domingo, 30 de abril de 2017

Un máster en Soto del Real.



Un aluvión de casos con políticos implicados en el expolio de las arcas públicas nos salpica. Un microclima de alcance casi peninsular se ha instaurado en la monarquía de las borrascas con tormentas eléctricas de mucha intensidad y poca duración. Una tendencia con temporales escurridizos destinados al olvido. Gran algarabía celestial sin rayos que chamusquen la voluntad de los votantes. Contumaces y desmemoriados ciudadanos que perdonamos y que ya no nos escandaliza aquello que se ha convertido en usual, que nos birlen la cartera con simpatía, mucha poesía y demasiada torpeza.

Ya subsistíamos avezados a la socialización de los gastos mientras algunos avispados -sólo algunos- recogen los frutos. Obedientes, buen pagadores, educados y en cívicas colas hemos ido pagando peajes o hemos pasado por capillitas registradoras diversas con complacida y cristiana resignación porque hacienda somos -o éramos- todos.

La invención -la corrupción también innova y se las ingenia todas- ha consistido en volver escurridizo aquello que no está en ninguna parte porque ha volado sin rastro ni pretextos. Simplemente se ha esfumado. Ni comisiones ni porcentajes, directamente con factura fantasma y sin IVA, ya que algunos se lo han llevado sin dejar evidencia de lo que supuestamente debían financiar. El sin rastro es una técnica de la esferificación -burbuja- contable para las altas finanzas que ha obtenido unos réditos formidables. Y aún más, ¿qué sabueso puede seguirle el rastro? Esta impunidad nos ha obstruido el olfato y a ellos la vergüenza. ¡Gilipollas el último!

Los chubascos últimamente se han intensificado. Diríase que ha regresado el invierno a dos días de mayo, ha nevado y hemos rescatado la ropa de abrigo. El tiempo también se ha trastornado. Se han detectado fenómenos raros, tigresas llorando con lágrimas de cocodrilo y han emergido de las madrigueras los cazadores furtivos de fortunas con una escopeta nacional amenazando los nidos de pardillos que cuelgan frágiles en las ramas de la delación.

Dimisiones, calabozos y disputas. Encausados ​​y jueces -turistas y numismáticos, canta Jaume Sisa-. Entre los argumentos, el pretexto y la ignorancia soberana. La transparencia de un cristal sucio y la certeza de que nadie reintegrará lo que ha robado. ¡Qué tristeza –rabia- no debería calar a la ciudadanía que tolera y vota a los protagonistas de este serial policíaco de ladrones y serenos con toga!

Ya que no les venceremos, pongámonos de su parte. Os propongo que asistáis durante el mes de julio en Soto del Real al máster que se instruirá en corrupción integrado en la European Summer School on Information & Science. Se trata de una escuela de verano, de duración aún por determinar, dirigida especialmente a quien quiera cursar un máster o un postgrado en el ámbito de la depravación y de la rapiña aplicadas a la vertiente política.

El proyecto, financiado por el programa Erasmus+ -dentro del cual se inscribe la institución- dispone de becas. Cada una incluirá el alojamiento, la manutención y los desplazamientos. Los participantes serán elegidos y propuestos por un tribunal de reconocida solvencia nacional en el ámbito de la selección.

Se trata de ofrecer una visión estratégica con formación que capacitará para disponer de una perspectiva global y sagaz del área de negocio. De profundizar en las áreas de marketing para alcanzar un perfil acreditado y muy solicitado actualmente. Impartido por profesionales de reconocida solvencia en activo o que han desarrollado recientemente su actividad.

martes, 25 de abril de 2017

Una rosa y un libro caseros.



Un fin de semana especial porque este año Sant Jordi coincide en festivo, algo que ha perjudicado a los vendedores de rosas por el absentismo laboral. En las listas de flores más vendidas el clan de la rosa ha sufrido un descenso significativo respecto de cuando San Jordi se celebra en un día hábil. Volverán ediciones más gloriosas para el florido gremio. 

En la Barcelona imposible por la magnífica diada de Sant Jordi los primeros indicios de la fiesta me han asaltado justo al salir del ascensor. El presidente de la comunidad de vecinos ha montado una parada en la entrada y firma ejemplares de su libro editado con cierto oportunismo bien hallado, Historia de una escalera. Me ha parecido entrañable. No he podido rehusar y he comprado un ejemplar, que muy amablemente me ha dedicado y, por el mismo precio, me ha ofrecido un punto de libro totalmente artesanal -manufacturado por la nieta- y una rosa una poco marchita, pero una rosa. El sentido de la prudencia me ha ahorrado los comentarios y la crítica literaria, lo aplazaré para próximas ocasiones, cuando el autor sea un escritor consolidado y aún más mediático.

jueves, 13 de abril de 2017

Muchos pollitos y algún pollo.



La policía ha decomisado 150.000 pollitos. Que no se alarmen los productores ni los consumidores de carne de ave de corral y derivados. Un sobresalto de primer momento a causa del precedente que supuso el susto reciente, la pillada de dedos de los criadores de patos en cautiverio, sacrificados preventivamente por una presunta gripe aviar no hace demasiados días. En el asunto de los pollitos se ha podido confirmar que se trata del complemento simpático que no debe faltar en una mona de pascua como es debido. Ya les hubiera gustado a los del ramo del foie gras que el estropicio hubiera afectado sólo a los adorables patitos de plástico que tienen el ecosistema en la bañera. 

El gremio de los pasteleros teme un lunes de pascua triste sin el brillo dorado de peluche que aportan los imprescindibles pollitos, algo similar a la paz acuática que confiere un patito de goma flotando entre el oleaje jabonoso de la sal de baño perfumada. Una mona sin un polluelo anclado en un charco de chocolate es un cataclismo que convierte el conjunto en algo aplomado y -sin las plumas reglamentarias- incide en el ansia voladora innata de los niños. Me atrevería a pronosticar que las monas de pascua carentes de este elemento serán menos comestibles y está por ver si menos digestivas. ¡Qué desgracia! 

Desde aquí estoy por impulsar una campaña a favor del indulto de los pollitos. Cómo explicaremos a los ahijados que no se trata de un gesto de tacañería o de ahorro sino la contundente, despiadada y eficaz actividad de la Unidad Fiscal de Fronteras ya que los pollitos habrían sido importados de manera ilegal desde China. Se deberá averiguar si han llegado volando o por mar -como los patitos- para descifrar el intríngulis y valorar la crueldad del asunto, por si se han producido malos tratos o negligencias.

La prensa poco objetiva, la que no contrasta la información y está por la primicia, se ha apresurado a asociar la medida con una maniobra delatora del colectivo vegano radical. Al no consentimiento estricto de productos de origen animal esta nueva corriente veganita extremista añade un punto iconoclasta rechazando los pollitos de la mona de pascua. Una medida dirigida, informa, contra la tentación de chuparles las patitas -a los pollitos- rebozadas de chocolate negro sin leche de origen animal. 

 Sólo resta saber cuál será el destino de estas criaturas confiscadas. Quién las cuidará. Se sugería la posibilidad de que sean acogidos y rescatados por algún santuario animal sin ánimo de lucro. Preservemos esta especie de aves en peligro de extinción para que las monas tampoco desaparezcan. 

¡Menudos pollos!