La entrevista
que Maduro concedió a Évole es la entrevista que cualquier periodista habría
deseado obtener de este personaje que incita odio y amor en proporciones por
dilucidar. La coyuntura actual está más por el odio furibundo con la
implicación manifiesta de Trump y de sus partidarios -Sánchez también- para
descabalgarlo como presidente. El momento venezolano es un tapiz con
claroscuros y una trama compleja.
La familiaridad
con que trata el venezolano al periodista catalán en dicha entrevista es
entrañable por cómo le admite algunos de los argumentos difíciles de responder
o como pide perdón a los compatriotas que residen en España por no haberles
ingresado las pensiones pendientes de demasiados días. Hoy a las puertas de la
Torre Urquinaona -sede del consulado de la República Bolivariana de Venezuela-
en Barcelona había tres personas con una pancarta a favor de quien se ha
autoproclamado presidente del país con el apoyo protagonista de Trump. ¡Ay, el
petróleo! Algunos nos preguntamos si no existen más dictaduras por redimir en el
mundo, además de la de Venezuela.
Aparece un
Maduro acicalado, bien vestido y peinado -sin chándal, ahora que las pasarelas
de la moda vuelven a vindicarlo-, con ínfulas de buen político que se siente
legitimado por el electorado -una parte importante del cual no fue a votar- y
que cada vez parece tener más en contra. El asunto Maduro ha comenzado el
declive y no sabemos qué saldrá ni cómo se resolverá. Los tambores de guerra ya
percuten y nadie descarta un enfrentamiento.
Curiosamente Maduro
ha contextualizado la situación que sufre con Cataluña como referente, "Es
como si yo obligara a la UE a reconocer la república de Cataluña". "¿Se
imagina que le digo a la UE que tiene 7 días para reconocer la República
Catalana?" Sigue cargando contra el presidente de España diciendo que
"Pedro Sánchez es un muñeco en manos de Trump". Nicolás Maduro
califica de nefasta la decisión de España de reconocer a Juan Guaidó como
presidente encargado de Venezuela y advierte que, si se concreta una
intervención armada, "las manos de Pedro Sánchez quedarán manchadas de sangre,
como las de Aznar en Irak ".
Por su parte el
presidente socialista calificó de "tirano" al presidente de
Venezuela, Nicolás Maduro. Sánchez
ha asegurado que quien responde "con balas y cárceles a las ansias de
libertad y democracia no es un socialista, sino un tirano". Ha condenado
de manera rotunda la destrucción de las libertades democráticas que se produce
en Venezuela y ha exigido al régimen de Maduro -se ha de llamar así, ha dicho-,
la liberación de todos y cada uno de los "presos políticos" .
Podríamos
hablar de políticos presos y de presos "políticos" domésticos justo a
las puertas del juicio que debe comenzar en el Tribunal Supremo de Madrid. Ya
hemos asistido al traslado VIP, como lo califica cierta prensa madrileña
refiriéndose al autobús recién estrenado que trasladó a la banda de catalanes
díscolos. Las confortables cámaras hiperbáricas de reducidas dimensiones se corresponden
más a un servicio low cost amenizado
por la locución en directo por parte de un torpe agente de la guardia civil. No
me imagino una azafata de Ryanair
mofándose entre carcajadas del pasaje o de mi pavor a volar.
Comenzará el
juicio de los juicios. Antes, calentando y en chándal por el césped aún, uno de
los fiscales del 'caso Trapero', Pedro Rubira, en la previa por decidir si el
tribunal madrileño es competente para juzgar la ex cúpula de Interior y de los
Mossos, ha cuestionado "la imparcialidad y serenidad" de los tribunales
catalanes para juzgar el 1-O. "Puede haber imparcialidad, serenidad, si se
envía la rebelión y la sedición a Cataluña?".
Crear opinión
es una estrategia donde se apuntala la impostura. Los grandes manipuladores lo
saben bien. Los maestros de la confusión suelen practicarlo con un talante de
lo más digno haciéndose el ofendido. Crear opinión no es fácil, requiere de
unas técnicas sutiles que, poco a poco, pierden el hilar fino para convertirse en
un burdo varapalo a la lógica, a la razón y, finalmente, a la verdad. A fuerza
de esdrújulos el matiz se desvanece entre el blanco o el negro
irreconciliables. Los buenos profesionales logran que la realidad cambie, que
deje de ser reconocida por los que la padecemos. La reiteración conduce a la
duda. Difama, miente, tergiversa que algo queda. ¿Qué habrá de realidad en
algunos de los relatos que se escucharán?
Cabe
preguntarse si la realidad es verídica ya que cada uno tenemos la nuestra, de verdad
-al menos un trocito de esta-. La batalla por el relato es la cuestión. En una
crónica verosímil, con apariencia de poder ser aunque no sea del todo cierta,
se abrirá, pues, la etapa del relato. Cada uno el suyo. Mientras -y también sin
chándal- se ha iniciado una campaña llamada España
Global. El Ayuntamiento de Barcelona y el Barça han pedido que se retiren
sus logos de la web, los únicos soportes que tenía en Cataluña este artefacto
creado por el gobierno español para contrarrestar las mentiras catalanas. La
batalla por la mejora de la percepción de España en el exterior y entre los
mismos españoles ha comenzado poco afortunadamente cuando la secretaria de
estado, una ex diputada de UPyD, declaró a la BBC que "no pasa cada día
que líderes políticos que han cometido delitos vayan a juicio". Una
afirmación que ya culpa y sentencia los presos políticos cuando aún no ha ni
empezado el juicio. Cosas del relato.
En mitad del
momento más judicial que político, la vicepresidenta del Gobierno, Carmen
Calvo, habría aceptado que en la cumbre de partidos para tratar sobre la
cuestión catalana haya "alguien que pueda tomar nota, convocar y
coordinar" los encuentros. En declaraciones a los medios, la
vicepresidenta ha rechazado atribuir a esta figura el papel de
"mediador", como piden los partidos independentistas, y ha utilizado
el bien hallado término de "relator".
¡Ay, el
petróleo, la serenidad y la imparcialidad ... qué grandes relatos!
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