Vigilia de
Todos los Santos sosegada sin sobresaltos destacables. Nadie ha sido zurrado
por nadie. De recuperar afiladas tensiones vitales buscando el bienestar
emocional. De temple republicano tocado por una delicuescencia extraña. Esto es
la propiedad que tienen ciertos cuerpos de absorber la humedad del aire y
disolverse en ella. Las lubricidades políticas necesitan esperanza y optimismo.
De levantar la cabeza y ver que no todo está por hacer, de lograr una victoria
a medias y de que todavía haya partido.
La crónica de
los días pasa por la proclamación de la VI República Catalana y la entrada en
vigor del Artículo 155 de la Constitución. El otro hecho histórico que
permanecerá en la memoria beatífica por gracia de San Narciso será que el
Girona vapuleó al Real Madrid. Una anécdota que adquiere relevancia -como diría
Junqueras- si la ligamos con las declaraciones de Sergio Ramos a quien le duele
más que el himno español no tenga letra que la situación en Cataluña.
Hago un
paréntesis y recupero una reflexión del año 2010 no compartida en estos
escritos de cuando se disputaba el campeonato del mundo de fútbol en Sudáfrica
y la selección -la Roja/Barça- obtuvo
el campeonato: "La letra -y a menudo la
música- de los himnos no siempre son afortunadas. Los himnos tienen un toque de
spot publicitario de película bélica agresiva o, a veces, directamente de
terror. Algunos se convirtieron en bandas sonoras para la horca, para el
garrote vil o para la guillotina.
Afortunadamente en la
actualidad se entonan como un aperitivo en los campos de batalla durante los
partidos de fútbol entre las selecciones nacionales. Malograda la iniciativa
del presidente Aznar que quería henchir de metáforas el himno nacional español
y, por tanto, el de la Roja. Cada vez
que contemplo algún partido de este España/Barça me inquieta y salgo
desasosegado de ver la cara de palo que ponen y el desconcierto que sufren
nuestros héroes de la selección. Algunos recurren al txunda-txunda como recurso para hacerse el sueco e intimidar al
enemigo. ¡Qué falta de letra! Y el equipo contrario -¡acojonado!-, que no
entiende una palabra de segundos y terceros idiomas, se fía de que este txunda-txunda emitido con ardor guerrero
narra las conquistas de cuando en España no se ponía el sol y teníamos toda la
quincalla de oro macizo para plantar las picas que fueran necesarias en
Flandes. De picas a pelotas.
Como sufro y como le
entiendo, a este muchacho del Real Madrid, Sergio Ramos, que mira al cielo con
cara de monaguillo aplicado y buen chico mientras el txunda-txunda no se resuelve. ¿Cuánto costaría tener cuatro líneas
con rima consonante para poder tararear como quien reza? Ahora sólo salmodias
mudas de oraciones sin letra para un himno minimalista y abstracto".
Permitidme que insista,
ha tenido que transcurrir más de un quinquenio para que el protagonista, el más
afectado -Sergio Ramos-, haya explicitado y reconocido aquella intuición tras
la derrota -el cuarto hito en la inmortalidad gironina- por cómo le duele la
falta de una letra. Un sentimiento compartido que se ha podido captar en las
calles de Barcelona durante las multitudinarias manifestaciones a favor de una
España unida. Una buena letra conferiría mucha cohesión territorial y nos
ahorraríamos la frivolidad en exceso festiva y con sabor a sangría aguada del Viva España que popularizó en la Europa
turística el admirado Manolo Escobar.
Necesitamos una letra
seriamente constitucional con urgencia y, sin voluntad de ser poco respetuoso,
necesitamos "tunear"
también Els Segadors. Darle un lavado
de cara y de letra. Cuando llego a lo del "buen golpe de hoz" pienso
que debemos proponer un estribillo, a pesar de ser sostenible y ecológico, con
más eficiencia tecnológica -¡buen golpe de tractor!- y menos truculencia. Ya
hemos sufrido bastante violencia.
Proclamada la República
en el Parlamento de Cataluña y suspendida cautelarmente por el Tribunal
Constitucional en Madrid tendremos que seguir la evolución, sino envueltos en
banderas e himnos, desde el vértigo de los días. Hoy el proceso catalán se ha
internacionalizado aún más con el presidente Puigdemont en Bruselas rodeado de
un enjambre de periodistas. Hay alguien que haya sido capaz de prever el eco
alcanzado por este asunto. Pronosticar el alboroto mediático y político que ha
causado y puede congregar era algo impensable hace pocos meses. España tiene un
problema y Europa también porque mucho me temo que el nacionalismo -y el separatismo-
catalán no se encierran en las mazmorras con un artículo por muy constitucional
que lo redacte el fiscal general.
Cómo evolucionará todo.
Lo iremos relatando. Por ahora, el PP y Mariano Rajoy viven el triunfo relativo
de los gigantes iluminados por media docena de cirios pascuales bien gruesos,
pero de cera catalana que algún día se fundirá. Se resuelva como se resuelva,
consumida la cera catalana, pueden aparecer en la oscuridad los fantasmas de
los pecados que ahora viven confortablemente en la penumbra.
¡Buena castañada!
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