena el coraje predilecto contra el presidente Sánchez quien, según Ayuso, él y su ejecutivo llevan cinco años de implacable cacería política hacia su persona para destruirla anímicamente con acciones contra su entorno, familia o pareja. Los nutricionistas del Congreso de los Diputados han determinado que es justo en esa coyuntura cuando la presidenta de la Comunidad de Madrid se ha decantado decididamente por una dieta radical rica en fruta.

Ayuso, la castiza, tiene claro que pisa fuerte, que le pregunten a Casado que hubo de afrontar el relicario al puro estilo Sara Montiel a consecuencia de la polémica que mantuvo con Ayuso y el hermano de ésta por otro asunto de mascarillas malditas -también llamadas tapabocas- que la justicia archivó. La dama de hierro del Madrid es España consolidó su ascendencia política con esa victoria. Manda mucho en el PP, dicen. Su señorío propició el relevo traumático del presidente del partido. Al mismo tiempo se le considera el recambio natural a un Feijóo que pisa con mucho cuidado, que la Ayuso no le complazca con otro relicario donde venerar los momentos de gloria pasados ​​lejos de Galicia.

Como Ayuso es un culo de mal asiento -políticamente hablando- se las vuelve a tener con el enemigo más que entrañable Pedro Sánchez. Se ha negado, hará campana, en la convocatoria bilateral que el presidente español ha convocado en la Moncloa con los presidentes autonómicos. Porque hay que defender a España ante el desguace de la nación fomentado por Sánchez con la financiación singular de Catalunya. Esto es, si España es Madrid, hay que estrujar a los catalanes y sus rarezas. Feijóo de rebote también recibe un batacazo, él que acudió a todas las reuniones como presidente de la Xunta, fuera quien fuera el presidente del gobierno, ve -recientemente operado de cataratas- como la díscola Ayuso también le cuestiona con la negativa al encuentro. Feijóo se ha limitado a declarar que todo está suficientemente explicado.

Recuperando e impugnando la mítica película, me figuro a Gilda bofeteando a Gleen Ford en el papel de Johnny Farrell que exclamaría -¡Manda carallo, menudo guantazo! Nos perderemos, pues, el hipotético encuentro de Ayuso con Pedro Sánchez en la Moncloa. Mira que harían buena pareja, un tándem absolutamente fotogénico sentado en el sofá, sonrientes, contemplándose acaramelados con un punto cómplice de seducción que inundaría todas las portadas con un posible asunto que sobrepasaría el gris macroeconómico con pasional federalismo financiero.

 Sospecho que no podrá ser, que no asistiremos a una escena similar cargada de frugalidad edulcorada con un centro de mesa repleto de sabrosas frutas tropicales entre los protagonistas. Puestos a remedar el argumento de la película, imagino el encuentro imposible viendo a Gilda con unos guantes nada sensuales. No se despoja de ellos, no existe, en esta versión, un striptease sugerentemente subliminal. Nada que ver. Son unos guantes de boxeo en blanco y negro en primer plano mientras la protagonista ensaya iracundos golpes en el aire para calentar músculo. Detrás, la imagen algo difusa de Pedro Sánchez. Se acaba la secuencia con un giro ambiguo de argumento que no nos desvela quién ha soltado el primer gancho o el primer sopapo y acaba venciendo por Knock Out. KO.

 

miércoles, 16 de octubre de 2024

¡Que viene el lobo!

 

Cobra vigencia el cuento de Pedro y el lobo. Nos informan que entre los parcos ejemplares de lobo detectados en Catalunya, una decena, este año hay una hembra. Una loba que puede propiciar la posibilidad de reproducción de la especie. Hace más de un siglo que no se tiene constancia del nacimiento de un lobezno en tierras catalanas. Vuelve a comenzar el desafío y los conflictos con algunos ganaderos que habrá que gestionar con medidas contra el miedo irracional asociadas a este animal que difícilmente ataca a las personas. Como en el cuento de Pedro y el lobo, se ha hecho real. El rey de la cadena trófica en nuestra tierra sería una oportunidad, de poder canalizar selectivamente sus preferencias gastronómicas, con una dieta de jabalíes y de corzos. Desgraciadamente en su menú figuran los rebaños sufridos de ovejas y las huestes de cabras díscolas.

No hace falta remover demasiado entre los nostálgicos cachivaches rurales para descubrir los collares con los que protegían a los perros que vigilaban los corrales y los cercados de verano. Collares con pinchos, contra la tendencia de los lobos a dentellear el gaznate de sus presas, hacían algo más invulnerables a los mastines que convivían infiltrados defendiendo a la camada lanuda de intrusos con malas intenciones. En el imaginario terrífico de los cuentos junto al fuego está el lobo, el todopoderoso animal astuto -capaz de enharinarse las patas o de disfrazarse con una piel de cordero- que sólo aullando ya aturde a las criaturas. En muchos lugares se recuerdan magnificadas maldades protagonizadas por estas bestias sanguinarias que fueron borradas de la faz de la geografía catalana no hace demasiados años, a principios del siglo pasado.  

¡Qué viene el lobo! De hecho nunca se ha ido ni se le ha podido exterminar en los territorios que sufren los aullidos de la guerra como cañonazos con aliento infernal. Hace unos días un exministro de asuntos exteriores alertaba de que vivimos al borde de la tercera guerra mundial. Los conflictos activos y cruentos mantienen un encarnizamiento empantanado que puede ir escalando. Como dijo el comediante Plauto un par o tres de siglos antes de Cristo, “el hombre es un lobo para el hombre”. Ya en Roma, seguramente antes, tanto el lobo como el propio hombre participaban de esta idea depredadora hacia la propia especie. ¡Terrible!

La última revuelta de los lobos marinos ha sido el zarpazo del huracán Milton en la costa de Florida. Extraordinariamente poderoso y destructivo, ha causado mucho daño. La previa al paso de este devastador fenómeno ha puesto de acuerdo a los meteorólogos y los gobernantes en alertar muy en serio de las consecuencias en el caso de no evacuar los lugares por los que ha cruzado. Sin embargo, algunos habitantes escarmentados de Estados Unidos se preparan para el próximo embate serio que puede sufrir el país, el huracán Trump, que ya azotó al país recientemente. De confirmarse, el fenómeno amenaza con consecuencias imprevisibles de color zanahoria con tendencia cromática al tono ala de mosca, un color impreciso, sucio.

Asfixiando el radio de acción, bajando el foco, la secuencia del lobo sitiando las siete cabritas mostrando la patita enharinada -aparentemente muy impoluta- la encontramos en la hiperactiva actividad del partido popular para desviar la mirada del gran error -monumental- para sus intereses que ha cometido aprobando una ley de referencia europea que afectaría a la duración de la condena de los terroristas que la cumplen en Francia. La falta de competencia lectora, unas gruesas cataratas o la pereza que produce tener que leer la letra menuda de los contratos -y de las leyes- les ha jugado una mala pasada. El jaleo interno y el enojo de las víctimas, por la ley y por la manera de gestionar la pifia, ha hecho que el partido se empolvore la patita y haya tenido que cubrirse con una piel de cordero para denunciar con grandes gesticulaciones la corrupción “sistematizada” socialista del gran lobo Sánchez, quien les recuerda las piedras que todavía digieren por querer zamparse tanta cabritilla de mal digerir y peor justificar.

Con un golpe de manivela más bajamos la lupa para observar la conducta grupal de las cuadrillas de lobos republicanos que tienen las guaridas mayoritariamente en el Pirineo y alguna cercana a Montserrat. No se descarta que la presencia detectada de la loba presumida haya alterado su convivencia ya que se ha observado una actividad inusual y poco amistosa entre los lobos más llamativos para ser reconocidos como elemento alfa -no como rey- de la manada. Aunque lobos con lobos no se muerdan se ha visto ejemplares con indicios de fuertes encontronazos hechos unos zorros. Expertos en esta especie están analizando su comportamiento.

Y más cercano, pisando el asfalto como los jabalíes urbanos ya acostumbran, el lobo solitario -no precisamente nietzscheano- con quien he coincidido a mediodía en el paseo dominical. Sin aullidos, al acecho, sin levantar sospechas como un felino mimetizado entre la riada de peatones, de repente se ha abalanzado sobre una mujer de mediana edad. De un zarpazo le ha arrancado el reloj mientras la víctima, como una gacela sorprendida, cae al suelo. Un golpe seco, contundente, escalofriante. El individuo se fuga por el laberinto de callejuelas. Un joven en forma le persigue, también la gacela abatida que se ha levantado corre dolida y coja tras el lobo solitario. Dos urbanos tienen detenida a la bestia urbana. La mujer y el acompañante se sientan en una mesa, una camarera recién arribada les trae una jarra de agua. Los urbanos retratan las palmas de las manos y las rodillas de la víctima. Encima de la mesa está el reloj con la correa desguazada y el reproche tan manido y poco compasivo del acompañante - Ya te he advertido que no te lo pusieras...-.

¡Qué viene el lobo!

lunes, 30 de septiembre de 2024

Sofocos en la casa real.

 

Por el monarca destronado también pasan los años, nos confunden las imágenes de hace tres décadas con esbozos de arrugas, leves pinceladas, que el tiempo se ha encargado de subrayar surcando la epidermis grave de héroe salvapatrias que se las tuvo con unos piratas con mostacho que perpetraron un golpe de estado -visto ahora- de opereta. Pasando revista a los cromos cuche de la vida social de hace treinta años muchos de los protagonistas habituales han envejecido, también la monarquía, muy mal. Las imágenes del rey emérito tambaleándose, con la movilidad afectada dependiente de las muletas humanas que le asisten en los desplazamientos, son crueles.

En aquella época, cuando muchos súbditos todavía cultivamos alguna margarita en el flequillo y en el cerebro, el monarca campaba por frondosas praderas a la sombra de la impunidad y la discreción legales al abrigo del encubrimiento, ya se sospechaba que polinizaba alguna vedete. La crónica anunciada de otra infidelidad de calibre real ha salido a la luz -se ha retratado- en una publicación holandesa con fotografías rodando como un queso de bola por la pendiente del chismorreo morboso. Mientras, la ciudadanía defraudada no se organiza para protestar contra la monarquía en una manifestación multitudinaria de barbacoa a concretar, surgen y se analizan minuciosamente los preliminares. Quién, qué, dónde, quién financiaba el champán y cómo fue posible obtener las estampas tan esplendorosas del retozar en la hierba. Un dispendio de tertulias con delatores, cortesanos -y cortesanas- con un denominador en común, nadie ha clamado aún que ha visto el culo a un monarca que iba desnudo. Los confidentes calculan que todo está por llegar.

De entre el ramillete de rubias peligrosas más del dominio público festejadas por el galán los analistas hallan cierta pulsión paquidérmica por la caza mayor de estas bestias de piel dura y colmillos, se ha incluido definitivamente y bien documentada una domadora de elefantes a tiempo parcial.

La insípida corona con actos sociales bajos en sal aptos para hipertensos con tendencia monárquica a menudo debe animar el ambiente. Es cuando reaparece el personaje del emérito, quien fue capaz de mantener la institución después de que el dictador le designara su sucesor. Él sí sabe, está curtido en alimentar la tensión argumental y en subir la audiencia cuando es necesario, aunque el viento en las rías gallegas sople con rachas adversas desde hace unas temporadas. La última gran iniciativa pasa por publicar unas memorias bajo la batuta de una escritora -una negra literaria- que pone las metáforas y desbroza el estilo. La obra magna, el testamento original que quiere legar -en francés- para la posterioridad se llama Reconciliación, un guiño de título ambiguo, 500 páginas pasando cuentas por su papel durante la transición o la premonición improbable de rehacer la vida conyugal con la desconsolada reina emérita. El protagonista suelta una sentencia para la historia, dice tener la sensación de que le están robando -fotografías también- su historia.

La obra escrita en Abu Davi donde reside desde el 2020 en régimen de autoexilio, acosado por las sospechas respecto a su fortuna en el extranjero, narrará su trayectoria vital como suelen las hagiografías -dedicadas a glorificar la vida de los santos- haciendo mención al pecado, a los errores y a las decisiones poco oportunas que la historia o la memoria colectiva tendrán que redimir y perdonar -Lo siento mucho, me he equivocado, ¡no volverá a pasar! Y en la liberación para la reconciliación ha ideado una fundación como suelen los exmandatarios y prohombres de grandes compañías americanas para retornar a la sociedad una parte de la riqueza que sus actividades les reportaron. Los beneficios de esta publicación se volcarán en la presunta fundación. Loable si no fuera por un pequeñísimo detalle legal casi sin importancia, las herederas de la fundación -¡coge el dinero y corre!- serán las hijas, las infantas.

Un amigo monárquico de toda la vida, muy afligido por los acontecimientos, me ha confesado que en las próximas elecciones, en la jornada de reflexión, se repensará si sigue otorgando confianza a la cosa real.

sábado, 21 de septiembre de 2024

Móviles homicidas.

 

La guerra es innovadora. Aguza la capacidad para ser más efectivos masacrando al enemigo. Sin embargo, en paralelo, se buscan sistemas de defensa más seguros para contrarrestar los avances del adversario. Hay adelantos -si se les puede llamar así- que tienen su origen y han trascendido desde la investigación bélica. La red de alcance mundial -la web- se desarrolló por la necesidad de descentralizar la información para que no sea vulnerable a una acometida puntual. Deteriorando un terminal informático no se destruye la información ni la capacidad de comunicación a la que tienen acceso el resto de puntos en la telaraña. Algo tan inusualmente innovador como aquel que calzó con crampones a unos elefantes para atravesar los Alpes e intentar conquistar Roma. El arte de la guerra es creativo aunque con mucha frecuencia de natural perverso. 

El impacto de las explosiones de unos aparatos que habían nacido para la comunicación siendo masivamente letales nos ha dejado con un palmo de narices. De película -inverosímil- de acción hollywoodiense o directamente de ciencia ficción. Hacer estallar un aparato destinado a otra función es posible y se ha realizado a lo largo de la historia. La imagen cinematográficamente decana de un despertador de aquellos que iban con cuerda asociado a un fajo de explosivos es mítica y ha sido recurrente. Estos días un ataque inédito a las comunicaciones de Hezbollah marca un nuevo hito, un punto de inflexión escalofriante, desde el juego inocente de los espías tradicionales confundiendo al enemigo o creando opinión a convertir el canal, el punto por donde transcurre físicamente la información, en arma mortal existe un paso de gigante con botas militares.

Ha sido posible hacer estallar al mismo tiempo unos aparatos obsoletos causando muertes y muchos heridos. Justo al día siguiente volvieron a estallar otros aparatos, también de tecnología rancia, algunos cerca de los lugares en los que se celebraba el funeral de las víctimas del día anterior. Transformar buscapersonas en armas de destrucción individual, introducirlos entre la milicia y detonarlos coordinadamente tiene mérito desde la perspectiva de la estrategia. Han atacado y significado a los miembros de Hezbollah - daños colaterales al margen- causando miedo y desconcierto. Qué más les puede explotar.

Esta es la pregunta que se hace el mundo entero desde este ataque con buscas y con walkie-talkies. Se suele decir que la información es poder, una fuerza que se puede utilizar para asistir a otros, como una herramienta poderosa de negociación o para hacer daño destruyendo la credibilidad de alguien. Ya podemos añadir otra virtud, la información también mata -asesina-. Si pueden hacer detonar a un buscapersonas descatalogado, de lo que no serán capaces. ¿Y el móvil? Un aparato definido como inteligente con prácticamente infinitas aplicaciones se ha convertido en el blanco de las sospechas. Que nos vulneren la intimidad, nos graben o nos escuchen todavía estaba lejos de esta nueva alternativa. Hasta ahora sólo hemos desconfiado, condenándolos en el transporte público, de los patinetes eléctricos. ¿Quién seguirá durmiendo con el móvil en la mesilla de noche? Los intrépidos.

Por prevención auguro un distanciamiento -más físico que de dependencia- de este ingenio. Responder a un número desconocido será un alivio cuando el interlocutor nos quiera endosar un cambio de compañía de la luz, del gas o de proveedor de internet ya que una llamada o una vibración silenciosa en el bolsillo -como el tic-tac sospechoso en un estuche para violín- comportará la emoción perturbadora de justo antes de colocarse un arma en la sien y de apretar el gatillo.

-¡Diga!

jueves, 12 de septiembre de 2024

La Diada 2024.

 

Lejos de aquellas multitudes de otras ediciones se ha celebrado la Diada con un Presidente de la Generalidad no independentista. La gráfica de la asistencia a las manifestaciones del Onze de Setembre desde el 2012 produce cierta desazón por el descenso y por la desmovilización presencial que han sufrido. Ha sido una manifestación descentralizada que según los recuentos de las policías locales habría congregado a unas 70.000 personas, lejos del millón largo de aquellos encuentros coreográficamente bien alineados o de los de las cadenas humanas capaces de abrazar el territorio.

Este año he vivido el acto de la Diada en Sant Joan de les Abadesses, que ha coincidido justo el día después de que se haya terminado la fiesta mayor de este año, el calendario ha provocado que este 11 de septiembre, miércoles, comporte un día de fiesta más para digerir canelones y reanudar al día siguiente el curso sin el ajetreo que los actos de la fiesta mayor han ocasionado. Volverán a salir a la mesa puesta el remanente de las comidas y el cava desbravado en un ejercicio de sostenibilidad gastronómica para reciclar los excesos. Todo debe aprovecharse.

Lejos de las grandes manifestaciones, en el pueblo la Diada se celebra con discreción en el claustro del monasterio, sin grandilocuencias gestuales ni promesas. Un acto de afirmación nacional breve con un parlamento del alcalde y la posterior ofrenda floral de las diversas entidades que se organizan y perviven en la Baronal Vila de Sant Joan de les Abadesses. No tengo la referencia de la gente que reunía en ediciones anteriores ya que es la primera vez que asisto. No dispongo de los datos de participación que la Policía Local suministra en las poblaciones que pueden permitirse el lujo de poder liberar a un agente para realizar estos recuentos aritméticos. Éste tampoco ha sido un acto lugareño multitudinario, las costuras del claustro podían contener a mucha más gente. Sí que a la sombra del románico milenario del monasterio el himno con el que se ha cerrado el acto favorecía cierta solemnidad gregoriana soberbia con un punto de misticismo ufano.

La desmovilización ciudadana es algo que cada año aparca más gente en el sofá de casa. Los partidos que han sido incapaces de reeditar un gobierno independentista en las últimas elecciones viven empeñados en descalificarse -y destruirse- mutuamente en una lucha cainita cargada de disputas electoralistas mientras las entidades independentistas -ANC y Òmnium- señalan esta desavenencia como el motivo principal de la pérdida de músculo del movimiento. Todas las entidades convocantes han apelado conjuntamente una vez más a favor de una unidad que, por ahora, no florece por ninguna parte.

A las comparativas habría que añadir un dato significativo difícil de calibrar. ¿Se trata sólo de un desencanto circunstancial por el actual panorama político? ¿O bien el independentismo flaquea? Podríamos relacionarlo con el vigoroso abstencionismo independentista de las últimas elecciones catalanas. Las respuestas a la causa-efecto deben ser gemelas sino son la misma.

En esta orilla se interpreta el bajo tono como una rabieta absentista que debe volver a ser rico y pleno porque el independentismo sigue estando de siesta con un ojo abierto pendiente de levantarse del sofá como un torbellino con un buen golpe de hoz cuando la hora lo requiera. Río abajo la catalanofobia política endémica es muy rentable con una polivalencia versátil propia de una llave inglesa ajustable a todos los calibres, como una navaja suiza con múltiples e inverosímiles prestaciones; habrá que ver qué lectura harán aquellos que, cuando las manifestaciones eran extraordinariamente numerosas, no hacían mención ignorándolas o maniobraban torpemente las imágenes. Cada uno lleva el agua en su molino.

Ante la duda existencial, la manera de averiguar el peso y la voluntad de unos y de otros pasaría por poner a un guardia urbano de ciencias a contarnos. Hagámoslo con garantías y juego limpio convocando una consulta -que no deja de tener un punto de ruleta rusa- para desenredar la incertidumbre confirmando que muchos sólo estaban adormilados o bien que el independentismo tiene un pie en el agujero negro del desencanto.

Esta Diada -cavilo mientras me zampo los canelones recalentados de la fiesta mayor- que ha tenido pocas burbujas, como un culín de cava sin demasiado ímpetu de la botella abierta en ediciones anteriores.

¡Buen curso!