¿Qué
localidad no cede a la tentación de inventarse un evento veraniego? El mes de
julio es el período en el que se concentran preferentemente
estas manifestaciones aderezadas con cierta pátina cultural o
deportiva para distraernos en medio del aburrimiento trasudado con un mojito para
aportar humedad ambiental. La diversidad, a elegir, es magnífica. Algunos
consolidados repiten y vuelven edición tras edición como las golondrinas y los
vencejos. Otros son de oportunidad corta, nacen, anidan y se agotan sin
capacidad para reproducirse cíclicamente.
Los
de gran repercusión y prestigio anual definen la temporada. El Tour de Francia,
por ejemplo, es el hito clásico ideal para una buena siesta de sofá ya que nos mece
a golpe de pedal desencuadernándonos el costillar sólo con mirarlo por
televisión. Se hace extenuante seguir la evolución de la serpiente multicolor
-un tópico sudado de comentarista como un julio con mojito- que
trepa por un puerto de primera categoría impracticable bajándolo a velocidades
de vértigo. La ciencia nos tendrá que explicar cómo podemos transponernos
contemplando el serial deportivo que nos aturde y a la vez nos mantiene
enganchados y pendientes del siguiente capítulo, la contrarreloj o el esfuerzo
final para llegar el primero en cuanto nos sacudimos el amodorramiento y
recuperamos la dignidad vertical.
Siguiendo
el hilo por coherencia deportiva no podemos olvidarnos de la Eurocopa o de la
Copa América de fútbol, eventos de año bisiesto como las Olimpiadas de París
que son de cadencia larga y espaciada. Hoy he asistido a la discusión
apasionada sin malicia por parte de un partidario de Yamal contrastándolo con
Mbappé cuando se las tengan que ver en la liga como jugadores del Barça y del
Real Madrid respectivamente. -Cromos y camisetas, ¡no sacareis nada más!
-presagiaba el culé alegando que desde Mataró se ha tocado el cielo y la gloria
con un certero chupinazo parabólicamente enroscado. ¡Gol de Yamal!
Saraos
de verano protagonistas también del batacazo in extremis en tiempo de descuento
en los comicios franceses que han torpedeado desde el punto de penalti la
mayoría de Marine Le Pen y de sus secuaces. Hay que reconocer el acierto y el
compromiso del Kylian Mbappé y de otros gladiadores de la selección francesa
animando a la participación para combatir lo que representa la formación
Reagrupament Nacional de la rubia peligrosa.
En
la Eurocopa Lamine Yamal y Nico Williams son las notas alegres y efectivas de
color en la Roja que pasea orgullo y victorias en Alemania desconcertada por
una cuadrilla de toreros chalados -como una chirigota gaditana- que custodia a los aficionados
hispanos. Por fuerza habrá quienes militen en la nostalgia precaria de cuando
nuestros abuelos con boina y camisa blanca abrochada hasta el gaznate migraban
para ganarse la vida. Se ha visto a los descendientes paseando orgullo y raza
vestidos de toreadores en la versión futbolística de una Carmen de
Bizet adaptada al césped del Múnich Arena donde pastan toros melancólicos con
cuernos de nácar y donde los jóvenes oficiales napoleónicos sueñan con gitanas hermosas.
¡Gol de Yamal!
Por
coincidencias de calendario en el charco veraniego ultramarino se disputa la Copa
América de fútbol. Cuenta con Messi despidiéndose de las pelotas mientras Biden
en el banquillo le observa, calienta y hace estiramientos con mucha cachaza y
cuidado de no lesionarse y de no confundirse de portería. ¿Será este jugador,
la encarnación divina del fútbol en la Tierra, quien se le habrá aparecido en
persona para pedir a Biden que lo deje estar?
En
Canarias, en clave nacional, los alisios favorecen los deportes náuticos y la
llegada de criaturas no acompañadas a los puertos de la esperanza. Un festival
poco lucido que desborda los recursos y ha sido la gota que ha colmado la
cohabitación por la distribución de estos niños entre el PP con Vox en las
comunidades donde gobernaban juntos. Algunos cargos se han declarado en
rebelión. Otros, como el paradigmático torero jubilado Vicente Barrera, ha sido
borrado de la vicepresidencia que ostentaba Vox, la de Cultura y Deportes, en
la Comunidad Valenciana donde Carlos Mazón, el presidente, lamenta tan
significativa pérdida para la civilización. ¡Gol de Nico Williams!
Este
mes, julio, concentra las convivencias en los casales de verano o en las
colonias convirtiéndose en el recurso para liberar la presión a las familias
sin abuelos -o con abuelos con criterio- por el exceso de ocio que vienen a
adoptar a las criaturas huérfanas de actividad escolar. Los más privilegiados
aprovechan para mejorar el inglés, un pretexto para explorar mundo y al mismo
tiempo descubrir el sabor amargo de la nostalgia de un exilio familiar que nos
hace entender la alegría por el regreso de aquellos que tuvieron que marcharse
a Suiza, meses -seis años en el caso de Marta Rovira-. Hoy han cruzado la
frontera sin ser detenidos unos presuntos terroristas exculpados por un asunto
de procedimiento legal torpe. ¡Bienvenidos!
Podríamos
alargar los saraos de verano con peste de plomo y hedor a pólvora.
Desgraciadamente la guerra, el horror y la destrucción -la muerte asesina- no
son estacionales y duran años. ¡Gol de Putin, un cañonazo incontestable -según
el analista- a pase de un cabezazo oportunista de Netanyahu en el área de Gaza!
Donald aguardando el cambio en la banda.
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