domingo, 28 de abril de 2019

¡Reflexionemos!

¡Reflexionemos! El momento televisivo, el segundo de oro, el que ha logrado más audiencia durante la campaña electoral ha sido aquel en el cual Isabel Pantoja salta desde un helicóptero en el mar de Honduras para convertirse en la concursante de una nueva edición de un programa llamado Supervivientes. Efectivamente, un salto olímpico al vacío -así lo califica la prensa especializada- retransmitido en directo de madrugada, hora local, que ha impresionado a la asamblea de cetáceos que ya prepara una demanda por la vía sindical ante la fiscalía por intrusismo. 

La tonadillera se las verá con una tal Chelo García Cortés, una reputada periodista con quien no se habla desde hace años, cuando mantenían una gran amistad. La Chelo protagoniza otra imagen sino intrépida, muy escalofriante. La retratan embarrada literalmente hasta las cejas deslizándose por un tobogán. Hay que leer la letra pequeña del pie de página para identificarla ya que parecería un santo cristo desclavado de la cruz en un descendimiento en caída libre, como la Pantoja. 

El titular, un acierto del periodismo de altos vuelos, califica el evento como "Supervivientes: las dos imágenes que pasarán a la historia de la televisión". ¡Suerte y acierto, señoras! Estamos ante una edición especial que tiene toda la pinta de batir récords de audiencia con la reaparición del incombustible Jorge Javier Vázquez, un badalonés universal que acaba de sufrir un ictus justo hace un mes, que modera el reto y controla el concurso. ¿Quién ganará? Hay en juego una millonada al margen de la ficha por la temporada y por los derechos de televisión. Desde aquí reivindico que esta edición de Supervivientes debería poder acogerse a la ley -como el fútbol- que regula los acontecimientos de interés general. Me voy a mojar aún más sin precipitarme desde un coleóptero con hélices -básicamente porque no sé nadar-, proponiendo que se deberían poder emitir unos espacios gratuitos con proporcionalidad regulada en los distintos medios de titularidad pública

¡Reflexionemos!

Si el sindicato de los mamíferos marinos lo vive mal, como una invasión temeraria de la territorialidad acuática, me gustaría constatar cómo lo percibirá la clase política en plena batalla electoral. Aznar, en la intimidad, también las pasa canutas. A la atomización de la casa grande del queso de la derecha, a la dispersión del voto popular, le ha sobrevenido, además, la competencia desleal de la Pantoja. Dicen que -también en la intimidad- estuvo tentado de concurrir a Supervivientes con Cayetana, la tonadillera rubia que nos hechiza, a los catalanes, a base de tangos y milongas. Cuesta imaginar la aerodinámica  del impacto noble, como una sirena de la pampa con un bañador amarillo, avanzando decidida en la lucha por la supervivencia del PP residual en Cataluña mientras un helicóptero bate la cosa electoral. 

No me olvidaré de felicitar a todas las Montserrat -¡morenetes!- por el santo. Disfrutad del día reflexionando. Yo ya he felicitado a la suegra de buena mañana en conjunción con la jornada previa con un -¡Felicidades, madre política! Si la coincidencia desluce el santoral, que sobreviva, pues, también el deseo de un buen día de Santa Montserrat. 

Empapado de mensajes, como la Pantoja del oleaje hondureño, reflexiono que los catalanes hemos sido la diana, el centro de interés y el muñeco de feria al que todos disparan. Ha habido más andanadas y reproches que seducción. Mucha negación, represión y demasiadas amenazas sin rodeos. Candidatos en la cárcel o en el exilio. La lengua, TV3 y toda una retahíla que no reproduciré. Reflexionando, busco a los osados que tienen en el programa repintar a la Moreneta. Un repaso de acciones y omisiones que me recuerda a un pelotón de lobos aullando contra la luna llena del catalanismo. 

¡Reflexionemos!


miércoles, 17 de abril de 2019

Semana Santa.


La semana santa descoloca. Consiste en que la periodicidad de la fecha le confiere un aire encriptado ajustada al calendario lunar que da pereza de calcular previamente cuando procede. Semana cabalística de cuando matábamos judíos a golpes de matraca en alboroto ensordecedor. A los maitines de los tres últimos días de las semanas santas, terminado el salmo del Miserere, a oscuras, dentro de la iglesia se producía una fuerte algazara ensordecedora, ya que los feligreses devotos daban pataletas y golpeaban sobre los bancos con carracas y matracas -utensilios específicos de producir ruido- en recuerdo del terremoto que aconteció por la muerte de Cristo. El otro epicentro de la venganza estaba fuera de la iglesia, el sábado de gloria, antes de misa. Los fieles se servían de todo aquello que fuera susceptible de provocar mucho estruendo -desde cazuelas hasta cencerros- para hacerlos repiquetear bien fuerte. También servía de descarga piadosa contra el aburrimiento porque dese de las diez de la mañana del jueves santo hasta la misma hora del sábado santo no se podía trabajar, cantar, bailar, practicar deportes o interpretar música, hasta el punto de que las campanas enmudecían en un absoluto silencio en recuerdo de la pasión y la muerte de Jesucristo. También los colchones tenían que apaciguar los lamentos. 

Por estos lares ripolleses, salvo excepcionales manifestaciones que han pervivido, no tenemos las grandiosas ni muy vistosas procesiones que desfilan por la meseta castellana o por el sur peninsular. En las últimas décadas se ha recuperado la procesión de Camprodon que en 1969 se decidió dejar de celebrar hasta que en el año 1986 se restableció. Durante los primeros años de este resurgimiento devoto los payeses del valle ejercían el papel escénico de los judíos.

Particularmente en las procesiones me sobra el contraste entre las figuras estáticas de los santos que se transportan -silenciosas, emocionantes, recién salidas del templo o del museo- y el alboroto marcial de los romanos que desfilan. En el recuerdo mediático reciente sobresale la ocasión de hace un año que congregó a muchos ministros y a ministras para interpretar el novio de la muerte. En esta edición los legionarios de una congregación malagueña han pedido que no asistan políticos para sacar rédito electoral. Habrían solicitado a los políticos, que tenían programados actos electorales justo en estas fechas, que no conviertan las procesiones en escaparates políticos. Sin abandonar el centro de interés legionario la plataforma patriótica Millán Astray, integrada por legionarios veteranos, ha pedido a un partido que no haga uso del himno de la legión bajo la amenaza de denunciarlo a la Junta Electoral Central -que manda mucho-. Rara santa semana insertada en una campaña electoral desbocada que no respeta ni el himno de la legión. Ya me he referido en alguna ocasión a la falta que nos hace -como el pan que comemos- de un himno como es debido, con letra, aunque no hable de románticas pretendientes exánimes.

Procesiones, romanos y judíos combinados con elecciones bien agitados no enfrían la tormenta que azota la paciencia de alguna ciudadanía y a la vez ponen a prueba el sentido crítico y la vergüenza ajena. Oyendo determinados argumentos corro a mirar la cara que pongo en el espejo, por si mi aspecto de pasmarote tirando a bobo les ha podido envalentonar. El nivel político bate récords de despropósitos soltados sin rubor ni contención. Cierto que no echo de menos el silencio impuesto en estas fechas por las autoridades eclesiásticas en connivencia con el régimen, pero suplicaría, como los legionarios ofendidos, templanza y mesura por el Cristo de la buena muerte. 

Insólita semana previa a las elecciones generales que continúa con el juicio del proceso en el Supremo. Hoy con un apunte pintoresco. Ha aparecido en el testimonio de los cuerpos de seguridad españoles la peligrosa "tigresa de Badalona", una señora de unos cuarenta kilos de peso y "mojá" -seca y escurrida aún debe de pesar menos- a la que el agente no pudo apartar ni con la ayuda de un compañero. Efectivamente, se trata de un ejemplar de tigresa del barcelonés, una especie que habita en el litoral catalán.

La policía inglesa detiene Julian Assange en la embajada de El Ecuador en Londres. 

Ha muerto Neus Català. 

En estos momentos arde la catedral de París.

lunes, 8 de abril de 2019

Metáforas políticas.


Primavera en mitad de una campaña electoral demasiado florida según algún prosaico tuiteador: -¡Estoy hasta el mismísimos de la gente, especialmente políticos profesionales, que sólo saben hablar con metáforas! Que si las cumbres, que si la navegación, que si el ensanchar la base, que si Ítaca. ¡A partir de hoy, me declaro explícitamente enemigo de las metáforas! La respuesta, propia de un debate con las sentencias demasiado breves que se comporta el medio, es de un docto reflexivo que le reprocha: -Ser "enemigo" de las metáforas ya es una metáfora. Todo el lenguaje, el pensamiento y la acción son metafóricos. Yo lo redondearía tomando parte, pues, con un ¡viva la metáfora! Mejor, ¡que viva el poder de la palabra!

Recuerdo aquellos hermanos, ambos descansan en paz, que vivían en un mundo tan particular que costaba comprenderlos cuando hablaban entre ellos. Sus expresiones tenían una complicidad comunicativa tan personal que el resto no entendíamos. Alguien, muy acertadamente, a esta habilidad, la definió como hablar en metáfora. Porque no eran sólo aquellos hermanos, ¡toda aquella familia hablaba en metáfora!

La metáfora consiste en decir algo llamándolo con el nombre de otra cosa. Dicho así de torpemente se entiende la alergia de aquel a la metáfora política de la que está hasta los mismísimos -¡así, en superlativo!-. La metáfora electoral puede ejecutar verosímiles equilibrios al borde de la temeridad cuando, en una voltereta audaz, proyecta en exceso la promesa para desplomarse sin red en la vacua realidad.

La cuestión es dilucidar si los políticos actuales también hablan en metáfora. Si son unos poetas inspirados y desinteresadamente comprometidos a resolvernos o a hacernos la vida fácil, armoniosa y más feliz. ¡Seguro! Más que programas políticos asistimos a la presentación de poemarios políticos que rebosan rimas sociales, económicas y éticas. Sensibles enciclopedias con los planos del entendimiento y los croquis para la sintonía en un atlas de progreso y calidad de vida para todos. ¿Qué más podemos pedir? 

Si alguna utilidad tienen los recursos poéticos es la de endulzar amorosamente el universo cercano desparasitando-lo de la a menudo demasiado dura prosa, de la pedrada sin metáfora que también tiene mucha gracia aunque poca virtud cuando asiste las cartas gastronómicas del menú político más rellenas de recursos poéticos que de chicha. ¡Que vivan también los poetas políticos! 

Podríamos concretar la eficacia del poder de la metáfora aplicada en el galimatías al que se ve abocada la televisión catalana debiendo compensar la retransmisión de esa manifestación en la Castellana de Madrid, a los pies de la desconcertada Cibeles, en defensa de los "presos políticos". La cadena pública catalana deberá corregir el agravio a instancias de la Junta Electoral Central siendo exacta en la duración y concienzuda en el contenido. Yo propondría -¡metáfora!- la retransmisión de una corrida de toros en directo en la que concurrirían los primeros espadas que figuran en las listas como candidatos en estas elecciones. A ver quién corta más orejas y cercena más rabos. Así, TV3, de un disparo mataría tres pájaros y descalabraría más bravos todavía. 

Recordaré a los ignorantes en materia taurina que el Sr. Adolfo Suárez Illana ejerció de torero durante siete años, una vocación que arrastró por las arenas movedizas de la tauromaquia en la que no sobresalió ni tampoco triunfó.

¡Que Dios reparte suerte! -Así se inicia la retransmisión la TDT a las cinco en punto de una tarde primaveral extraordinariamente soleada mientras los toros pastan por el césped del Camp Nou mecidos por un pasodoble bien airoso.