sábado, 13 de enero de 2018

Pura lana virgen.



Hoy hablaré de justicia y de animaladas. Celebro que Quim Monzó se haya anticipado con La Magistrada, un artículo donde hace un análisis concluyendo que el humor saca de quicio a los cabezas cuadradas. El broma y la ironía -no tanto el sarcasmo- son armas eficaces contra los ataques torpes, desmesurados y, a menudo, injustos. Una burla acertada y sutil a lo inoportuno es una respuesta más inteligente y pacífica que una contundente pedrada en la cocorota. 

Todo acontece cuando una señora -la "magistrada"- reacciona amenazando una publicación humorística que escribe que "el 90% de las ovejas en España se crían con fines sexuales". El Mundo Today entrevistaba al protagonista en un vídeo, Josetxu, el presunto pastor que lo fundamenta en un cambio de enfoque del sector ovino, tradicionalmente dedicado a la alimentación ya la producción de quesos. Le pérdida de peso del queso nacional en el mercado interno y el descenso en el consumo de carne de cordero han propiciado esta tendencia porque "las ovejas y las cabras son fáciles de mantener y no hay que invitarlas a una cena romántica". Josetxu redondea el argumento explicando que "él no entrega su amor a una sola persona, no le gusta estar atado a un solo corazón", razón por la cual dispone exactamente de ciento ochenta y cuatro ovejas. Se salta el recuento de cuántas cabras también pastan en las praderas sensuales y sentimentales que este pasional pastor labora. 

La salvajada motivada por las amenazas de la magistrada consistió en publicar una entrevista al biólogo que clonó a la oveja Dolly. El padre de la criatura -arrojemos más leña al fuego- confiesa que lo que realmente pretendía era formar un trío porque la ciencia le da igual. "Estoy muy solo", confesaba el desolado científico.

Dejamos el humor grueso, la animalada de la revista satírica, para analizar la demanda judicial de esta señora magistrada que advertía del grave insulto a la ardua tarea de los pastores alertándoles que habían concurrido en un "ilícito penal" dado que el contenido es una imputación general y gratuita del delito de bestialismo. Insta, en consecuencia, a la fiscalía a perseguirlo de oficio. 

En la relación judicial -lejos de las ovejas encausadas- la revista alegó que se trata de un medio satírico y que los contenidos son una ficción basada en un tópico de tradición popular. La señora insistió apercibiéndoles que serán los tribunales de justicia quien deba decidir si se trata de una sátira o no. Estaremos atentos a cómo se resuelve el pleito. 

No me extenderé. Sólo constato como las animaladas pueden convertirse en materia jurídica de oficio, a iniciativa de los jueces y sin una denuncia previa. Yo me decanto porque archiven el caso. Y si os sirve de consuelo, no de justificación, os anuncio que he dejado de creer en la lana virgen -aquella que no ha tenido un uso anterior-. Después de este asunto y de su posible derivada sólo creeré en las etiquetas que proclaman la virginidad pura de la lana si vienen con un aval notarial certificando que la oveja a quien pertenecía corría más que el pastor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario