domingo, 10 de septiembre de 2017

La marmota ha muerto. Se ha abierto la veda de las urnas.



Hemos matado la marmota y han abierto la veda de las urnas. Este podría ser el titular que resume lo que ha sucedido estos dos días de intensa vida parlamentaria en el parque de la Ciutadella con una desgracia sobreañadida, la furgoneta del proceso se ha precipitado por el acantilado convertida en un montón de chatarra; los peritos ya han dictaminado que se trata de un siniestro total. Ahora empieza el mambo! -dice la canción de otoño de la CUP-. 

Mi amigo sabio, Quim, me ilustra haciéndome saber que Kafka tituló la genial obra -"El Proceso"- con la palabra Das Urteil, eligiendo un sinónimo entre muchos disponibles. El prefijo Ur- significa ancestral, antiguo, primigenio. Teil proviene del verbo teilen, que significa cortar, separar, amputar, dividir. Pero también Teilnehmen equivale a tomar parte, decidir con todas las consecuencias. Ambas acepciones germánicas coinciden en el proceso catalán. Al ingenioso spot con la furgo de la CUP se lee: "El proceso es el castigo" Franz Kafka.

Volviendo al símil cinegético -de escopeta- ya hace tiempo, muchas temporadas, que en algunos medios mesetarios se abrió la veda contra los catalanes y de sus demandas -manías-. Día tras día un congreso de tertulianos preclaros y de políticos en activo se han dedicado a menospreciar, cuando no a insultar y a amenazar directamente, lo que vive a la sombra de una barretina. Torpemente y sin sutileza se ha pedido de todo sin tapujos y, menos aún, sin delicadeza. Curiosamente la cosa se vuelve mucho más significativa cuando la titularidad de alguno de los más feroces y encarnizados pertenece a la fraternal iglesia.

Me ahorro la retahíla de agravios percibidos o sufridos -así se considera por muchos desde esta orilla peninsular- que se han justificado y avivado desde estos medios y desde la acción de ciertos políticos en el gobierno. ¿Desde cuándo que una parte importante de los ciudadanos de Cataluña nos manifestamos civilizadamente alineados en disciplinadas tablas de multitudinaria gimnasia artística por las calles? Hay criaturas que han dejado los dientes de leche en ello y a otros les han salido callos en las manos de tanto levantar consignas o -en crecimiento exponencial- esteladas. Nos han convocado tantas veces y hemos vivido tantos días históricos que el calendario del proceso se ha convertido en una gran enciclopedia de las más generosas en volúmenes. 

Este otoño se ha levantado finalmente la veda del jabalí, del corzo y de la marmota, una especie invasora de mal aderezar porque es indigesta y, fundamentalmente, se repite más que el pepino. Si los jabalíes, los simpáticos corzos y otras cabras fotogénicas han dañado pastos y campos, las marmotas son roedores que han raído la paciencia de muchos ciudadanos, no sólo de los payeses. Estos animales resistentes de pelaje espeso y preciado tienen, además, un punto envidiable de habilidad muy oportuna, hibernan. Se retiraban a las madrigueras y ¡apaga y vámonos! Las marmotas acostumbradas al microclima político catalán solían asomar el hocico en sus cubiles reiteradamente y fundamentalmente por los alrededores de la Diada, el 11-S. Año tras año, edición tras edición... La última batida seria se realizó durante el memorable 9-N de 2014, pero este contumaz roedor se fugó una vez más. 

Ahora sí, esta semana, aprovechando que el animal volvía a salir al sol de otoño un poco mortecino, ha resultado abatido en dos sesiones largas, pesadas y nada ejemplares rastreando su huella con mucha dificultad. Yo diría que el momento actual parece el definitivo. Nada será lo que era porque su hábitat como mínimo ha perdido el equilibrio ecológico confortable donde estaba instalada, la marmota. ¿La han aniquilado por un exceso de confianza? Pase lo que pase habría que volver a introducir la especie y cambiar de furgoneta, algo poco probable debido al cansancio y por la inanición -hibernación- de los animalistas defensores de las marmotas bravas de lidia. 

¿Dónde estamos? En un momento apasionante que los políticos deberían gestionar con habilidad, generosidad y exquisitez. Algo muy difícil o imposible ya que el puente intransitable que iba de los que pasean la piel de la marmota -el 11-S- y los que persiguen el rastro a metacrilato de las urnas se ha dañado -dicen y se evidencia- aún más.

1 comentario:

  1. He disfrutado leyendo su artículo sr. Labró. El adjetivo Preclaros muy original.
    La alusión a Kafka, ya querrían muchos periodistas de El País.
    No he reconocido al hijo de la Izquierda Coscubiela y la verdad es que me impresionó tanto su discurso como los aplausos y vítores de la Derecha.
    Las marmotas nos saludan con su particular aullido cuando llegamos a los lagos a 2.200 metros de altitud. La ascensión en cuesta es dura pero siempre ha merecido la pena.
    El paisaje a esa altura es magnífico. Algunos ya tenemos ganas de verlo.
    Y no se preocupe nadie, aunque las furgonetas antiguas siempre guardan su encanto, el 4x4 és mucho más útil en segun qué caminos.
    Un abrazo.

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