domingo, 19 de mayo de 2019

Pereza existencial.


La verdad es que no sé de qué hablar. Una pereza existencial, como una alergia de primavera, se ha instalado en las esquinas de los días y no es por falta de anécdotas. Hay una cosecha muy abundante de historias que caducan, pero, a la velocidad de los yogures naturales. Para olvidarlas. Pocas, algunos titulares perviven y acabarán en los catálogos, los escaparates de los hechos históricos. ¿Cuáles? A saber. Las cosas más importantes pueden pasar desapercibidas o camufladas entre el ruido mediático. Pocas nos deslumbran ya. Todo parecería posible o da la impresión de poderlo ser. También lo improbable. ¡Que se lo pregunten al Barça! Esta tarde el presidente de la Generalidad de Cataluña colgaba una cruz de San Jorge en el cuello de Messi. No así a Núria de Gispert que con la renuncia –por un arrebato digital mal dado en mala hora- se ahorrará de agachar la testa.

Una pereza existencial me columpia en la avalancha de declaraciones y actos políticos en campaña que me ha vuelto inmune por sobreexposición -como la penicilina- a las diversas grandilocuencias sobreactuadas. Empacha asistir al descrédito de algunos padres de las patrias, la propaganda empalaga y las promesas empapan la credibilidad y espesan el escepticismo. No salimos de una para caer en otra. Continuará y quizás podremos colocar en los estantes del ridículo y de la incredulidad más inverosímil algunos asuntos a los que no me acabo de acostumbrar. Habíamos sido tan modernos y tan olímpicos que me he de restregar los ojos bien fuerte para librarme del espejismo -bien real- que las circunstancias de los tiempos se comportan. 

Un poco agotados, aburridos por la acción previsible de los argumentos en este juego de tronos que no se acaba de resolver, hay quien busca el exilio breve de una tarde en la tres veces inmortal Girona, la ciudad florida que vive esta edición con el amor propio marchito por el descenso a segunda división si una alineación astral en el mundo de las pelotas no obra un milagro de los de antes. Una temporada con más espinas que rosas blancas ha convertido la escalera de la catedral gerundense en metáfora inexpugnable cargada de flores -y también de moscardas-. 

En medio, el asombro y la reflexión que se comporta, la muerte súbita del Alfredo Pérez Rubalcaba. Demasiado joven todavía y para meditar. ¡No somos nadie, -como decía aquel- hoy estamos y mañana quien sabe! Será una figura añorada que trepaba por los tabernáculos de la oratoria con una maestría sin demasiados discípulos en el patio del parlamentarismo vigente. Un señor de las formas que han expuesto para que se sepa que en España se entierra bien, con largas colas de ciudadanos afligidos, o simplemente cotillas, despidiéndose de él. ¡En paz descanse! Siempre he pensado que a los funerales también asisten los adversarios, no me atreveré a tildarlos de enemigos. 

¡Espeluznante! Una adolescente de 16 años en Malasia se habría suicidado por la vía democrática tras una consulta a través de las redes sociales. El 69% de la muestra de compañeros o "amigos" de la aplicación encuestados por la niña han estado a favor de la "muerte". Ciertamente una noticia aterradora. La respuesta a la pregunta "Realmente importante, ayúdame a elegir D [ death ] / L [ Life ]", consistió en hacerles caso.

Sin ahuyentar el ambiente luctuoso del todo es noticia la supuesta muerte política del candidato a presidir el Senado, el Sr. Iceta, que algunos ya dan por consumada. Muerto y enterrado "nada más " como el cadáver político de Rascayú qué harás tú. A la negativa por votación en el Parlamento de Cataluña, el postureo dolido -irritado- es la consecuencia a una falta de "cortesía" insólita. El mismo sabio venerable de las premoniciones, el del hoy estamos y mañana quien sabe, pronosticaba que las procesiones suelen regresar al lugar de donde han salido. Al senador -in pectore- frustrado más vivaracho de la sala de baile hoy le han machacado el callo sin ninguna deferencia. Comprobada la velocidad de crucero, lo que han tardado en canjearlo, la maniobra se convierte en un sospechoso ensayo entre bailadores festejando la presidencia de la cámara alta. 

Iré terminando languideciendo por el rumor existencial constatando la obviedad de una encuesta en la que han participado más de 40.000 estudiantes de grado y de máster de veinte universidades. El estudio pretendía conocer las condiciones de vida de los estudiantes y proponer medidas universitarias que afecten a la diversidad, la equidad y la calidad. Sin novedades en el frente en cuanto al reclutamiento de los candidatos ya que la universidad está lejos aún de ser equitativa en su composición social, dado que un 40% de la población adulta tiene un nivel formativo bajo, pero los hijos de estos representan sólo el 22% del total que cursan estudios superiores. El ascensor social es muy lento y a menudo tiene colgado un cartel de "No funciona". 

Ahora sí. Termino. Remato -¡bien hallado!- con una noticia de alcance y consecuencias globales -que impresiona más-. Una misión científica de un submarino ha bajado a la fosa de las Marianas, el agujero más profundo perdido en mitad del Pacífico. En el socavón más tugurio acuático de los que se hacen y se deshacen, casi once kilómetros en la oscura región abisal, se ha constatado la existencia de especies marinas desconocidas, se deberá verificar si pueden ser ingredientes exóticos en una paella y, por tanto comestibles. Todo a su tiempo. La sorpresa decepcionante ha sido el hallazgo, además de las presuntas especies para una sopa de pescado bien buena, de envoltorios diversos de plástico. La civilización ya ha llegado antes que la presencia humana al desagüe de los océanos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario