¡Reflexionemos!
El momento televisivo, el segundo de oro, el que ha logrado más audiencia
durante la campaña electoral ha sido aquel en el cual Isabel Pantoja salta desde
un helicóptero en el mar de Honduras para convertirse en la concursante de una
nueva edición de un programa llamado Supervivientes. Efectivamente, un
salto olímpico al vacío -así lo califica la prensa especializada- retransmitido
en directo de madrugada, hora local, que ha impresionado a la asamblea de
cetáceos que ya prepara una demanda por la vía sindical ante la fiscalía por
intrusismo.
La tonadillera
se las verá con una tal Chelo García Cortés, una reputada periodista con quien
no se habla desde hace años, cuando mantenían una gran amistad. La Chelo
protagoniza otra imagen sino intrépida, muy escalofriante. La retratan
embarrada literalmente hasta las cejas deslizándose por un tobogán. Hay que
leer la letra pequeña del pie de página para identificarla ya que parecería un
santo cristo desclavado de la cruz en un descendimiento en caída libre, como la
Pantoja.
El
titular, un acierto del periodismo de altos vuelos, califica el evento como
"Supervivientes: las dos imágenes que pasarán a la historia de la
televisión". ¡Suerte y acierto, señoras! Estamos ante una edición especial
que tiene toda la pinta de batir récords de audiencia con la reaparición del
incombustible Jorge Javier Vázquez, un badalonés universal que acaba de sufrir
un ictus justo hace un mes, que modera el reto y controla el concurso. ¿Quién
ganará? Hay en juego una millonada al margen de la ficha por la temporada y por
los derechos de televisión. Desde aquí reivindico que esta edición de Supervivientes
debería poder acogerse a la ley -como el fútbol- que regula los
acontecimientos de interés general. Me voy a mojar aún más sin precipitarme
desde un coleóptero con hélices -básicamente porque no sé nadar-, proponiendo
que se deberían poder emitir unos espacios gratuitos con proporcionalidad regulada en los
distintos medios de titularidad pública.
¡Reflexionemos!
Si el
sindicato de los mamíferos marinos lo vive mal, como una invasión temeraria de
la territorialidad acuática, me gustaría constatar cómo lo percibirá la clase
política en plena batalla electoral. Aznar, en la intimidad, también las pasa
canutas. A la atomización de la casa grande del queso de la derecha, a la
dispersión del voto popular, le ha sobrevenido, además, la competencia desleal
de la Pantoja. Dicen que -también en la intimidad- estuvo tentado de concurrir
a Supervivientes con Cayetana, la tonadillera rubia que nos hechiza,
a los catalanes, a base de tangos y milongas. Cuesta imaginar la
aerodinámica del impacto noble, como una
sirena de la pampa con un bañador amarillo, avanzando decidida en la lucha por
la supervivencia del PP residual en Cataluña mientras un helicóptero bate la
cosa electoral.
No me
olvidaré de felicitar a todas las Montserrat -¡morenetes!- por el santo.
Disfrutad del día reflexionando. Yo ya he felicitado a la suegra de buena
mañana en conjunción con la jornada previa con un -¡Felicidades, madre política!
Si la coincidencia desluce el santoral, que sobreviva, pues, también el deseo
de un buen día de Santa Montserrat.
Empapado
de mensajes, como la Pantoja del oleaje hondureño, reflexiono que los catalanes
hemos sido la diana, el centro de interés y el muñeco de feria al que todos
disparan. Ha habido más andanadas y reproches que seducción. Mucha negación,
represión y demasiadas amenazas sin rodeos. Candidatos en la cárcel o en el
exilio. La lengua, TV3 y toda una retahíla que no reproduciré. Reflexionando, busco
a los osados que tienen en el programa repintar a la Moreneta. Un
repaso de acciones y omisiones que me recuerda a un pelotón de lobos aullando
contra la luna llena del catalanismo.
¡Reflexionemos!
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