A falta de
centros de interés, hablaré de cómo me hallo de feliz, de realizado y de
optimista. La perfección con que gravita el universo, la tierra y el
microcosmos que me acogen me satisface tanto porque me siento comprendido y
protegido. ¿Qué más puedo pedir? Llamadme excéntrico, pero estoy convencido de
que las observaciones de un telescopio instalado en Hawái tienen algo que ver con
ello.
Desde las
paradisíacas islas registraron el paso por el sistema solar de un gran
asteroide que llamaron Oumuamua. Un grupo de científicos sugirió que podría tener
un origen artificial, enviado por una "civilización alienígena" muy
avanzada. Una teoría que ahora una investigación del centro de astrofísica
Harvard-Smithsonian reanima. Los sabios se plantean la posibilidad de que el
asteroide sea el residuo -no la chatarra- de una antigua misión de
reconocimiento extraterrestre. Hasta ahora este aerodinámico cuerpo celestial
no ha emitido ningún tipo de señal de radio, pero no descartan que en el
espacio pueda estar latiendo el eco de alguna transmisión anterior.
Decidme osado
en materia científica por sospechar que los restos de este presunto artificio
extraterrestre a la vez que emite mensajes que tendremos que descodificar
cuando lleguen -el servicio de mensajeros interestelares debe funcionar con el
punto de retraso habitual del gremio- también debe ser capaz de recoger
información. De hecho, en esto debe consistir su misión secreta, en descubrir
cómo nos lo montamos los terrícolas. Y desde mi desconocimiento especializado
oso afirmar que nos espían pacíficamente y con buenas intenciones, sino ya nos
habrían enviado la caballería galáctica y ya nos habrían conquistado, zampado o
aniquilado. Una presunción que me lleva a deducir que los alienígenas
practicarían el veganismo.
Estos
vegetarianos con un punto de veganos a estas alturas ya deben navegar por la
estratosfera atajando por el camino de vuelta a su galaxia reconfortados y
admirados por la concordia que han descubierto en el planeta azul. ¿La perfecta
globalidad humana habrá dado un paso más para convertirse en modelo cósmico? ¡Qué
civilización más armónica no deberán haber detectado aquí y ahora mismo!
Os decía que me
siento felizmente amparado porque unos seres superiores, al menos
tecnológicamente, nos espían. Una observación benévola que quizá decida tutelarnos
y ejercer de juez universal desde la objetividad a años luz donde tiene su sede
el lunático tribunal de asuntos siderales. Que habrán sido testigos de algún humano
follón parece razonable, en el planeta azul no todo es de color de rosa donde
el amor se posa, pero en general se habrán llevado una grata impresión de cómo
funciona la humanidad. Que vamos progresando y no descartaría que ya han
destinado a algún embajador encubierto entre nosotros ejerciendo de notario
para dar fe de algún milagro reciente, que Trump, afectado por el nuevo reparto
de fuerzas, haya de reprimir la dinámica de gobierno absoluto de los últimos
dos años.
Del excepcional
testimonio -alienígeno- de las miserias mundanas habrán acertado que no hay
nada que no se arregle con una mano de pintura, que no hay grafitero que cien
años dure ni vagón de cercanías que lo soporte. Que no hay sentencia judicial
firme ni tampoco existe hipoteca que no tengamos que devolver.
En la
incertidumbre de si los marcianos vendrán para establecerse, visto el panorama,
parece que el encuentro en la tercera fase, por ahora, lo aplazan sin fecha
fija.
No hay comentarios:
Publicar un comentario