martes, 20 de marzo de 2018

Tres tenores y un pretendiente.



Cromos de actualidad-. En el programa de los sábados de TV3, FAQS, se las tuvieron Margallo y Maragall. Una aliteración onomástica que no rima en absoluto con la visión política desde Cataluña y para España -o al revés-. Quien se fijó en la envoltura de Margallo nos alerta que se ha hecho algo, relacionado con la estética. Sí que exhibía un empaque que puede tener que ver con selectos retoques para alcanzar una inmortalidad juvenil y más lozana como dicen en la meseta. 

En el mismo programa causó mucho impacto el testimonio de un preso joven que ha compartido pabellón, paseos y el microclima en la cárcel de Soto del Real con Jordi Cuixart. Digamos que la cotidianidad sin connotaciones políticas de altos vuelos confería una frescura extra a un personaje que no tenía ni idea de quién era Cuixart o, más gordo aún, de quien era Pilar Rahola apenas hace cuatro días y a la que vimos abalanzarse a este joven convicto. Una insólita historia de delincuencia común a causa de un asunto de drogas que llegó al corazón de la audiencia.

Momentos televisivos que llenan de estampas el álbum mediático (des)informando, creando opinión o adoctrinando -a elegir-. Hoy se ha emitido el último cromo internacional, ha salido a las pantallas de los quioscos la victoria por goleada de Putin en las Rusias. El testosterónico líder mundial revalida la condición de zar de las antiguas URSS y se asegura durante seis años más el control de un tercio del poder global. Para alcanzar la felicidad perfecta, ejerciendo de emperador siberiano, le faltaría únicamente la no caducidad, como al colega chino, Xi Jinping, a quien acaban de aplicar la perpetua. Putin vive muy próximo al disfrute absoluto y a la lozanía de Margallo, ya que alguna pincelada reparadora entre las grietas estructurales efecto de la carga política parecerían oportunas y verosímiles. 

En el concierto mundial por el poder y por el control global no debo olvidar al tercer tenor, el más histriónico y retocado de la Troika, el gran Donald Trump. Este azanahoriado líder es un coleccionista de flequillos colaboradores defenestrados o de tupés desenamorados. Acostumbrados a las fluctuaciones, veleidades y caprichos del seductor cowboy, qué más podría ofrecernos para tenernos enganchados al plasma. Este presentador de la NBC reciclado a presidente es un experto. También ha sacado su cromo particular, uno muy vistoso relacionado con la actriz porno conocida como Stormy Daniels a quien Donald reclama veinte millones de dólares, a millón por vez -¡no seáis malpensados! -que la tormentosa neumática ha propagado la historia -¡una!- con Trump. La locuacidad sexual reiterada, excepcionalmente femenina, estos días ha empezado a cotizar en Wall Steet a la par que las intrigantes maniobras en el despido, horas antes de jubilarse, de un responsable del FBI por haber participado en una investigación sobre el Russiangate.

¿Qué audiencia llegaría a alcanzar un encuentro entre el ruso, el chino y el americano en la intimidad y sin rodeos -y no se trata de un chiste manido-. Veo a Margallo de asesor externo aconsejando cirujanos de la sanidad pública y a Mariano, tras del plasma, tomando apuntes. Dos de tres ya se han perpetuado mientras Mariano se ha postulado como pretendiente a la candidatura para la inmortalidad ejecutiva de esta parte del globo terráqueo con boina. 

A Dalí, sin ningún revuelo mediático porque su cromo surrealista ya tiene el morbo agotado, le han devuelto las piezas anatómicas que le tomaron prestadas para comprobar la paternidad de una pitonisa de Figueres tocada por la tramontana y, posiblemente, por excesivas quimeras de notoriedad. El pintor vuelve a descansar ajeno al revuelo post exhumación rodeado de los estallidos morbosos muy al alza que se han vivido estas últimas semanas. ¡Que vivan las cadenas, la prisión permanente revisable y las sagradas reliquias del genial ampurdanés! 

Coincidiremos en cómo de hacendoso es llegar a tener todos los cromos, organizarlos y completar la colección. El mercado del cromo tiene sus estrategias comerciales basadas en la paciencia, la esperanza y la ilusión de aquellos que perseveran. Entre los repetidos -¡tengui!- y los esporádicos, llegar tiene mérito porque por el camino sembrado de desanimados inconstantes se producen muchas bajas. Un ejemplo desconcertante de actualidad es lo difícil que será completar el álbum de la jubilación a pesar de tenerlos todos, los derechos y los cromos. Estos días el sector de los post menopáusicos prepensionistas y los retirados por ley padecemos la desazón de ver y vivir como el gran álbum a todo color del bienestar social cada vez es más magro y en blanco y negro. 

En este mundo tampoco aspiro a la inmortalidad sempiterna del poderoso chino, al imperecedero vigor del ruso ni a la inmarcesible seducción del envidiable flequillo americano. Me conformaría con saber que los cromos recogidos, miga a miga, fueran auténticos, garantes de una panorámica digna sin sobresaltos ni miserias. Mariano, el pretendiente, continúa tomando apuntes y recontando abuelos cabreados porque, según la guardia urbana, no le salen los números.

Cromo acuático-. Este mar nuestro, crisol de culturas y bañera trashumante, está convirtiéndose en la palangana de la vergüenza con más cadáveres que sardinas. 

¡Feliz San José!

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