miércoles, 22 de noviembre de 2023

Tendencias capilares.

 

Día cargado de noticias relevantes. Dicen que Franco murió hace 48 años. ¡Cómo pasa el tiempo! O no, porque su herencia sigue vigente y con un predicamento reavivado como una rosa en las manifestaciones de estos días en Madrid. Viví la media verdad -por lo que se respira- en una Toledo imperial y compungida, cuando Arias Navarro anunció la muerte por erosión física del dictador. Profético el veredicto de dejarlo todo atado y bien atado -aunque espero que no esté en el saco-.

El franquismo, huérfano de su caudillo, aún de luto, pretende una exhumación chapucera de aquellos métodos sin filigranas ni eufemismos, sin esconder ningún as en la manga. Seria necesario otro puñetazo firme y sin escrúpulos para poner las cosas en su sitio a los que, según los fascistas nostálgicos, pretenden instaurar una dictadura. La España de la calle Ferraz sigue protestando contra el autócrata que ha vendido la nación a los separatistas, que ha arrebatado al gobierno, ha roto la separación de poderes y la igualdad entre regiones y españoles. Quién puede rebatir estas acusaciones que noche tras noche, como un coro de tragedia clásica, aclaman desgañitándose un grupo reducido de manifestantes que cuestionan a los policías que les tratarían con cierta exquisitez si comparamos la actuación de las fuerzas del orden público con el despliegue y la contundencia con que actuaron en Catalunya el 1-O del 2017. No les deseo que a las consignas copiadas, muchas idénticas, de las que se proferían en las calles durante el procés, la policía emplee enérgicamente la misma eficacia que desplegó en la periferia del centralismo.

El autócrata hoy ha anunciado el gobierno que debe apoyarle en esta legislatura que se prevé convulsa. Según la legítima oposición de pleno derecho, el presidente se habría olvidado ya no de designar sino de mencionar al otro presidente prófugo en el exilio, el que manda -según denuncian- de verdad.

 Veremos cuando tardan los chicos de Ferraz en incorporar con mayor volumen la banda sonora del reciente vencedor de las elecciones en Argentina. Un Freddy Krueger de la política que cabalga desbocado por la pampa como un gaucho con motosierra gritando -¡Viva Argentina, carajo! ¿Cómo se debe vivir la situación de crisis económica y social para que gane un personaje como éste? Autoritario, que no cree en el estado. Homófobo y machista. Que es necesario privatizarlo todo, la sanidad o la educción, por ejemplo. Que debe eliminarse el banco central. Que blanquea la dictadura con miles de personas desaparecidas. El desastre económico permanente en el que se ha transformado un país con muchos recursos y una inflación galopante como el caballo del desgreñado nuevo presidente lo han propiciado. Seguir la evolución de las recetas anunciadas durante la campaña electoral será un ejercicio, para quienes les toque sufrirlas, de alto riesgo y sin red. Habrá que ver qué resistencia ofrecerán la oposición, los sindicatos y la misma población a medida que se apliquen las iniciativas. De hecho, el otro candidato, que ejercía de ministro de economía con una inflación anual del 140%, no parecería el político más adecuado y con mayor gancho para remediar semejante desastre.

Una noche más calentando el asfalto de Ferraz donde se han podido ver carteles y proclamas a favor del argentino despeinado -como le llamaba una abuela en la frutería esta mañana-. En las redes, ocurrentes y vertiginosas, ya le han sacado punta al momento, asocian a este greñudo con quien fue presidente en el país vecino, el de la crin acalabazada que propició el asalto al Capitolio. Así mismo le hermanan con quien fuera alcalde de Londres y primer ministro del Reino Unido, el esforzado promotor y artífice del Brexit que ha erizado -o ha tomado- el pelo a muchos británicos. Estaremos atentos a las tendencias capilares que se impongan en las concentraciones contra la sede socialista madrileña donde, como quien saca el chucho a pasear o a cagar en la acera, una noche de protestas se ha detectado a un oficial militar portando una pistola que la policía ha requisado.

Me arriesgaré respecto al desmelenamiento que se impone. Por afinidades ya visualizo a los dirigentes españoles que permanecen en la oposición conjuntamente con los que les apoyan tan vehementemente luciendo una coleta discreta adosada a la nuca o unas trencitas en la viril barba que les adorna. 

No me hagáis demasiado caso, ya que podría tratarse de las disquisiciones atrevidas de un calvo.

 

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