sábado, 19 de marzo de 2016

¡Feliz San José!



Entre el sacramental parlamentario para investir presidente, entre la vergüenza de los refugiados en la raya fronteriza de Europa, entre los que ultrajan a los mendigos en las plazas mayores o entre San José y la Pascua me decantaré por San José y por el domingo de ramos. Por la nevada poética que ha durado poco porque era nieve made ​​in China comprada en un bazar de todo a cien de la que no nos previnieron en exceso los alguaciles del tiempo. En el valle el manto blanco se ha derretido. No así en la montaña donde los adeptos al esquí y a los deportes de invierno pueden aún deslizarse y aterrizar envueltos en algodón delicuescente. La nieve es una flor enclenque de invierno que se marchita con el aliento. Un espejismo poético si la despensa está llena y el pajar rebosa, si cuando cae podemos contemplar la aplomada levedad blanda y silenciosa desde la dársena de una chimenea. Encantador!

Este año coinciden San José, el santo descatalogado de las festividades preceptivas y de celebrar, con la lunar y movediza Pascua. La primavera asoma y la luz, por decreto, araña la epidermis de los relojes al sol. Mercado de domingo de ramos en Vic, referencia anual donde, hace mucho tiempo, se reunía el campesinado de más allá de la comarca. Feria de ganado, agencia de noticias oral y excusa para una buena comida en aquellas fondas de platillo a fuego lento.

Feliz San José homónimos y homónimas! 
Seamos y sed felices!

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