Con el
piromusical se acaba el verano. Confirmando este breve mensaje, que me ha
llegado hoy, mientras las golondrinas se las piran he retomado la rutina del
día siguiente al de la Mercè. Una certeza que amortiguará la luz de los días
hasta que la chispeante navidad nos redima. En medio, el paréntesis de la
castañada y los manjares secos de los “panellets”,
-los sabañones “penellons”, Serrat,
ya son una especie más que sufre un proceso galopante de extinción por el
cambio climático-.
Días
convulsos los que vivimos si no fuera porque la fiesta mayor de Barcelona, la
Mercè, los ha atiborrado de música y de celebración diversa. Como decía, el
piromusical preludia el final del verano hasta que los grandes almacenes no
vuelvan a dar el pistoletazo de salida que decreta la operación bikini una
primavera más con las tendencias textiles que correspondan y los complementos
que procedan. Tendremos que estar al caso.
Si os habéis
distraído de la actualidad fascinados por los gigantes y los cabezudos acunados
por el acordeón de un cabaret libanés, el estallido de los trabucaires o el
retumbar de los cohetes habréis dado esquinazo -muy saludable para el espíritu-
al panorama de invierno duro que nos anuncia la actualidad y el tuit madrugador.
Os recomendaría devenir "preventivos", como aquellos que ponen la
cataplasma antes de que se produzca la llaga, si no fuera porque es posible
errar en la anticipación. Han sido días de invitados, de canelones, de pollo asado
redondeado con un roscón de nata, y cava. Mucho cava para digerir la actualidad
indigesta que nos sacude.
Ni la tamborinada del piromusical ha
conseguido amortiguar la tormenta de reproches que una niña sueca ha soltado en
la sede de la ONU. "Me habéis robado los sueños y la niñez con vuestras
palabras vacías" les ha espetado, a los perplejos dirigentes mundiales.
Una abuela en mi infancia a quien entonces yo no concedía demasiado crédito denunciaba, también muy airada, que debido a los artilugios para ir a la luna
ya no había tantos pájaros ni tantas estrellas rambleando por el cielo. Ya hay quien cuenta historias para
crédulos insomnes que proclaman la subida del nivel del mar. Que alertan de la
pérdida de biodiversidad que afectará a las especies marinas y que repercutirá
en millones de personas dependientes del mar. O los sistemas continentales de
hielo que perderán sus glaciares. ¡Apocalíptico! Si fuera cierto, y los
incrédulos perdieran la razón, ¿estaremos a tiempo -la humanidad-?
Por si
acaso, ¡repitamos de pastel de nata y llenemos la copa de cava otra vez!
La
justicia poética, a veces, sitúa a algunos personajes. Una alineación astral
tirando a luna nueva ha puesto en evidencia la cara oscura del presidente de
Estados Unidos, Donald Trump, pidiendo en varias ocasiones un "favor"
al presidente de Ucrania. Nada de extraordinario, sólo menear muy por encima
entre la mugre del ex vicepresidente Biden, el contrincante en las
presidenciales del 2020, con el fin de exhumar algún cadáver achicharrado por
el gas ucraniano que aún humee. Asimismo, el amigo entrañable de Trump, Boris
Johnson, se ha tenido que tragar que la Cámara de los Comunes reanude las
sesiones después de que el Tribunal Supremo declarara "ilegal" la
suspensión de las cámaras. Veremos cómo evoluciona el mundo anglosajón.
¿Algo
más de cava? Volverá a salir disparado, como un escopetazo, el corcho de la
botella. Quizás el estallido sonoro más apropiado para una celebración. No es
necesario que la meneemos, como suelen los héroes motorizados en el mundo del
deporte.
El
presidente español en funciones parece que sí conseguirá muy oportunamente exhumar
un cadáver. Lo ha anunciado en la sede de la ONU -en competencia mediática con
el icono Greta Thunberg-. Dijo que se cierra simbólicamente el círculo
democrático echando a Franco del mausoleo público donde está enterrado con
honores de estado. Se cierra, enfatizó, un capítulo oscuro de la historia de
España. Yo al triunfalismo de cerrar capítulos y redondear círculos esperaría
-a descorchar el cava- al día que la colada con todas las sábanas sucias de la
memoria histórica se puedan tender sin manchas ni zurcidos. Entonces, sí, abriré
una botella y brindaré.
-¡Sólo
un culín! ¡Basta!
Los
aguafiestas de un tribunal -hay tantos que es un galimatías- hicieron coincidir
con las fiestas de la Mercè la operación de captura de nueve miembros de los
CDR. Cataluña y el independentismo. Según un informe judicial -los informes
también tienen una Poética propia- se
detuvo a un "grupo separatista de índole secesionista catalán". Se
les investiga por delitos de rebelión, de terrorismo y por tenencia de
explosivos. Según el ministerio público, la detención tenía por objetivo
impedir "las acciones" que estas personas "pretendían
perpetrar" en fechas próximas que "podrían haber ocasionado daños
irreparables". La Guardia Civil informa que durante los registros se ha
localizado "abundante material y sustancias consideradas precursores para
la confección de explosivos", susceptibles "de ser utilizadas en la
fabricación de artefactos".
Antes
de que llegue la castañada -y después- también tendremos que estar atentos
hacia dónde apunta el mundo catalán.
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