En
1947 Juan Domingo Perón rompe el aislamiento internacional del franquismo
enviando a la atractiva Eva Duarte, Evita para los admiradores, de visita a
España. En este viaje se significa el acuerdo de colaboración fundamentalmente económico
que permitió levantar la cabeza a Franco que necesitaba urgentemente los
cereales que Argentina le vendía a cambio de materias primas que Perón quería
para industrializar el país. Aparece, pues, Evita como una estarlette que
despliega una oratoria -dicen las crónicas- afectada y teatral cargada de
tópicos en relación a Argentina y a la “madre patria”. La actriz de obras
menores en Buenos Aires de adolescencia, de orígenes modestos, fue una muleta
de marcado tono populista entre el candidato Perón y el mundo obrero argentino,
“los descamisados” -que hizo fortuna en la oratoria de 'Alfonso
Guerra durante el socialismo rampante-, para alcanzar la presidencia. Este ramalazo
de dramatismo descosido ensayado en los escenarios juveniles le llevó a tratar
asuntos incómodos para el franquismo, los privilegios de unas minorías y la
pobreza de la mayoría. Añadía la postración y la opresión de las mujeres de las
clases populares sin olvidarse de la situación de los presos políticos en las
cárceles de Franco. La visita nos dejó una huella vegetal de vaina plana que
florece todavía, la judía verde perona, nombre con el que
coloquialmente las amas de casa aludían a la presidenta argentina.
Estos
días las judías peronas se han vuelto garbanzos como
perdigones, el plato fuerte de la visita de Motosierra Milei, que ha venido él
mismo en persona para representar el papel de vedette internacional
mal educada y consentida para sacudirse las castañas del fuego o de las brasas
con que el ministro de Transportes español le quiso churruscar insinuando que
el del serrucho, Milei, consume estupefacientes en la Casa Rosada. Habría que
averiguar si los presuntos estupefacientes son también de naturaleza vegetal
por no romper la coherencia devota con el mundo de las verduras o las legumbres
que se comen aliñadas con aceite o se aspiran.
Vox
ha reunido lo mejor de cada casa de la extrema derecha mundial en la convención
de este fin de semana celebrada en Madrid, en la que han esparcido su execrable
odio postulándose contra el izquierdismo" -" zurderío ",
en palabras del argentino-. La civilización occidental está en peligro por la
inmigración -especialmente la musulmana-, las políticas de género y las
climáticas. El estropicio en la vajilla diplomática es un hecho. Lejos
de pasar página, de los garbanzos duros con morcilla a los pastelitos de dulce
de leche, los alfajores, la cosa se embarranca i se lía. Pedro Sánchez, el
siniestro, ha retirado a la embajadora mientras Feijóo chifla complacido bajo
la lluvia con paraguas, que nada le salpique. Según los anfitriones del acto,
“Milei ha hecho en quince segundos más oposición que el PP durante años y años
de legislatura.
Asistimos
a un combate de boxeo torpe donde se cronometran los asaltos y se cuentan los
directos a la mandíbula del contrincante. Alejado e ignorante de los protocolos
que regulan los encuentros entre jefes de estado y de gobiernos, el sentido
común nos alerta de que esta aparición, ese áspero hachazo grosero del presidente
argentino, no es la mejor carta de presentación en su primera visita, que no
puede considerarse estrictamente oficial, a otro país con tantos vínculos. Una
visita desbridada para apoyar la locura que quieren imponer. Este malogrado
cantante de un grupo que escarnecía a los Rolling Stones, acaba de lucirse en
su regreso a los escenarios en un recital de rock duro en Madrid.
Lejos
de la retórica llamativa de partido -o de ideología- Milei -¿sin el serrucho?-
según difunde la embajada de Argentina en España ha publicado una imagen de la
cita del viernes por la tarde: Milei y 16 “hombres” más, como una santa cena de
las finanzas. Estaban el presidente de la patronal y las caras visibles de los
prohombres de algunas de las principales compañías cotizadas en el Ibex 35. Las
relaciones económicas con España son potentes, en 2023 Argentina fue el noveno
destino de toda la inversión española en el exterior. Los principales sectores
corresponden a la extracción de petróleo y de gas natural, la banca y las telecomunicaciones.
El
presidente argentino saca pecho en el tango por la caída de la inflación, en
abril fue del 8,8% y se espera una cifra que roza el 5% este mes de mayo. El
precio, los trancazos de motosierra desbrozando la inflación, suponen más de 70.000
despidos en el sector público, la reducción a la mitad de los ministerios, el
cierre de medios de comunicación y la no actualización de los presupuestos de
la universidad. Medidas extremas al compás de una milonga para cuadrar las
cuentas. Una familia tipo necesitaría más de 800 euros al mes sólo para
alimentarse mientras el sueldo medio no alcanza los 500. El precio de la tarifa
del transporte público se ha triplicado, se ha retirado el subsidio estatal al
coste de la energía, algo que ha hecho subir las cifras de morosos en las
facturas de luz, gas y agua. La caída real de los ingresos de los argentinos
roza el 20% en menos de seis meses de mandato, el índice de pobreza sube al
52%. Éste sería el coste -la milonga triste- de una macroeconomía estable y
previsible para atraer inversiones extranjeras.
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