Las cloacas del estado huelen mal y es a causa del
viento terral, sostenían los meteorólogos localistas. Querían decir que los
cambios de presión incidían en los efluvios que anunciaban alteraciones,
habitualmente tormentas. Mantener las tuberías, los pozos negros y ahorrar la
evidencia maloliente de estas estructuras requiere mucha sensibilidad y
exquisitez para que no acaben enrareciendo, contaminando y viciando la
atmósfera política y democrática de los estados. Pensar que no existen es como
negar la luna nueva porque no se ve.
La sublimación novelesca de las redes profundas y
escondidas del alcantarillado estatal tiene nombre, una especie de 007 con licencia para lo que sea.
También para matar a los malos o para liarse con rubias sensualmente pérfidas
-James, James Bond! -un tipo seductor, ofensivamente atlético, intrépido y
guapo. Un vasallo al borde de lo políticamente correcto, pero incondicional a
Su Majestad. Un cóctel de violencia agitado que nos tranquiliza cuando vamos a
dormir ya que el mundo reposa más ajeno de los malévolos que zurra por toda la
pintoresca geografía mundial -¡Gracias, James! Yo espero que los ingleses no se
larguen de Europa porque el agente 007
nos dejaría un poco huérfanos y sin su protección.
España tiene cloacas. Tiene fontaneros y habría que
ejercer el mantenimiento ordinario que corresponde. El código deontológico de
estos entramados, el sentido común que los debería regular, es fácil de
entender y de explicar. Actuar con plena independencia y objetividad en el
ejercicio de las funciones encomendadas, no recibir instrucciones interesadas
de ninguna autoridad; sólo sometidos a la ley y al ordenamiento jurídico -en un
marco democrático- que los despliega ya la vez los cobija. Me he ahorrado la
ingenua pretensión de negarlos o de pensar que la canalización y posterior
embalse de las aguas grises no tienen razón de ser. Franco sufría una debilidad
cinematográfica enfermiza por inaugurar pantanos.
España últimamente huele mal. Un tufo a rancio, a
sudor agrio, a metro en la hora punta en huelga de desodorantes. Demasiados
trompicones y sacudidas también en los cercanías destartalados que no acaban de
conectar ni de funcionar como es debido. Respecto de la fetidez que flota en el
ambiente algún desagüe se les ha agrietado y las fugas infectan la credibilidad
y la confianza con los que mandan. La guerra sucia tiene un frente más. Otro de
geolocalizado en los cubiles que habitan los que en teoría deberían tenerlo más
impermeabilizado. Las filtraciones horrorizan de ver y de oír. Qué chapuza de
servicios secretos ha permitido que se conozca una conversación como la que se
ha hecho pública.
Un gol en
los últimos minutos de la campaña -también ha sucedido con la roja - puede empañar la clasificación del PP como primera de
grupo, aunque no parece que así sea. A Aznar le estalló en el mostacho lo de
las dos vías de investigación en un momento electoralmente sensible. Vuelve a existir
un cierto paralelismo en la oportunidad de lo -presuntamente- confirmado en las
conversaciones que hemos podido escuchar. ¿Cómo se puede trampear la seguridad
del ministro responsable de interior?
Me inquieta que el presidente del país -el
presunto gran sheriff político y
moral- declare que este tipo de conversaciones son habituales, que a él le
preocupa mucho más quién lo graba y quién lo airea en los medios. Se repite la
teoría de la luna nueva según la cual no se debería ver, pero existe. Yo me
escandalizo más por lo que se divulga que por el cómo y el quién lo ha
filtrado, señor Mariano. Duelen los oídos: "Les hemos destrozado el
sistema sanitario, les hemos acusado, estamos jorobándoles el CTT [Centre de Telecomunicacions i Tecnologies de
la Informació]. En fin, yo soy español, lo tengo claro...". El resto
de manejos personalistas o políticos buscando o proponiendo sospechosas
investigaciones debe ser cosa del billar y de otros juegos de mesa que se practican
para matar el aburrimiento estando de guardia en las cloacas del estado.
Me permito una predicción que no tardará en
verificarse. Después de que nos hayan "dado en todos los morros, jorobado
y destrozado como reconocen el sistema sanitario entre otras cosas, Mariano, el
ministro Fernández Díaz o cualquier otro salvapatrias nos dirigirá una enconada
declaración de amor bien íntima y en catalán -Os queremos!
Nos debería hacer meditar mucho este asunto que va
más allá de cómo un micrófono pasa desapercibido en el despacho de quien
controla las fuerzas de seguridad -todas-. En el PP estos trastos empiezan a
tener una memoria histórica desde que Alicia Sánchez Camacho lo escondió en un bacalao
al pilpil cocinado en el restaurante la Camarga
. ¡Cuánta polvareda! Ahora vemos -escuchamos- como este otro micrófono, tan
alejado de la estética británica 007,
habría sido camuflado en el rabo de una boina.
No vaya a tener razón el gran referente Mario
Conde cuando recientemente ha dicho, así que ha salido de la cárcel, que está
tentado de marcharse de España. Este domingo toca votar. Antes, sin embargo,
San Juan. Solsticio, petardos, coca y mucha magia, la que necesitaremos para orear
y limpiar la atmósfera enrarecida de los días. ¡Feliz verbena!
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