miércoles, 28 de marzo de 2018

Poncio Pilatos.


"Vamos, hijos de la patria, / El día de gloria ha llegado! / Contra nosotros de la tiranía, / El sangriento estandarte está alzado". Así comienza la Marsellesa, el himno del país vecino donde no he visto aún la bandera tricolor de la Galia a media asta institucional a causa de la crucifixión y muerte de Jesucristo. 

En España, sin embargo, la ministra Cospedal ha dispuesto -por eso lo es del gremio del ordeno y mando- que las banderas ondeen a los establecimientos militares de duelo por la muerte de Cristo. El Tribunal Constitucional decretó en el año 2011 que esta circunstancia "no entra en contradicción con el carácter aconfesional del Estado español". Del mismo modo, el ejecutivo considera que bajar las banderas a media asta se enmarca en "el mantenimiento de antiguas tradiciones". 

Estos días de semana santa o de vacaciones de primavera -si somos defensores del calendario laico o aconfesional- confluyen con el equinoccio astral por la pasión, muerte y triunfante resurrección vital de la primavera y de la luz en contra de las fuerzas telúricas de la oscuridad. 

Según la prensa informada, el ejército de tierra participará voluntariamente en 152 actos en 80 ciudades españolas con tradición procesional y castrense. La armada, más marinera y salada, y el celestial ejercido del aire también desfilarán sumando en total más de doscientos actos institucionales. Las "antiguas tradiciones" -que se han de mantener según el ejecutivo- contarán, pues, con la voluntaria custodia marcial de los pasos cargados con la extraordinaria imaginería que estremece de emoción y religiosidad a los fieles cuando sienten el eco de una saeta en el resquicio nocturno de un callejón encalado. Aquí, en Cataluña, nos decantamos más por la pasión teatral, por los cuadros escénicos o por la dramatización efectista. De las "viejas costumbres" catalanas sobresale la Danza de la Muerte, en Verges. Os la recomiendo.

Este año la semana santa catalana -¿efectos del 155?- participa y se contagia de "antiguas tradiciones" más meridionales o de meseta. Ha comenzado con procesiones mayestáticas de caminar pausado por las vías romanas de peaje con paradas huérfanas de saetas férreamente custodiadas por los Mossos -versión Armados de Mataró- en la pasión dramática por una república catalana a proclamar de verdad. 

El ciclo pascual catalán de esta edición tendrá que sumarse a la gruesa enciclopedia de los días históricos por méritos y por unicidad. Mientras el gobierno del PP con Mariano en el papel de Poncio Pilatos se lava las manos alegando que la condena es cosa del sanedrín judicial, la situación deviene absolutamente calamitosa, un auténtico buñuelo político.

Coincido plenamente con quien fue director de El Periódico, Antonio Franco: "Una mayoría muy amplia de catalanes tenemos una inmensa decepción que podríamos considerar anecdótica respecto de Llarena, pero un gran cabreo trascendental con la España consentidora".


martes, 20 de marzo de 2018

Tres tenores y un pretendiente.



Cromos de actualidad-. En el programa de los sábados de TV3, FAQS, se las tuvieron Margallo y Maragall. Una aliteración onomástica que no rima en absoluto con la visión política desde Cataluña y para España -o al revés-. Quien se fijó en la envoltura de Margallo nos alerta que se ha hecho algo, relacionado con la estética. Sí que exhibía un empaque que puede tener que ver con selectos retoques para alcanzar una inmortalidad juvenil y más lozana como dicen en la meseta. 

En el mismo programa causó mucho impacto el testimonio de un preso joven que ha compartido pabellón, paseos y el microclima en la cárcel de Soto del Real con Jordi Cuixart. Digamos que la cotidianidad sin connotaciones políticas de altos vuelos confería una frescura extra a un personaje que no tenía ni idea de quién era Cuixart o, más gordo aún, de quien era Pilar Rahola apenas hace cuatro días y a la que vimos abalanzarse a este joven convicto. Una insólita historia de delincuencia común a causa de un asunto de drogas que llegó al corazón de la audiencia.

Momentos televisivos que llenan de estampas el álbum mediático (des)informando, creando opinión o adoctrinando -a elegir-. Hoy se ha emitido el último cromo internacional, ha salido a las pantallas de los quioscos la victoria por goleada de Putin en las Rusias. El testosterónico líder mundial revalida la condición de zar de las antiguas URSS y se asegura durante seis años más el control de un tercio del poder global. Para alcanzar la felicidad perfecta, ejerciendo de emperador siberiano, le faltaría únicamente la no caducidad, como al colega chino, Xi Jinping, a quien acaban de aplicar la perpetua. Putin vive muy próximo al disfrute absoluto y a la lozanía de Margallo, ya que alguna pincelada reparadora entre las grietas estructurales efecto de la carga política parecerían oportunas y verosímiles. 

En el concierto mundial por el poder y por el control global no debo olvidar al tercer tenor, el más histriónico y retocado de la Troika, el gran Donald Trump. Este azanahoriado líder es un coleccionista de flequillos colaboradores defenestrados o de tupés desenamorados. Acostumbrados a las fluctuaciones, veleidades y caprichos del seductor cowboy, qué más podría ofrecernos para tenernos enganchados al plasma. Este presentador de la NBC reciclado a presidente es un experto. También ha sacado su cromo particular, uno muy vistoso relacionado con la actriz porno conocida como Stormy Daniels a quien Donald reclama veinte millones de dólares, a millón por vez -¡no seáis malpensados! -que la tormentosa neumática ha propagado la historia -¡una!- con Trump. La locuacidad sexual reiterada, excepcionalmente femenina, estos días ha empezado a cotizar en Wall Steet a la par que las intrigantes maniobras en el despido, horas antes de jubilarse, de un responsable del FBI por haber participado en una investigación sobre el Russiangate.

¿Qué audiencia llegaría a alcanzar un encuentro entre el ruso, el chino y el americano en la intimidad y sin rodeos -y no se trata de un chiste manido-. Veo a Margallo de asesor externo aconsejando cirujanos de la sanidad pública y a Mariano, tras del plasma, tomando apuntes. Dos de tres ya se han perpetuado mientras Mariano se ha postulado como pretendiente a la candidatura para la inmortalidad ejecutiva de esta parte del globo terráqueo con boina. 

A Dalí, sin ningún revuelo mediático porque su cromo surrealista ya tiene el morbo agotado, le han devuelto las piezas anatómicas que le tomaron prestadas para comprobar la paternidad de una pitonisa de Figueres tocada por la tramontana y, posiblemente, por excesivas quimeras de notoriedad. El pintor vuelve a descansar ajeno al revuelo post exhumación rodeado de los estallidos morbosos muy al alza que se han vivido estas últimas semanas. ¡Que vivan las cadenas, la prisión permanente revisable y las sagradas reliquias del genial ampurdanés! 

Coincidiremos en cómo de hacendoso es llegar a tener todos los cromos, organizarlos y completar la colección. El mercado del cromo tiene sus estrategias comerciales basadas en la paciencia, la esperanza y la ilusión de aquellos que perseveran. Entre los repetidos -¡tengui!- y los esporádicos, llegar tiene mérito porque por el camino sembrado de desanimados inconstantes se producen muchas bajas. Un ejemplo desconcertante de actualidad es lo difícil que será completar el álbum de la jubilación a pesar de tenerlos todos, los derechos y los cromos. Estos días el sector de los post menopáusicos prepensionistas y los retirados por ley padecemos la desazón de ver y vivir como el gran álbum a todo color del bienestar social cada vez es más magro y en blanco y negro. 

En este mundo tampoco aspiro a la inmortalidad sempiterna del poderoso chino, al imperecedero vigor del ruso ni a la inmarcesible seducción del envidiable flequillo americano. Me conformaría con saber que los cromos recogidos, miga a miga, fueran auténticos, garantes de una panorámica digna sin sobresaltos ni miserias. Mariano, el pretendiente, continúa tomando apuntes y recontando abuelos cabreados porque, según la guardia urbana, no le salen los números.

Cromo acuático-. Este mar nuestro, crisol de culturas y bañera trashumante, está convirtiéndose en la palangana de la vergüenza con más cadáveres que sardinas. 

¡Feliz San José!

domingo, 11 de marzo de 2018

Personas.



La celebración del día de la mujer en el calendario laico ha resultado un éxito. La calle lucía como una lila florida anunciando la primavera con el mes de María en la esquina. Una huelga de mujeres y para las mujeres que alzan la voz reclamando la palabra y el protagonismo desde la igualdad y por el respeto. Mismas oportunidades, mismas condiciones. Con la movilización y la testosterona política acojonada, quien no se plantifica un lazo en el pecho. ¡Gestos! 

El régimen, el contexto, la tradición, la iglesia previniéndome contra las pérfidas diablesas seductoras -las muñecas de porcelana antes que las de celuloide- dedicaron muchos afanes y recursos para que llegara a convertirme en un "hombre cabal". Se consagraron ingentes esfuerzos en la pervivencia del "machismo" institucionalizado en una realidad que no tenía nombre, pero que iba sobrada de actitudes. Sólo existían los "hombres" y las "mujeres", los niños y las niñas en una guerra donde ellas tenían las de perder porque eran incuestionablemente excluidas de todas las ligas en el patio de la escuela. 

La ignorancia del misterio carnal entre tanta ropa tendida -y las pelotas de fútbol- sacudieron mi existencia el día que en la escuela unitaria para niños sentaron a mi lado a un ser misterioso, desconocido y envuelto en una recóndita atmósfera etérea con trenzas que exhalaba pulcritud y delicadeza virginal. Aquella aparición súbita era, ciertamente, una niña. ¡Qué susto!

De cómo evolucionar de "niño/a" a "hombre/mujer" para reconvertirnos en "personas" podría ser el título de un manual de autoayuda para reciclar a machistas, un martillo contra patriarcas rampantes o la herramienta que destemplara la férrea supremacía imperante. Cómo volver efectivo un código comprometido de género que regule los diversos ámbitos, del laboral al social y otros que no menciono. Lo más elemental y primario, sin lugar a dudas, es el de un sueldo idéntico para el mismo trabajo. Un principio sindical básico que aún tiene excepciones y que discrimina el salario en femenino. 

No quisiera entrar en resbaladizas disquisiciones antes de haberme reencarnado en mujer -si se pudiera elegir- para conocer el percal y poder hablar con propiedad y conocimiento de causa. El paso enorme de giganta que ha salido a la calle estos días en las grandes ciudades demuestra que el feminismo ha mutado en activismo. La consecuencia de la inesperada movilización contundente y transversal debería espabilar a los políticos. Ya no será suficiente con colgarse lazos o recitar poéticas proclamas. Las mujeres han demostrado que quieren fijarse en las campañas políticas. Me temo que la profecía del Mariano respecto de la huelga feminista no es acertada. No sé si "ya se les pasará" o "son cosas suyas" -de las mujeres-, como un período menstrual perturbador. Ya se verá si "con cuatro gritos para que ellas se desahoguen" será suficiente, Sr. Rajoy, o se convertirá en algo reiteradamente cíclico.

La designación femenina apelando a leyes físicas por el volumen morfológico -ya sean rumanas o polacas- pueden acabar verificando la ley de Arquímedes en contra del republicano Lluís Salvadó, un cuerpo político insoluble sumergido en un fluido saturado de sal gruesa recibe una fuerza de abajo hacia arriba igual al peso de la polémica que provoca.