martes, 11 de diciembre de 2018

Una nueva España.



En las esquinas enmohecidas de la democracia vuelve a haber expuestos viejos hallazgos políticos de otoño, reviven setas de temporada no comestibles o de muy difícil digestión consideradas tóxicas para la coexistencia. El auge neofascista europeo propicia que España enseñe también las garras de la homofobia, del racismo o del machismo sin rodeos. Una derecha muy de derechas y de Viva España a lo rudo. Una derecha envalentonada con poca corrección política y mucho exabrupto tabernario. De rentable catalanofobia sin digerir.

En la proclamación de la buena nueva se propone: 

1.   Expulsemos a los inmigrantes sin papeles. Detengámosles, construyamos un buen muro en Ceuta y Melilla. Ahuyentemos a los ilegales que vivan bajo sospecha de delitos leves o graves. Cerremos el grifo a las ayudas y encarcelemos a las ONG que les den apoyo. 

2.   Deroguemos las leyes de violencia de género y del aborto, éstos no son derechos para las mujeres. 

3.   Eliminemos las comunidades autonómicas, sobre todo la catalana, aplicando una purga mientras se les castiga por las responsabilidades civiles y penales conculcadas. Ilegalización de los separatismos en general. Apaguemos las televisiones regionales y las agencias meteorológicas por adoctrinamiento. Impongamos el castellano como lengua vehicular en la escuela y eliminemos el requisito del catalán en la administración. Reduzcamos un 50% a los alcaldes y a los concejales. 

4.   Protejamos la tauromaquia, que sea patrimonio cultural español. Amparemos la caza. 

5.    Prohibamos el Islam, también en las escuelas. ¡Fuera el burka! Cerremos las mezquitas y expulsemos a los imanes, altavoces que desprecian a la mujer. Investiguemos su financiación. 

6.  Rechacemos la ley de memoria histórica con la derogación inmediata. Ningún parlamento tiene legitimidad para definir el pasado. Hay que homenajear a todos los que lucharon por España. 

7.   Creemos una ley de memoria y dignidad para las víctimas del terrorismo que incluya pedir responsabilidades a aquellos que hayan negociado o pactado con terroristas. 

8.   Impongamos un nuevo tratado europeo. Fronteras, soberanía nacional y más peso para la España grandilocuente. 

9.     Rebaja radical del IRPF. 

10.  Estos mandamientos se engloban en amarás a España sobre todas las cosas. España, primero. ¡Hagámosla grande y una y libre! ¡Hagámosle una cara nueva!

Todo un decálogo para "la renovación y el fortalecimiento de la vida democrática española". "Somos como tú -dicen-, profesionales, autónomos, amas de casa, jubilados, emprendedores, empleados, trabajadores, funcionarios, estudiantes... que nos sentimos defraudados por los políticos actuales y que hemos dado un paso adelante para cambiar esta situación".

Casado, el líder de los populares, acaba de declarar en los medios que la aplicación del 155 no debería limitarse a la convocatoria de elecciones, sino que sería necesario que el Estado tomara el control de los Mossos, de la educación, de los medios de comunicación, de la hacienda catalana y de las instituciones penitenciarias. Se ha olvidado de Tomás Molina y de sus pronósticos del tiempo.

Desde el desencanto hasta abrazar estos postulados existe un abismo o un agujero muy negro y muy profundo que hay que atravesar. ¿Cuántas mujeres pueden asumirlos? ¿Cuántos de los que sufrieron el zarpazo franquista en carne propia los pueden suscribir? ¿Cuánta diversidad recién llegada se identifica o se siente amparada por estos propósitos? 

El obispo de Córdoba predica en una carta pastoral que los ataques a la libertad religiosa y a sus tradiciones deben detenerse. Reclama la propiedad de la catedral de Córdoba -antes conocida como mezquita- contra los que pretenden, tras la inmatriculación, su titularidad con chanchullos. No se puede ir a contracorriente queriendo construir un mundo sin Dios, donde caben todos menos el Dios que configuró nuestra historia. Afirma que no se puede descuartizar España y muestra su rechazo al aborto y a la eutanasia. Termina diciendo que los andaluces son sensibles a este estado de cosas y que se han manifestado en las urnas por el futuro que quieren y también para sus hijos.

En Cataluña los reconquistadores que pretenden hacer una cara nueva a España y a los catalanes secesionistas cabalgan para conectar con el integrismo católico y capitalizar el voto antiinmigración -residual de Plataforma por Cataluña-. Hay quien piensa que lo tendrán más fácil en las elecciones locales que en las autonómicas o en las generales, donde el espacio antiindependentista ya estaría representado -pillado- por los comandos de Ciudadanos y muchos otros partidos que compiten por ello.

Parecería una pesadilla, pero hay presos en huelga de hambre.

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