La
semana santa descoloca. Consiste en que la periodicidad de la fecha le confiere
un aire encriptado ajustada al calendario lunar que da pereza de calcular
previamente cuando procede. Semana cabalística de cuando matábamos judíos
a golpes de matraca en alboroto ensordecedor. A los maitines de los tres
últimos días de las semanas santas, terminado el salmo del Miserere, a
oscuras, dentro de la iglesia se producía una fuerte algazara ensordecedora, ya
que los feligreses devotos daban pataletas y golpeaban sobre los bancos con carracas
y matracas -utensilios específicos de producir ruido- en recuerdo del terremoto
que aconteció por la muerte de Cristo. El otro epicentro de la venganza estaba
fuera de la iglesia, el sábado de gloria, antes de misa. Los fieles se servían
de todo aquello que fuera susceptible de provocar mucho estruendo -desde
cazuelas hasta cencerros- para hacerlos repiquetear bien fuerte. También servía
de descarga piadosa contra el aburrimiento porque dese de las diez de la
mañana del jueves santo hasta la misma hora del sábado santo no se podía
trabajar, cantar, bailar, practicar deportes o interpretar música, hasta el
punto de que las campanas enmudecían en un absoluto silencio en recuerdo de la
pasión y la muerte de Jesucristo. También los colchones tenían que apaciguar
los lamentos.
Por
estos lares ripolleses, salvo excepcionales manifestaciones que han pervivido,
no tenemos las grandiosas ni muy vistosas procesiones que desfilan por la
meseta castellana o por el sur peninsular. En las últimas décadas se ha
recuperado la procesión de Camprodon que en 1969 se decidió dejar de
celebrar hasta que en el año 1986 se restableció. Durante los primeros años de este resurgimiento devoto los payeses del valle
ejercían el papel escénico de los judíos.
Particularmente
en las procesiones me sobra el contraste entre las figuras estáticas de los
santos que se transportan -silenciosas, emocionantes, recién salidas del templo
o del museo- y el alboroto marcial de los romanos que desfilan. En el recuerdo
mediático reciente sobresale la ocasión de hace un año que congregó a muchos
ministros y a ministras para interpretar el novio de la muerte. En esta
edición los legionarios de una congregación malagueña han pedido que no asistan
políticos para sacar rédito electoral. Habrían solicitado a los políticos, que
tenían programados actos electorales justo en estas fechas, que no conviertan
las procesiones en escaparates políticos. Sin abandonar el centro de interés
legionario la plataforma patriótica Millán Astray, integrada por legionarios
veteranos, ha pedido a un partido que no haga uso del himno de la legión bajo
la amenaza de denunciarlo a la Junta Electoral Central -que manda mucho-. Rara
santa semana insertada en una campaña electoral desbocada que no respeta ni el
himno de la legión. Ya me he referido en alguna ocasión a la falta que nos hace
-como el pan que comemos- de un himno como es debido, con letra, aunque no hable
de románticas pretendientes exánimes.
Procesiones,
romanos y judíos combinados con elecciones bien agitados no enfrían la tormenta
que azota la paciencia de alguna ciudadanía y a la vez ponen a prueba el
sentido crítico y la vergüenza ajena. Oyendo determinados argumentos corro a
mirar la cara que pongo en el espejo, por si mi aspecto de pasmarote tirando a
bobo les ha podido envalentonar. El nivel político bate récords de
despropósitos soltados sin rubor ni contención. Cierto que no echo de menos el
silencio impuesto en estas fechas por las autoridades eclesiásticas en
connivencia con el régimen, pero suplicaría, como los legionarios ofendidos,
templanza y mesura por el Cristo de la buena muerte.
Insólita
semana previa a las elecciones generales que continúa con el juicio del proceso
en el Supremo. Hoy con un apunte pintoresco. Ha aparecido en el testimonio de
los cuerpos de seguridad españoles la peligrosa "tigresa de
Badalona", una señora de unos cuarenta kilos de peso y "mojá"
-seca y escurrida aún debe de pesar menos- a la que el agente no pudo apartar
ni con la ayuda de un compañero. Efectivamente, se trata de un ejemplar de
tigresa del barcelonés, una especie que habita en el litoral catalán.
La
policía inglesa detiene Julian Assange en la embajada de El Ecuador en
Londres.
Ha
muerto Neus Català.
En estos
momentos arde la catedral de París.
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