Febrero es el
mes de los gatos, algo que no ha sustraído protagonismo al "perro catalán” que la semana pasada atizó un
mordisco en una pierna a una mujer de 45 años". La noticia no especifica
si la pierna de la agredida también era “catalana”
o no. Tendremos que averiguar si el chucho tiene ascendencia olímpica y si se
trata de un antepasado del feroz Cobi.
El incidente sucede justo cuando entra en vigor una ley que prohíbe cortar la
cola y las orejas a las mascotas. Los animalistas pendientes de la
interpretación que puede hacer el Tribunal Constitucional respecto de si los
toros de lidia se pueden considerar mascotas de los diestros toreros de pleno
derecho o no cuando la ONU pide al gobierno que España prohíba que los niños
participen en espectáculos taurinos, ya se trate de aprendices de matador o
como público exaltado solicitando el rabo del toro.
En el mes de
los gatos de parda nocturnidad qué dibujaría el Gat Perich, tan vigente,
respecto del despido del dibujante Ferreres. No hace gracia, ciertamente. En
noviembre otro humorista gráfico, Eneko, también fue despachado presuntamente
por las críticas al gobierno de Mariano, especialmente por el conflicto
catalán. Hay una viñeta de este humorista gráfico rotulada "Marca España" que dibuja la cabeza de
un toro -fácil de asociar con la silueta mítica de Osborne en los arcenes estratégicos de las carreteras nacionales-
en el que un cuerno se ha transformado en el brazo policial que blande una
porra. Un mensaje eficaz y bien hallado, impactante por el garrote y por el
cuerno gemelo de un Minotauro que embiste en este laberinto ibérico de los
tiempos que corren.
El diario
catalán Ara pública un editorial
gráfico -las viñetas también lo son de pleno derecho, de editoriales- del
Anthony Garner titulado 155 bajo cero
donde un enorme cubito recluye y paraliza un borrico catalán sólo protegido con
una bufanda amarilla. ¡Qué frío! Una carambola de chiste jugando a dos bandas,
la de la vertiente política catalana on
the rocks de ahora mismo y la meteorológica que viene a desmentir el cambio
climático haciendo justicia a las sabias teorías de Trump, un cuento
chino.
La nevada de
esta semana nos ha situado ante la fuerza severa de la naturaleza cruel y a la
vez nos ha retrotransportado -¿políticamente también?- a los años sesenta del
siglo pasado cuando, en ausencia de los proféticos hombres del tiempo actuales,
la nieve caía con mucha alevosía. Espesores contundentes de nieve húmeda y
pesada de temporada que ponían a prueba los débiles tejados y la sufrida paciencia
de los aldeanos asumiendo la limpieza en usufructo de la acera propia. Hace ya mucho
tiempo.
¡Qué frío! Y porque
tiempo era tiempo -amigo Juan Manuel- de esta nieve helada y pertinaz -como una
sequía franquista- con “la pau al
coll, la flota al moll o la llengua al cul (*)”, en un febrero congelado y con la nieve aguardando
otra de más renovada en el mes de los gatos y de los premios Goya sin una
triste maullada y sin predicción alguna que nos haga entender el microclima que
castiga Estremera. ¡Menudo frío debe hacer!
La nevada en el
Ripollès de estos días también me ha retrotransportado a la infancia cuando
eran frecuentes y nada mediáticos los temporales de invierno. Levantarse y
contemplar como caían los copos ingrávidos mientras azucaraban la monótona y
fea cotidianidad era un gozo. A pesar de la pereza que derretíamos entre la
chiquillada con más sabañones que no panellets
(*).
Si nevaba en
Madrid, acostumbraba a hacerlo en el pueblo, se trataba de una predicción que
se verificaba según tenían comprobado los lugareños pendientes del parte en aquellas radios de onda media
que chirriaban más que informaban. ¿Qué dirían aquellos abuelos entendidos -y
muy hogareños- respecto de las nevadas de estos días? -¡Ya ha nevado en Madrid!
-y algún caricaturista lo dibujaría con la poética del 155, una borrasca
anclada a la meseta castellana que no acaba de desplazarse.
¡Abrígate, en
febrero, con dos capas y un sombrero!
*Con la paz en el cuello, la flota
en el muelle o la lengua en el culo.
*Pastelitos propios de Todos los
Santos a base de frutos secos y mazapán.
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