lunes, 22 de mayo de 2017

Santa Rita.



Un fin de semana intenso y previsible en cuanto se refiere al Barça. Ayer no era Santa Rita, la patrona de los imposibles tiene su festividad hoy, que este año coincide en lunes. Debemos recordar que la santa ya obró el milagro de la remontada en la Champions. Perpetrar dos prodigios en materia futbolística en una misma temporada bendiciendo el mismo equipo habría sido un exceso de favoritismo que atentaría contra la equidad divina. Los santos y las santas -como los políticos- deben predicar con el ejemplo. Al Barça le faltó un partido y al Real Madrid le sobraron tres puntos para proclamarse campeón. Si los arrepentidos fueran al cielo, podríamos beatificar a Messi y a sus secuaces por la falta de regularidad -sermonean los entendidos-. Desgraciadamente los campeonatos y las competiciones deportivas no tienen septiembre. 

El segundo milagro sí se produjo. La justicia poética, aquella que no tiene que ver con la humana ni con la divina, se materializó con contundencia al margen de militancias. La expresión fue la sonrisa del socialista Pedro Sánchez quien arrebató la secretaría general del PSOE -por goleada- a la agria Susana Díez. Como en el cuento, con un príncipe azul y una bruja malvada, se consumó la huida apresurada de la mala escabulléndose mientras cabalgaba acelerada una escoba diésel. ¿Volverá? 

La rabia y la justicia -poética- seguían su curso, cuando Mariano apagaba de un manotazo el cirio que había dedicado a la santa de los imposibles. Ni la victoria de los blancos conseguía suavizar la desazón que se instalaba en la Moncloa. Dicen que antes de asfixiar la vela había encendió un habano. Demasiado humo condensado en el panorama político del "no es no".

Esta es la crónica del domingo -ayer- que trae cola -hoy- y torna rentable a la diosa Cibeles que no puede huir -como la Susana- de los disturbios, de las celebraciones y de las convocatorias que cobija. Madrid y Cibeles en plena feria de San Isidro con un cartel de primeras espadas y con toros de las ganaderías de referencia y de más renombre en el tratado técnico e histórico de los toros, El Cossío, el paradigma de enciclopedia taurina. Ayer Sergio Ramos volvió a exhibir un repertorio de pases toreros de salón -sin un toro con cuernos ni Messi envistiendo- celebrando la liga lograda que le habilitan para figurar con honores en dicho tratado enciclopédico al compás del Amparito Roca.
 
Hoy la diosa Cibeles se ha visto acosada por una centuria de nostálgicos, camisa azul, griterío y bandera franquista, que abucheaban a los corifeos del referéndum catalán. Puigdemont, Presidente de la Generalidad de Cataluña, custodiado por Junqueras y por Romeva se han explicado en el Ayuntamiento de Madrid, una cortesía de la alcaldesa Carmena. También deben haber invocado a la patrona de los imposibles a juzgar por la actitud muy cabreada de Mariano tachando de "chantaje" y "de amenaza" la ley catalana de desconexión que el diario el País habría filtrado -inocentemente, sólo por informar- y que ya ha activado los engranajes de los tribunales estatales de calibre grueso. 

El presidente Mariano Rajoy también ha aprovechado para exigir hoy a Carles Puigdemont que comparezca en el congreso español para presentar el referéndum. "Debe actuar con determinación, coraje y valentía", reclamó. El gerundense no se fía, aún recuerda cómo regresó el valeroso Ibarretxe del congreso de los diputados al País Vasco -con la extremidad amputada dentro de un táper- tras ofrecer una y otra vez la "mano tendida". Me quedo con la sentencia del presidente catalán, "Aunque lo intenten, el Estado español no dispone de tanto poder para parar a tanta democracia".

La santa de los imposibles fue una hija obediente, esposa fiel, mujer maltratada, viuda, religiosa, estigmatizada y santa de cuerpo incorrupto que se puede venerar y visitar en Casia, Italia.

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