sábado, 31 de enero de 2026

Los trenes en Catalunya.

 

Ya hace años que la línea del ferrocarril que iba de Ripoll a Sant Joan de les Abadesses está cerrada. Esta línea está muy ligada a la explotación carbonífera que se encontraba en Ogassa. Hoy en día forma parte del núcleo Cercanías Barcelona (línea R3), después de la reestructuración llevada a cabo en el año 1989. El brancal Ripoll - San Joan de las Abadesses - Toralles, de 12 km de longitud, dejó de transportar viajeros a partir del 16 de junio de 1980. En aquellos años los trenes de pasajeros llegan a Sant Joan de les Abadesses. Toralles no era una estación de viajeros, sólo era un centro en el que se cargaban los antiguos trenes de mercancías del carbón hacia Barcelona. En Toralles se encontraba un plano inclinado donde subían y bajaban las vagonetas desde las minas. Las cargadas con el carbón eran las descendientes, mientras que las vacías subían por el peso de las vagonetas llenas. Ahora este tramo forma parte de las Vías Verdes de Girona para andar o pedalear. La línea R3 forma parte del tramo que se está remodelando, justo antes del problema que se ha agravado ahora mismo.

Cercanías es, probablemente, el punto más polémico del sistema ferroviario catalán. Miles de personas dependen de este servicio todos los días para ir al trabajo, a estudiar o para moverse entre municipios. Los problemas de puntualidad, constantes incidencias e infraestructuras han generado una percepción real de desgaste. Muchas de las líneas pasan por túneles y tramos construidos hace más de cien años, y la carencia de inversiones sostenidas durante décadas ha provocado un efecto acumulativo difícil de revertir. Aunque en los últimos años se han anunciado importantes planes de inversión, la realidad es que la mejora es lenta y a menudo invisible para el usuario habitual. Un sistema nuevo que, tras el inicio del AVE en 1992, todavía no tiene la estación que le correspondería en Barcelona. Estamos, eso sí, en 2026. Es la gran metáfora tan importante como la del corredor mediterráneo. ¿Dónde están?

El sistema actual de Cercanías en Cataluña es un desastre sin ningún tipo de consideración. Ir de un punto a otro conlleva un desbarajuste importante, no sólo de tiempo, sino de paciencia. Un día tras otro se comporta con tendencias similares. La falta de información es un grave problema que tampoco conocemos desde el interior del personal que trabaja en ello. Sanidad o educación se convierten en ejemplos de la nueva propuesta, con una mayoría de personas que ya no dependan de Madrid directamente. ¿Los problemas se han convertido en nuevas afectaciones o, últimamente, las cuestiones son más graves todavía? Yo tampoco conozco la consideración que cada uno mantiene. Por ahora, nadie, o casi nadie, ha hecho de este problema lo más interesante. Era necesario que un accidente en el AVE, fuera de Catalunya, y ese que ha costado una vida y media autopista nos llevaran al sistema actual.

Los Ferrocarriles de la Generalidad de Cataluña (FGC) son a menudo citados como un ejemplo de buena gestión. Sus líneas del Vallès y del Llobregat-Anoia tienen altas frecuencias, puntualidad elevada y una percepción de calidad muy positiva entre los usuarios. Además, han sabido combinar servicios metropolitanos con líneas de montaña como la del Cremallera de Montserrat o la de Núria, que tienen una gran capacidad turística. Las Terres de l'Ebre, el Pirineo o partes de la Catalunya Central reclaman mejores conexiones. El tren debe ser una herramienta de conexión territorial, pero sólo si éste llega a todas partes. Los episodios de lluvias intensas, calor extremo o viento afectan cada vez más a la red. Habrá que invertir en drenajes, materiales más resistentes y protocolos ferroviarios más robustos.

Las inversiones anunciadas, la presión social para un transporte público de calidad y la experiencia positiva de operadores como los de FGC muestran que es posible tener un sistema ferroviario moderno y eficiente. Es el reto para transformar ese potencial en realidad. Y esto requiere voluntad política, inversión sostenida y una visión a largo plazo. El tren no es sólo un medio de transporte, es la herramienta para construir un país más conectado y equilibrado. El tren es un gran instrumento clave para conseguirlo.

 

*Aprovecho para comunicar que he sido abuelo de una niña, la Mercè. A un año y una semana del primero, del Martí, quien me concedió esta nueva condición vital. ¡Buena entrada a la nueva vida, Mercè!

 

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