Un fin de
semana intenso y previsible en cuanto se refiere al Barça. Ayer no era Santa
Rita, la patrona de los imposibles tiene su festividad hoy, que este año coincide
en lunes. Debemos recordar que la santa ya obró el milagro de la remontada en
la Champions. Perpetrar dos prodigios
en materia futbolística en una misma temporada bendiciendo el mismo equipo
habría sido un exceso de favoritismo que atentaría contra la equidad divina.
Los santos y las santas -como los políticos- deben predicar con el ejemplo. Al
Barça le faltó un partido y al Real Madrid le sobraron tres puntos para
proclamarse campeón. Si los arrepentidos fueran al cielo, podríamos beatificar a
Messi y a sus secuaces por la falta de regularidad -sermonean los entendidos-.
Desgraciadamente los campeonatos y las competiciones deportivas no tienen
septiembre.
El segundo
milagro sí se produjo. La justicia poética, aquella que no tiene que ver con la
humana ni con la divina, se materializó con contundencia al margen de
militancias. La expresión fue la sonrisa del socialista Pedro Sánchez quien
arrebató la secretaría general del PSOE -por goleada- a la agria Susana Díez.
Como en el cuento, con un príncipe azul y una bruja malvada, se consumó la
huida apresurada de la mala escabulléndose mientras cabalgaba acelerada una
escoba diésel. ¿Volverá?
La rabia y la
justicia -poética- seguían su curso, cuando Mariano apagaba de un manotazo el
cirio que había dedicado a la santa de los imposibles. Ni la victoria de los blancos
conseguía suavizar la desazón que se instalaba en la Moncloa. Dicen que antes
de asfixiar la vela había encendió un habano. Demasiado humo condensado en el
panorama político del "no es no".
Esta es la
crónica del domingo -ayer- que trae cola -hoy- y torna rentable a la diosa
Cibeles que no puede huir -como la Susana- de los disturbios, de las
celebraciones y de las convocatorias que cobija. Madrid y Cibeles en plena
feria de San Isidro con un cartel de primeras espadas y con toros de las
ganaderías de referencia y de más renombre en el tratado técnico e histórico de
los toros, El Cossío, el paradigma de
enciclopedia taurina. Ayer Sergio Ramos volvió a exhibir un repertorio de pases
toreros de salón -sin un toro con cuernos ni Messi envistiendo- celebrando la
liga lograda que le habilitan para figurar con honores en dicho tratado
enciclopédico al compás del Amparito Roca.
Hoy la diosa
Cibeles se ha visto acosada por una centuria de nostálgicos, camisa azul,
griterío y bandera franquista, que abucheaban a los corifeos del referéndum
catalán. Puigdemont, Presidente de la Generalidad de Cataluña, custodiado por
Junqueras y por Romeva se han explicado en el Ayuntamiento de Madrid, una
cortesía de la alcaldesa Carmena. También deben haber invocado a la patrona de
los imposibles a juzgar por la actitud muy cabreada de Mariano tachando de
"chantaje" y "de amenaza" la ley catalana de desconexión
que el diario el País habría filtrado
-inocentemente, sólo por informar- y que ya ha activado los engranajes de los
tribunales estatales de calibre grueso.
El presidente Mariano
Rajoy también ha aprovechado para exigir hoy a Carles Puigdemont que comparezca
en el congreso español para presentar el referéndum. "Debe actuar con
determinación, coraje y valentía", reclamó. El gerundense no se fía, aún
recuerda cómo regresó el valeroso Ibarretxe del congreso de los diputados al
País Vasco -con la extremidad amputada dentro de un táper- tras ofrecer una y
otra vez la "mano tendida". Me quedo con la sentencia del presidente
catalán, "Aunque lo intenten, el Estado español no dispone de tanto poder
para parar a tanta democracia".
La santa de los
imposibles fue una hija obediente, esposa fiel, mujer maltratada, viuda,
religiosa, estigmatizada y santa de cuerpo incorrupto que se puede venerar y
visitar en Casia, Italia.
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