lunes, 7 de mayo de 2018

¡Viva la vida!


Taiwán, la isla con uno de los índices de fecundidad más bajos del mundo, se propone cortar la luz por las noches para aumentar la natalidad. La diputada promotora de la iniciativa, profesional de la ginecología, quiere extinguir los artefactos luminosos a partir de las 22:00h. Mataría dos pájaros de un tiro reavivando así a un tercero. Fomentaría el ahorro energético, la alegría conyugal y, en consecuencia, la natalidad del país. Para redondear la iniciativa el ayuntamiento de Taipei quiere aportar su granito de arena organizando, además, un programa de encuentros entre solteros.

A latitudes opuestas un sondeo divulga que uno de cada tres matrimonios en Estados Unidos inicia la relación online, una práctica espartana de tacaña relación inodora sin epidermis de por medio. Aprovechando la ocasión virtual, el máximo responsable de Facebook, Mark Zuckerberg, ha aventurado el inminente lanzamiento de Dating, una aplicación de citas que servirá para construir relaciones reales a largo plazo, no sólo aventuras.

Dos iniciativas complementarias con una finalidad convergente pero sin punto de encuentro porque, sin corriente eléctrica, difícilmente nos enchufaremos a la virtualidad romántica de un noviazgo deslocalizado para establecer, a la larga, una relación duradera -con las neuronas afiladas en directo-, de las que fructifican y aseguran la pervivencia de los genes. 

En Taiwán deberán aprovechar la luz diurna y el último fulgor hasta que las brasas se mueran en el fuego del hogar, la hora mágica en la que se quemaban las palabras, las leyendas y cuando la sombra hiperactiva de los fantasmas tiembla cargada de sensual fabulación. 

Noticias que mayean, del mes de las flores, que inundan la prensa y dejan reposar en paz las invernales naturalezas muertas de las aceras urbanas con hojas muertas revoloteando, deposición canina estática y una paloma desplumada contemplándoselo. ¡Viva la vida!

A tientas, a la hora de encender la pasión, en la oscuridad nocturna descodificando con las yemas de los dedos los rincones placenteros y cálidos será necesario no terminar acariciando apasionadamente una felpuda estera.

¡Viva la primavera, viva la vida!

No hay comentarios:

Publicar un comentario