sábado, 30 de junio de 2018

La República de los bombos.


La República de los bombos está de enhorabuena. La intervención de las autoridades españolas ante la federación internacional posibilitarán que Manolo el bombero -de bombo- evolucione en las gradas rusas. Se alinean delicadamente el ritmo a golpe de maza con la sensibilidad musical que ha de encarrilar, por la parte que nos toca, el fracaso de Messi y el tropiezo de Cristiano a favor de la genuina raza hispana de la Roja. Intrigados e infinitamente agradecidos no sabemos a quién colgar la medalla de la victoria en materia de percusión. ¿Al monarca, al presidente actual, a Rajoy y a sus deportivos pentagramas, a la conferencia episcopal española, a la filarmónica de Calanda o al juez Llarena que manda mucho, tiene mucho criterio y no desafina? 

El detalle pequeño aporta grandilocuencia al gesto desde la nimiedad gestionada con elegancia para que las menudencias se conviertan en la clave de las grandes hazañas. Viva, pues, Manolo el del bombo que deberá competir al mismo tiempo contra otro mundial que tiene el epicentro en el estadio ampurdanés de Sant Martí de Empúries bajo la advocación de Asclepio, un árbitro de la federación clásica grecorromana. En esta subsede de los Juegos del Mediterráneo se hallan concentrados los Obama, Salma Hayeck, la Beyoncé, Will Smith y muchos cofrades de la farándula político económica que se alinean en la selección del glamour o del amor desmesurado, ya que no repara en gastos, concentrada a puerta atrancada. "Pueblo, yacimiento arqueológico y restaurantes cerrados". 

Si la polémica presencia de Maradona en el mundial se ha convertido en un pintoresco centro de interés, es de ejemplar justicia poética que un timbal de meseta, Manolo, al compás airoso de un pasodoble para bombo y platillo pueda iluminar la precisión de los pases toreros y los aciertos a portería de los herederos de Lopetegui al otro lado del telón de acero. 

Mucho más cercano -y doméstico- este fin de semana San Juan de las Abadesas ha vivido el Festival Clownia. La quinta edición de una ciudad que renace con espacios para la conciencia convertida en una fiesta mayor de primavera cuando el verde intenso envuelve la noche y la música es una celebración de vida en la ciudad lejana, Clownia. Un festival que promueve e inspira, con la complicidad de los lugareños, el grupo Txarango. 

¡Por muchos años más, chicos!

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