Es el día del Barça - Madrid. Coincide con el
homenaje de la afición a Johan Cruyff. Coincide con la huelga de metro que hace
detonar una espontánea de calle ante los medios, este es un país tercermundista
-ha soltado-. Sospecho que en la declaración hay cierto deje enigmático. ¿Lo
decía por el fútbol o por el metro? Convoyes cargados al modo nipón. Retrasos y
mucha paciencia. No, no es que hayan vuelto los emprendedores tiburones del World Mobile Congress. Es el día D, la
fecha del partido del siglo -una edición más-, y los trabajadores del metro de
Barcelona han decidido levantar el dedo y el pie del acelerador. Reivindican
mejoras laborales en medio de la indignación de los sufridos pasajeros mientras
Barcelona es un espejismo de paz y calma urbana con las calles vacías y los
semáforos ociosos. El mundo pendiente del rodar de una pelota, el único
elemento neutral en el campo de batalla.
Las radios y las televisiones calientan la previa
-como dicen los entendidos- de un enfrentamiento que ocasionalmente es
histórico. Un duelo en el césped entre Leo Messi y Cristiano Ronaldo, los
pistoleros más rápidos y la mejor recompensa que se pueda soñar desde que en el
lejano oeste las diferencias se dirimen a tiros. Velocidad y puntería con un
punto de chulería. El combate está servido.
No reincidiré en lo que ya he afirmado en alguna
ocasión para que los que saben no me acogoten, pero sigo pensando -sin publicarlo-
que se trata de un deporte que se juega con los pies. Cierto que en un día como
este, marcado por el adiós a Cruyff, una fecha estratégica que debería motivar
aún más a los del Barça, cambiaré de idea y confirmaré lo que flota en la
atmósfera redonda del mundo de las pelotas, desde Cruyff al fútbol también se juega
con la cabeza. Lo suscribiré. Sobre todo porque la beatificación de este
holandés ya tiene el procedimiento muy avanzado. Si el Barça gana, se iniciará
la santificación avalada por el preceptivo y definitivo milagro.
Escucho, de trasfondo, la sintonía de la
retransmisión en la radio. "Juega Cross. ¡Falta clara de Cross! El Madrid
cambia Karim Benzema, el autor del gol". La radio es imaginación. Empatan
a un gol. "Así quedará liberado Cristiano. Sale Jesé. Combina con Piqué.
Contragolpe del Madrid, Mascherano le arrebata el balón a Cristiano. Disparo de
Suárez, desviada ... El Madrid ataca. Gol de Bale anulado por falta a Alba en
el salto. Tarjeta por protestar. ¡Un larguero del Madrid! El Barça lo pasa mal.
La segunda amarilla a Ramos. ¡Expulsado! Minuto treinta y nueve de la segunda
parte. Remató Suárez fuera. ¡Gol de Cristiano! Ha marcado el Madrid. ¡Uno a
dos!". Hoy el Barça no ha tenido un buen día. El Real Madrid ha vencido.
El domingo se ha levantado desapacible en todos
los sentidos. Todavía resuena el hachazo del Madrid - Ronaldo contra el Barça -
Cruyff - Messi. Se puede hallar el catálogo de críticas, alabanzas y pretextos bien
difundido y a voluntad, según soplen los vientos y las preferencias de los
socios, seguidores o simpatizantes. ¡Agua pasada! El Barça ha perdido también
la racha de imbatibilidad y el Madrid ha aplicado una tirita al orgullo herido.
La selfie del partido es el saludo
final entre las dos estrellas rutilantes con Cruyff contemplándolo socarrón. ¿Filósofo
del fútbol o de la vida? Fútbol es fútbol. El símbolo y el pretexto donde
extrapolar la realidad y las miserias de la vida. De campo de batalla a salón
de esgrima donde las estocadas acometen las frustraciones. Opio del pueblo y
césped que no se fuma pero que nos alucina y nos encandila. ¿Bajará la bolsa de
Barcelona el lunes cuando abra? Hala
Madrid cuando todo el camp ya no era un clam.
La vida continúa en Madrid e la nave va para los del Barça. ¡Mañana, más!
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