domingo, 9 de octubre de 2016

Trump Entertainment Resorts



El candidato a emperador no debe disponer de asesores. Y si los tiene, han captado por donde transitan las preferencias turbadoras de buena parte del electorado estadounidense. En los manuales de estrategia republicana para la campaña figuraría que cabalga hacia un encuentro de cowboys, rudos personajes de gatillo fácil y axila sudada con las ideas polvorientas a causa de la tramontana que sopla en el desierto de Texas, des de Arizona del Sur. Electores que les va la marcha a la barbacoa donde caldean bien pasadas por las brasas la decencia, la civilidad, el glamour y -lo que más les debería quitar el sueño- la sensación de sentirse protegidos y amparados por el liderazgo de un presidente que les hará ir a dormir poco convencidos de que nada malo les puede suceder porque tienen una especie de ángel de la guarda que, además de asistirles aparcando en el centro comercial, vela para que en un arrebato nocturno - mientras ronca habiendo impresionado a alguna rubia volátil- no le dé un pronto convulso y pulse un maldito botón letal.

- ¡Ladies and gentlemen, Donald Trump!

Quién habría apostado por aquel estrambótico personaje en las primarias que ha logrado promocionarse como un firme candidato a la presidencia de Estados Unidos. A cada obstáculo que iba sorteando, algunos en esta orilla del Atlántico íbamos abriendo más los ojos. Ahora ya los tenemos muy abiertos y del calibre de un plato plano de diseño con el que suele disponer la mesa la gastronomía de la innovación. 

Cómo ha llegado a ser candidato -¡y puede ser el presidente! - quien acusó a los inmigrantes mexicanos ilegales de "corruptos, delincuentes y violadores" sin ningún tipo de matiz ni contemplación. Asimismo anhela construir un muro en la frontera de Estados Unidos con México añadiendo con autoritaria vehemencia que el muro deberá ser financiado íntegramente por México. Redondea el capítulo de la cohesión social en el programa electoral aderezándolo con la prohibición temporal de la entrada de musulmanes en el país. 

La preclara visión política de Donald Trump también sobresale en los argumentos que niegan la existencia del cambio climático ya que "el calentamiento global es un engaño ... un concepto -amarillo- inventado por los chinos para que el sector industrial americano pierda competitividad". Alcanzada semejante cota intelectual con esta solidez científica, objetiva y fundamentada, se le debería proponer para el premio Nobel. 

En una vuelta de tuerca más este personaje suele discrepar con el principal enemigo cuando se contempla en el espejo. Hoy el reflejo ha vuelto a hablar: "Nunca he dicho que sea perfecto y nunca he fingido ser alguien que no soy. He dicho y he hecho cosas de las que me arrepiento". Añadió: "Ya lo he dicho: me equivoqué y pido disculpas". Sólo se ha olvidado del -¡No volverá a pasar!

Hoy Donald Trump ha ensanchado la frontera de las admiradoras. Ha incorporado a los mexicanos, a los musulmanes y a otros ... a las mujeres con criterio, aquellas a quienes las celebridades sólo pueden pillar por el cerebro o el corazón. 

Habrá que ver y contar a cuántos vaqueros en masculino convence. Todo es posible en el país de los sueños donde este Trump quiere erigir su Neverland particular.


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