Día
cargado de noticias relevantes. Dicen que Franco murió hace 48
años. ¡Cómo pasa el tiempo! O no, porque su herencia sigue vigente y
con un predicamento reavivado como una rosa en las manifestaciones de estos
días en Madrid. Viví la media verdad -por lo que se respira- en una Toledo
imperial y compungida, cuando Arias Navarro anunció la muerte por erosión
física del dictador. Profético el veredicto de dejarlo todo atado y bien
atado -aunque espero que no esté en el saco-.
El
franquismo, huérfano de su caudillo, aún de luto, pretende una exhumación
chapucera de aquellos métodos sin filigranas ni eufemismos, sin esconder ningún
as en la manga. Seria necesario otro puñetazo firme y sin escrúpulos para
poner las cosas en su sitio a los que, según los fascistas nostálgicos,
pretenden instaurar una dictadura. La España de la calle Ferraz sigue
protestando contra el autócrata que ha vendido la nación a los separatistas,
que ha arrebatado al gobierno, ha roto la separación de poderes y la igualdad
entre regiones y españoles. Quién puede rebatir estas acusaciones que noche
tras noche, como un coro de tragedia clásica, aclaman desgañitándose un grupo
reducido de manifestantes que cuestionan a los policías que les tratarían con
cierta exquisitez si comparamos la actuación de las fuerzas del orden público
con el despliegue y la contundencia con que actuaron en Catalunya el 1-O del
2017. No les deseo que a las consignas copiadas, muchas idénticas, de las que
se proferían en las calles durante el procés,
la policía emplee enérgicamente la misma eficacia que desplegó en la periferia
del centralismo.
El
autócrata hoy ha anunciado el gobierno que debe apoyarle en esta legislatura
que se prevé convulsa. Según la legítima oposición de pleno derecho, el
presidente se habría olvidado ya no de designar sino de mencionar al otro
presidente prófugo en el exilio, el que manda -según denuncian- de verdad.
Veremos
cuando tardan los chicos de Ferraz en incorporar con mayor volumen la banda
sonora del reciente vencedor de las elecciones en Argentina. Un Freddy
Krueger de la política que cabalga desbocado por la pampa como un gaucho con
motosierra gritando -¡Viva Argentina, carajo! ¿Cómo se debe vivir la
situación de crisis económica y social para que gane un personaje como
éste? Autoritario, que no cree en el estado. Homófobo y
machista. Que es necesario privatizarlo todo, la sanidad o la educción,
por ejemplo. Que debe eliminarse el banco central. Que blanquea la
dictadura con miles de personas desaparecidas. El desastre económico
permanente en el que se ha transformado un país con muchos recursos y una
inflación galopante como el caballo del desgreñado nuevo presidente lo han
propiciado. Seguir la evolución de las recetas anunciadas durante la
campaña electoral será un ejercicio, para quienes les toque sufrirlas, de alto
riesgo y sin red. Habrá que ver qué resistencia ofrecerán la oposición,
los sindicatos y la misma población a medida que se apliquen las
iniciativas. De hecho, el otro candidato, que ejercía de ministro de
economía con una inflación anual del 140%, no parecería el político más
adecuado y con mayor gancho para remediar semejante desastre.
Una
noche más calentando el asfalto de Ferraz donde se han podido ver carteles y
proclamas a favor del argentino despeinado -como le llamaba una abuela en la
frutería esta mañana-. En las redes, ocurrentes y vertiginosas, ya le han
sacado punta al momento, asocian a este greñudo con quien fue presidente en el
país vecino, el de la crin acalabazada que propició el asalto al Capitolio. Así
mismo le hermanan con quien fuera alcalde de Londres y primer ministro del
Reino Unido, el esforzado promotor y artífice del Brexit que ha erizado -o ha
tomado- el pelo a muchos británicos. Estaremos atentos a las tendencias
capilares que se impongan en las concentraciones contra la sede socialista
madrileña donde, como quien saca el chucho a pasear o a cagar en la acera, una
noche de protestas se ha detectado a un oficial militar portando una pistola
que la policía ha requisado.
Me
arriesgaré respecto al desmelenamiento que se impone. Por afinidades ya visualizo
a los dirigentes españoles que permanecen en la oposición conjuntamente con los
que les apoyan tan vehementemente luciendo una coleta discreta adosada a la
nuca o unas trencitas en la viril barba que les adorna.
No
me hagáis demasiado caso, ya que podría tratarse de las disquisiciones
atrevidas de un calvo.
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