lunes, 6 de marzo de 2017

Almas en pena.



"Mata todo lo que puedas matar. Entra en una reunión y mata a saco". Los diez mandamientos de la doctrina yihadista se resumen en uno único, éste. La prensa desvela la conversación de alguien que aleccionaba a una chica musulmana residente en Cataluña vía tuit. El terror es así de funcional, va directo al grano y no está por metáforas que no sirven para nada a no ser para glorificar a los mártires asesinos bajo la promesa de un paraíso eterno. Que los dioses nos libren, de conocer y de adorar a estos ángeles de la muerte que se veneran en un altar con una espada o una bomba adosada como un atributo de santidad.

En Berkeley, el territorio del emperador Trump, se ha producido una batalla campal entre detractores y partidarios de este personaje porque habría soltado con letra gruesa -en un pobre mensaje demoledor- y sin documentos o hechos demostrables que lo avalen -aún más asolador- que Obama le pinchaba el teléfono durante la campaña electoral. Obama convertido en el protagonista de una película trepidante de espías levantando alfombras y desatascando las tuberías de los desagües del gran Trump. Por nada del mundo quisiera estar allí justo en el momento que la porquería vuelve a fluir, presenciar el instante en el que el tapón se resuelve en un estallido cuando Donald teclea de madrugada para el mundo libre occidental. ¿Qué podemos decir de este señor salido del circo? Nada. Él solo se lo pastelea superando lo que es insuperable e imposible. Me asustan aún más, creedme, los acólitos y sus convencidos seguidores que le han votado. Los monaguillos de Trump que tienen una caligrafía aún más gruesa que la de su profeta. 

Haré caso al Papa Francisco que nos recomienda una estrategia para luchar contra el maligno, llevar siempre encima una Biblia como se acarrea un teléfono móvil para leerla más a menudo y meditar. El Pontífice, a pesar de disponer de las tecnologías de la comunicación y estar en ello, no vive tan enganchado a estas como el rubio panocha de Washington, un manirroto del tuit nuestro de cada día. El Papa debería hacerse un hueco en estas aplicaciones de móvil que te llevan los libros sagrados a las pantallas de bolsillo. No se trata tanto, para el éxito del requerimiento papal, que acarreemos de continuo con una pesada edición sino que la tengamos disponible desde el artefacto inteligente. Debería haber sido más preciso y eficaz publicitando el enlace -con patrocinio o sin-. 

De hecho existen versiones modernas y cuidadas de la Biblia digital disponibles en aplicaciones que permiten leer, buscar y estudiar el texto desde los dispositivos móviles. Una vez descargada, no necesita conexión. Contienen el texto de la Biblia, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento. Permiten elegir diferentes tamaños de letra. Se pueden ver -y leer, en su caso- todas las notas explicativas. Disponen de una herramienta de búsqueda para hallar todos los textos donde aparece una determinada palabra o una frase. Tienen un rico vocabulario con una explicación de los principales nombres relacionados con la Biblia. Se puede descargar -gratuitamente- desde el Play Store de Android. Pronto estará disponible también para IPhone.

Que los dioses nos cojan confesados y bien documentados. ¡A Fèlix Millet, más! Según la hermana ha declarado en los medios, el protagonista judicial de la semana tiene los días contados. Cuatro meses de juicio que si no se convierten en letales, lo será el ingreso a prisión -dijo-. La sentencia fraternal es fulminante. Y después de que Rita nos dejara tan judicial oportunamente, se ha visto como algunos ya le llevan cirios y hacen promesas a la nueva patrona de los imposibles. Personalmente no les deseo nada, sólo pido -también un imposible de aquellos con los que invocamos a la santa- que devuelvan lo que han robado. Todos y todo el que tenga las manos pringosas, del aceite de esta corrupción -buscando en la aplicación sagrada he hallado que es pecado- que lo reembolsen. También debería tener, sin embargo, una condena en los tribunales de los hombres, una especie de penitencia sin pretextos ni fianzas volubles que redimiese el pecado sólo cuando se ha devuelto la gallina afanada. ¡Amén! 

"¿Las niñas tienen vulva? ¿Los niños tienen pene? Unas preguntas itinerantes respecto de la metafísica del género pasean en auto de línea. Los Mossos han enviado al juzgado tres casos de niñas residentes en la comarca del Gironès a las que les han practicado la ablación de clítoris. Una mutilación para evitar sentir placer sexual, que puedan llegar vírgenes al matrimonio y para que mantengan la castidad después. Las mujeres no sometidas a esta mutilación son consideradas impuras. Es una práctica asociada a creencias muy antiguas. Surgida en el antiguo Egipto la practican los cristianos coptos de Egipto y del Sudán, los judíos de Etiopía y algunas tribus africanas de culto animista.

Demasiadas almas en pena. 

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