Por navidad
toca formular deseos, esparcirlos entre aquellos que queremos y que nos
aprecian, más que un repaso anual; el balance procede para el fin de año. El
solsticio de las noches propicia una tregua rutilante con un himno sin banderas
que se recita encaramados en una silla, la cantilena esperanzada de la
inocencia preñada de rimas, turrones y angelotes.
Por eso te
deseo que seas razonablemente feliz, lo más cercano que puedas al gozo absoluto
y no te inquietes si no lo alcanas del todo porque se trata de un desafío
sospechoso tirando a mal visto. Un sabio oriental muy meditado concluyó que los
retos absolutos son patrimonio de los inconscientes. Sin embargo inténtalo, se
feliz y, si puedes elegir, ¡selo del todo!
Que los sueños
se hagan realidad. También con mesura, pero. No acontezca -insinúa el sabio de
oriente mentado- que algunos lleguen a cumplirse. ¡Fum, fum, fum! A menudo nos llena más la esperanza que la monotonía
del triunfo. Que la victoria no te deseque los desafíos. Sueña intensamente
para vivirlos con modestia cuando los alcances. ¡Y que nunca te falte un sueño
en la mesa!
Valora lo que
tienes. Quita el polvo al tesoro de las pequeñas cosas. Enmarca los guiños, instala
una sonrisa y colecciona cotidianidades insólitas. Aderézalo con humor, ponle
una pizca de sal y piensa que la aventura te puede asaltar detrás de cualquier
esquina oscura.
¡Salud! Que los
engranajes de la carcasa -atrancados o no- volteen aun ligeros, que la cabeza
te gire engrasada y la memoria te asista. ¡Mucha salud, amigo! También en la
lotería de la vida porque es un buen premio de consolación y el mejor
reintegro.
¡Ah, el amor!
No me olvidaré del que se acarrea en el corazón ni del que se toca. El bálsamo
que todo lo perdona y todo lo cura. Desenamórate de ti mismo, en el caso que lo
practiques en exceso, enamoríscate de los demás o de alguien en especial. Elige
y revuelve entre los amores correspondidos, los nostálgicos frustrados, los
olvidados, los epidérmicos y los intensamente siderales... ¡Pero enamórate!
Porque es el carburante vital que te hará perder un poco de vista la ruindad
mundanal!
Paz, amor,
libertad, solidaridad y todo lo que deberían envolver las treguas luminosas una
noche de paz, noche de amor, cuando todo duerme en derredor. Desparramar el
catálogo entero de palabras oportunas que habitan en los diccionarios
optimistas para adjuntarlas a lo más importante, aquellos que te acompañan
-también los que ya no son-, los que te arropan y te envuelven en su razón de
ser.
¡Felices fiestas!
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