lunes, 8 de abril de 2019

Metáforas políticas.


Primavera en mitad de una campaña electoral demasiado florida según algún prosaico tuiteador: -¡Estoy hasta el mismísimos de la gente, especialmente políticos profesionales, que sólo saben hablar con metáforas! Que si las cumbres, que si la navegación, que si el ensanchar la base, que si Ítaca. ¡A partir de hoy, me declaro explícitamente enemigo de las metáforas! La respuesta, propia de un debate con las sentencias demasiado breves que se comporta el medio, es de un docto reflexivo que le reprocha: -Ser "enemigo" de las metáforas ya es una metáfora. Todo el lenguaje, el pensamiento y la acción son metafóricos. Yo lo redondearía tomando parte, pues, con un ¡viva la metáfora! Mejor, ¡que viva el poder de la palabra!

Recuerdo aquellos hermanos, ambos descansan en paz, que vivían en un mundo tan particular que costaba comprenderlos cuando hablaban entre ellos. Sus expresiones tenían una complicidad comunicativa tan personal que el resto no entendíamos. Alguien, muy acertadamente, a esta habilidad, la definió como hablar en metáfora. Porque no eran sólo aquellos hermanos, ¡toda aquella familia hablaba en metáfora!

La metáfora consiste en decir algo llamándolo con el nombre de otra cosa. Dicho así de torpemente se entiende la alergia de aquel a la metáfora política de la que está hasta los mismísimos -¡así, en superlativo!-. La metáfora electoral puede ejecutar verosímiles equilibrios al borde de la temeridad cuando, en una voltereta audaz, proyecta en exceso la promesa para desplomarse sin red en la vacua realidad.

La cuestión es dilucidar si los políticos actuales también hablan en metáfora. Si son unos poetas inspirados y desinteresadamente comprometidos a resolvernos o a hacernos la vida fácil, armoniosa y más feliz. ¡Seguro! Más que programas políticos asistimos a la presentación de poemarios políticos que rebosan rimas sociales, económicas y éticas. Sensibles enciclopedias con los planos del entendimiento y los croquis para la sintonía en un atlas de progreso y calidad de vida para todos. ¿Qué más podemos pedir? 

Si alguna utilidad tienen los recursos poéticos es la de endulzar amorosamente el universo cercano desparasitando-lo de la a menudo demasiado dura prosa, de la pedrada sin metáfora que también tiene mucha gracia aunque poca virtud cuando asiste las cartas gastronómicas del menú político más rellenas de recursos poéticos que de chicha. ¡Que vivan también los poetas políticos! 

Podríamos concretar la eficacia del poder de la metáfora aplicada en el galimatías al que se ve abocada la televisión catalana debiendo compensar la retransmisión de esa manifestación en la Castellana de Madrid, a los pies de la desconcertada Cibeles, en defensa de los "presos políticos". La cadena pública catalana deberá corregir el agravio a instancias de la Junta Electoral Central siendo exacta en la duración y concienzuda en el contenido. Yo propondría -¡metáfora!- la retransmisión de una corrida de toros en directo en la que concurrirían los primeros espadas que figuran en las listas como candidatos en estas elecciones. A ver quién corta más orejas y cercena más rabos. Así, TV3, de un disparo mataría tres pájaros y descalabraría más bravos todavía. 

Recordaré a los ignorantes en materia taurina que el Sr. Adolfo Suárez Illana ejerció de torero durante siete años, una vocación que arrastró por las arenas movedizas de la tauromaquia en la que no sobresalió ni tampoco triunfó.

¡Que Dios reparte suerte! -Así se inicia la retransmisión la TDT a las cinco en punto de una tarde primaveral extraordinariamente soleada mientras los toros pastan por el césped del Camp Nou mecidos por un pasodoble bien airoso.

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