domingo, 24 de diciembre de 2017

¡Fum, fum, fum!

Por navidad toca formular deseos, esparcirlos entre aquellos que queremos y que nos aprecian, más que un repaso anual; el balance procede para el fin de año. El solsticio de las noches propicia una tregua rutilante con un himno sin banderas que se recita encaramados en una silla, la cantilena esperanzada de la inocencia preñada de rimas, turrones y angelotes.

Por eso te deseo que seas razonablemente feliz, lo más cercano que puedas al gozo absoluto y no te inquietes si no lo alcanas del todo porque se trata de un desafío sospechoso tirando a mal visto. Un sabio oriental muy meditado concluyó que los retos absolutos son patrimonio de los inconscientes. Sin embargo inténtalo, se feliz y, si puedes elegir, ¡selo del todo!

Que los sueños se hagan realidad. También con mesura, pero. No acontezca -insinúa el sabio de oriente mentado- que algunos lleguen a cumplirse. ¡Fum, fum, fum! A menudo nos llena más la esperanza que la monotonía del triunfo. Que la victoria no te deseque los desafíos. Sueña intensamente para vivirlos con modestia cuando los alcances. ¡Y que nunca te falte un sueño en la mesa!

Valora lo que tienes. Quita el polvo al tesoro de las pequeñas cosas. Enmarca los guiños, instala una sonrisa y colecciona cotidianidades insólitas. Aderézalo con humor, ponle una pizca de sal y piensa que la aventura te puede asaltar detrás de cualquier esquina oscura.

¡Salud! Que los engranajes de la carcasa -atrancados o no- volteen aun ligeros, que la cabeza te gire engrasada y la memoria te asista. ¡Mucha salud, amigo! También en la lotería de la vida porque es un buen premio de consolación y el mejor reintegro.

¡Ah, el amor! No me olvidaré del que se acarrea en el corazón ni del que se toca. El bálsamo que todo lo perdona y todo lo cura. Desenamórate de ti mismo, en el caso que lo practiques en exceso, enamoríscate de los demás o de alguien en especial. Elige y revuelve entre los amores correspondidos, los nostálgicos frustrados, los olvidados, los epidérmicos y los intensamente siderales... ¡Pero enamórate! Porque es el carburante vital que te hará perder un poco de vista la ruindad mundanal!

Paz, amor, libertad, solidaridad y todo lo que deberían envolver las treguas luminosas una noche de paz, noche de amor, cuando todo duerme en derredor. Desparramar el catálogo entero de palabras oportunas que habitan en los diccionarios optimistas para adjuntarlas a lo más importante, aquellos que te acompañan -también los que ya no son-, los que te arropan y te envuelven en su razón de ser. 

¡Felices fiestas!


No hay comentarios:

Publicar un comentario