Cromos de
actualidad-. En el programa de los sábados de TV3, FAQS, se las tuvieron Margallo y Maragall. Una aliteración
onomástica que no rima en absoluto con la visión política desde Cataluña y para
España -o al revés-. Quien se fijó en la envoltura de Margallo nos alerta que
se ha hecho algo, relacionado con la estética. Sí que exhibía un empaque que
puede tener que ver con selectos retoques para alcanzar una inmortalidad
juvenil y más lozana como dicen en la
meseta.
En el mismo
programa causó mucho impacto el testimonio de un preso joven que ha compartido
pabellón, paseos y el microclima en la cárcel de Soto del Real con Jordi
Cuixart. Digamos que la cotidianidad sin connotaciones políticas de altos vuelos
confería una frescura extra a un personaje que no tenía ni idea de quién era Cuixart
o, más gordo aún, de quien era Pilar Rahola apenas hace cuatro días y a la que
vimos abalanzarse a este joven convicto. Una insólita historia de delincuencia
común a causa de un asunto de drogas que llegó al corazón de la audiencia.
Momentos televisivos
que llenan de estampas el álbum mediático (des)informando, creando opinión o
adoctrinando -a elegir-. Hoy se ha emitido el último cromo internacional, ha
salido a las pantallas de los quioscos la victoria por goleada de Putin en las
Rusias. El testosterónico líder mundial revalida la condición de zar de las
antiguas URSS y se asegura durante seis años más el control de un tercio del
poder global. Para alcanzar la felicidad perfecta, ejerciendo de emperador
siberiano, le faltaría únicamente la no caducidad, como al colega chino, Xi
Jinping, a quien acaban de aplicar la perpetua. Putin vive muy próximo al
disfrute absoluto y a la lozanía de
Margallo, ya que alguna pincelada reparadora entre las grietas estructurales
efecto de la carga política parecerían oportunas y verosímiles.
En el concierto
mundial por el poder y por el control global no debo olvidar al tercer tenor,
el más histriónico y retocado de la Troika, el gran Donald Trump. Este azanahoriado
líder es un coleccionista de flequillos colaboradores defenestrados o de tupés
desenamorados. Acostumbrados a las fluctuaciones, veleidades y caprichos del
seductor cowboy, qué más podría
ofrecernos para tenernos enganchados al plasma. Este presentador de la NBC
reciclado a presidente es un experto. También ha sacado su cromo particular,
uno muy vistoso relacionado con la actriz porno conocida como Stormy Daniels a
quien Donald reclama veinte millones de dólares, a millón por vez -¡no seáis
malpensados! -que la tormentosa neumática ha propagado la historia -¡una!- con
Trump. La locuacidad sexual reiterada, excepcionalmente femenina, estos días ha
empezado a cotizar en Wall Steet a la par que las intrigantes maniobras en el
despido, horas antes de jubilarse, de un responsable del FBI por haber
participado en una investigación sobre el Russiangate.
¿Qué audiencia
llegaría a alcanzar un encuentro entre el ruso, el chino y el americano en la
intimidad y sin rodeos -y no se trata de un chiste manido-. Veo a Margallo de
asesor externo aconsejando cirujanos de la sanidad pública y a Mariano, tras
del plasma, tomando apuntes. Dos de tres ya se han perpetuado mientras Mariano se
ha postulado como pretendiente a la candidatura para la inmortalidad ejecutiva
de esta parte del globo terráqueo con boina.
A Dalí, sin
ningún revuelo mediático porque su cromo surrealista ya tiene el morbo agotado,
le han devuelto las piezas anatómicas que le tomaron prestadas para comprobar
la paternidad de una pitonisa de Figueres tocada por la tramontana y,
posiblemente, por excesivas quimeras de notoriedad. El pintor vuelve a descansar
ajeno al revuelo post exhumación rodeado de los estallidos morbosos muy al alza
que se han vivido estas últimas semanas. ¡Que vivan las cadenas, la prisión
permanente revisable y las sagradas reliquias del genial ampurdanés!
Coincidiremos
en cómo de hacendoso es llegar a tener todos los cromos, organizarlos y completar
la colección. El mercado del cromo tiene sus estrategias comerciales basadas en
la paciencia, la esperanza y la ilusión de aquellos que perseveran. Entre los
repetidos -¡tengui!- y los
esporádicos, llegar tiene mérito porque por el camino sembrado de desanimados
inconstantes se producen muchas bajas. Un ejemplo desconcertante de actualidad
es lo difícil que será completar el álbum de la jubilación a pesar de tenerlos
todos, los derechos y los cromos. Estos días el sector de los post menopáusicos
prepensionistas y los retirados por ley padecemos la desazón de ver y vivir
como el gran álbum a todo color del bienestar social cada vez es más magro y en
blanco y negro.
En este mundo
tampoco aspiro a la inmortalidad sempiterna del poderoso chino, al imperecedero
vigor del ruso ni a la inmarcesible seducción del envidiable flequillo americano.
Me conformaría con saber que los cromos recogidos, miga a miga, fueran
auténticos, garantes de una panorámica digna sin sobresaltos ni miserias. Mariano,
el pretendiente, continúa tomando apuntes y recontando abuelos cabreados
porque, según la guardia urbana, no le salen los números.
Cromo acuático-.
Este mar nuestro, crisol de culturas y bañera trashumante, está convirtiéndose
en la palangana de la vergüenza con más cadáveres que sardinas.
¡Feliz San
José!
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