lunes, 10 de septiembre de 2018

Lerroux.

Alejandro Lerroux es un insigne referente histórico de la demagogia, del españolismo y del anticatalanismo. Un cordobés de origen establecido en Barcelona que pasó por el Instituto Ramon Muntaner de Figueres. De mayor se licenció en derecho, una carrera obtenida -dicen las malas lenguas- por influencias y por amistades. De hecho, se graduó en 1923 en un solo día con nueve matrículas de honor a los 58 años. El prodigioso milagro académico se obró en la Universidad de La Laguna. 

Eugeni Xammar, periodista, diplomático y políglota -hablaba siete lenguas-, en una suerte de libro de memorias dedica una dura referencia a Lerroux. Define a este personaje como "un gran táctico del juego sucio a lo largo de toda su vida". Lo hace rodeado de un grupo escogido de gente "tarada" [sic] que sembraron en el resto de España el movimiento republicano anticatalán con el Partido Radical, "el cual, ayudado por las circunstancias, entró un día, en su mayoría, en el Ayuntamiento de Barcelona. Sería injusto decir que los concejales lerrouxistas -una comitiva de ladrones- se llevaban los muebles de la casa de la ciudad. Preferían llevarse el dinero de la caja y comprarse los muebles que fueran de su gusto”.

Lerroux tuvo que exiliarse varias veces, una por los hechos de la Semana Trágica en Barcelona que causaron 87 muertos y cientos de heridos en un estallido de actos vandálicos contra bienes de la iglesia. El anticlericalismo atizado por el republicanismo -convertido en bandera del lerrouxismo- había envenenado este sentimiento. Lo que había comenzado como un movimiento social de protesta en la calle se convirtió en una semana de incidentes graves, de ataques violentos a conventos, escuelas y parroquias. El comité de huelga se vio desbordado y tomaron el protagonismo instigadores e individuos con ganas de notoriedad. 

En 1909 había publicado el conocido artículo Matad , “Jóvenes bárbaros de hoy, entrad a saco en la civilización decadente y miserable de este país sin ventura, destruid sus templos, acabad con sus dioses, alzad el velo a las novicias y elevadlas a la categoría de mujeres para virilizar la especie, penetrad en los registros de propiedad y haced hogueras con sus papeles para que el fuego purifique la infame organización social; entrad en los hogares humildes y levantad legiones de proletarios para que el mundo tiemble ante sus jueces […]. No os detengáis ante los sepulcros ni ante los altares”.

Alejandro Lerroux llegó a presidente del gobierno español en tres ocasiones y fue ministro de la Guerra y de Estado. En las elecciones generales del 1936, el Partido Radical se derrumbó, ni el propio Lerroux obtuvo el acta de diputado. Había estallado el escándalo del estraperlo, un asunto de corrupción relacionado con el juego que implicaba de lleno a este individuo. En la guerra civil se exilió a Portugal. Lerroux, como muchos del partido radical, apoyaría al generalísimo Francisco Franco.

España, esta piel de toro, a menudo no ha tenido suerte ni acierto con sus líderes políticos.

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