martes, 28 de febrero de 2017

La ciudad portuaria.



Al año natural le florece un nuevo hito con el Mobile World Congress, andamos por la edición MWC 2017. Entre la Navidad, la Cuaresma y el Ciclo Pascual, en Barcelona, gozamos de una semana ferial que convierte la ciudad en el epicentro de la tecnología móvil para disipar la fealdad -afortunadamente corta- del mes de febrero y de la pandemia que aflige a causa de la sequía las cajas registradoras. 

Se augura una millonada en ingresos por hospedajes, banquetes, transportes y aquello que gira al amparo de las noches barcelonesas portuarias y más canallas. La marinería americana de los sesenta ha evolucionado como los teléfonos, ya no luce ese gorro de marinero sino un escapulario que acredita su condición de congresista. La pose, el andar de lobo de mar en tierra, los dólares y el poder que rezuman son similares pero extraordinariamente excedidos. De la nostálgica estampa de los grumetes de la US Navy a estos más de cien mil profetas de la virtualidad -algunos con cierto aire friky- hay mucha distancia. Vivimos a una eternidad de aquella bisabuela de los plásticos, la negra baquelita de los terminales como coleópteros anclados en la dársena de principios del siglo pasado, a las sensuales pantallas portables que se dejan magrear.

Rehaciéndome aún del carnaval me siguen haciendo chiribitas los ojos tras coincidir por azar con una comparsa brasileña auténtica en un rincón urbano donde evolucionaban a un ritmo frenético las caderas en un estallido epidérmico bien puesto y exuberante. En medio del prodigio de aquellos cuerpos presentes y morenos fuera de temporada destacaba un mocetón brasileño alto como un pino negral muy bien plantado que, disfrazado de ave del paraíso macho con inmensas alas azules, pretendía levantar el vuelo por encima de aquel oleaje carnal hembra a ritmo de samba. 

Rambla adentro los vagabundos profesionales europeos en plena campaña de invierno provocan al público que sale de los teatros, del Liceo o pasea el atardecer de invierno. No son ni primos lejanos de los refugiados. Derrumbados, sucios y amarrados a un salvavidas sospechosamente alcohólico se las tienen con la sexta flota por las aguas territoriales de nadie, bajo los soportales en las islas urbanas recitan con griterío arrogante una oda al desespero y a la miseria humana sin conexión a la red.

Callejeando tropiezo con los meninos da rua del arrabal. Adolescentes aún en la niñez imberbe aspiran con desazón cola industrial de unas bolsas de plástico que esconden en la mano. Uno se acerca como una gacela del desierto, mira desafiante y valora las posibilidades de capturar la presa, un móvil de última generación con el que alguien les ha birlado el espíritu ajetreado a las bailarinas. Las pupilas también le hacen chiribitas, pero es incapaz de fijar la mirada, perdida y lejana. Niños de la calle sin nadie más que no sea la propia tribu urbana. Todavía olfateo el olor pegajoso de los hilillos de engrudo chorreando mientras se le escurría entre los dedos. 

La noche viene cargada de olores. Perfumes. Comidas. Humo. Plumas hechiceras y Guardia Urbana. Barcelona es un estallido sensual en todos los sentidos. Las sirenas como premonitorias campanadas a muerte. Vuelan rasantes las gaviotas rapaces. El aullido enjaulado de los leones en el zoológico. El quejido temerario del asfalto. Una bandada de luciérnagas, faros de acera a pedales. O el ejército de vertebrados mecánicos con ruedas que se deslizan esquivando a los descolocados ancianos con poca paciencia y demasiada cachaza. ¡Es la ciudad! 

Se rumorea que la cantidad de marisco prohibitivo -por el colesterol- que consumirán los pescadores de oportunidades virtuales con escapulario no cabría en el Camp Nou. Es una delicia pasear la vida y la nocturnidad que ya no está al alcance. Los datos, el 5G, el internet de las cosas, los coches y la inteligencia artificial son los protagonistas del congreso mundial. Mientras, yo me decanto por la inteligencia de toda la vida y me conformo esperando la lluvia dulce de caramelos que han anunciado los hombres del santoral por Sant Medir en el barrio de Gracia. 

La primavera renace muy viva.

domingo, 19 de febrero de 2017

Por un sistema penitenciario privado.



"La justicia es igual para todos". ¡Qué gran sentencia para la ecuanimidad! Puede tener matices y diferentes grados de percepción si es que nos han pillado y hemos caído en sus redes -¡que Dios no lo permita! -. La justicia dibujada con una venda en los ojos es un icono universalmente reconocido pero creo que poco apropiado, propongo abrirle de par en par el campo visual para que mantenga los ojos bien despiertos, si es necesario con gafas gruesas de ver de cerca o con una buena lupa para los cortos de vista judiciales. Concedámosle, sin embargo, la presunción de inocencia -o de verdad- y proclamemos que la justicia es igual para todos, un deseo o una aspiración, decía, cargada de matices y de percepciones. 

Con "Hacienda somos todos" acontece algo similar. La grandilocuencia del eslogan a menudo se ha de acotar. En cuanto a la hucha pública, la hacienda estatal, tampoco parece cosa de todos -¡todos!- cuando el cerdito de fango comunal se comporta con remilgos según en qué fortunas pasta. Si hacemos caso a la juez Alaya "en España la justicia no es igual para todos". Yo no voy a juzgar ni a criticar las sentencias porque estoy seguro de que tenemos la mejor, la más independiente y la más justa de las justicias que se hacen y deshacen bajo la cúpula de las judicaturas. Así lo quiero creer. 

Hecha la introducción, vigente tras la sentencia de la Audiencia de Palma respecto del caso en el cual se han visto implicados el yerno del rey y una Infanta descabalgada de la familia real reflexionaré sobre el fondo de la cuestión que pienso debe ser otro. Me centraré en cómo debemos gestionar los almacenes de delincuentes, también llamados centros penitenciarios o cárceles. Dado que la justicia funciona y es igual para todos, debemos prever un alud considerable e inminente de sentencias que se resolverán en penas de prisión. Los casos Gürtel y el Nóos anticipan la tendencia de la nueva temporada de primavera. Si al incremento de las ratios a galeras añadimos la naturaleza de los protagonistas tenemos un problema. Si hemos de escolarizar por la vía penal a los reclusos para devolverlos a la sociedad transformados en personas de provecho y rehabilitadas, debemos disponer de un sistema penitenciario a la altura, asumible, modélico y, sobre todo, sin recortes.

Por estas razones me anticiparé y proclamo que no me gustarán los presuntos titulares de la prensa denunciando los barracones penitenciarios construidos a toda prisa que deberán acoger a estos huéspedes. Seamos previsores y planifiquemos con cuidado y eficiencia. La avalancha de invitados previsible, por otra parte, no es moco de pavo. Se trata de personajes conocidos -nada que ver con el robagallinas del Lute- que tienen prestigio político, social o económico. Fotogénicas caras de telediario, devotos de la corrupción endémica a gran escala, que han disfrutado de una posición en la vida. Esto conlleva que estos intermitentes habitantes de las cárceles -a menudo a tiempo parcial y breve- sean especiales y tengan que sufrir un trato más selecto, de acuerdo con su estatus. 

Deberemos plantearnos la posibilidad de habilitar mazmorras exclusivas para personas importantes. Se trataría de tener el gremio del hampa clasificado y ordenado para que no se mezclen el lumpen de alpargata y chándal con la tribu delincuente del guante blanco y del cuello duro. Seamos metódicos y primorosos. Centros específicos donde el acceso venga condicionado por determinados requisitos, como una nota de corte que seleccione por la magnitud de la fortuna sustraída y otorgue méritos para residir en un complejo o en otro. Una medida de higiene social penitenciaria que separará atendiendo a unas exigencias bien definidas y reguladas.

Centros que también podrían pertenecer a una titularidad privada y de pago, como una especie de internado refinado, que conllevarían unas cuotas para servicios extrapenitenciarios con aportaciones voluntarias a fundaciones que desgraven en la declaración de la renta. Se conjugan la redención de la pena con una aportación a la hacienda pública, que en su momento se desvalijó. Un desagravio sin humillar a las personas internas, al contrario, que se podrían sentir orgullosas y honorables debido a la generosidad desinteresada. Ya sé que se me podrá acusar de clasista y de atentar contra la equidad, pero nos ahorraríamos mucho dinero sino es que los responsables de prisiones no se inventan los establecimientos concertados, en los que la rehabilitación también correría a cargo del estado. Se deberá estudiar, negociarlo con los agentes sociales y con la red empresarial implicada. 

Ya imagino la cárcel Modelo de Barcelona, ​​después de un lavado de cara y unos apéndices modernistas, convertida en un referente turístico más y en un campus para penitentes perfumados y con mucha brillantina. ¡Modélicos!

sábado, 11 de febrero de 2017

¡Pleitos tengas!



Esta semana hemos asistido a un cursillo intensivo de procedimiento judicial. Los tribunales -no sé si la Justicia, está por ver- han sido los protagonistas indiscutibles y los reyes de la audiencia mediática. Hemos podido presenciar en directo como luce la tramoya interna de un juicio en el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña. Hemos sido testigos del control férreo que ejerce el juez, un maestro con mucha mala leche que a la mínima te pone de rodillas con los brazos en cruz y, aún más, con un par de ejemplares de la Constitución en edición de lujo en cada mano. No ha pasado por alto ni una, en la clase no ha habido chascarrillos, tampoco salidas de tono ni comentarios irónicos que no fueran los del fiscal. 

El clima pedagógico y la disciplina desplegados no soportarían las exigencias de la escuela nueva actual ni la transversalidad de un proyecto competencial en la trinchera escolar contemporánea. Me ha parecido un maestro de escuela unitaria de los de antes reciclado, riguroso y temido por los buscavidas que quiere poner a raya -y esto tiene mucho mérito- como a los propios inspectores y a quien ostentó la cabeza suprema del gremio de la tiza digital en Cataluña, la Consejera.

El problema que ha formulado está en la línea de la vieja escuela de cuando envidiábamos la justicia americana aunque aquí la disfrutáramos en blanco y negro -con predominio de los grises- personificada por un tal Raymond Burr en el papel de Perry Mason

Con caligrafía perfectamente alineada ha esbozado en la pizarra un problema de desenlace trágico, porque los trenes que salían de Madrid y de Barcelona a la vez acababan chocando irremediablemente en Calatayud -o estrellándose en los muros de Santa María de Sigena-. No sabemos cuántas idas y vueltas han realizado los convoyes desde Madrid hacia Barcelona y a la inversa. No sabemos cómo de riguroso y de implacable habrá sido el revisor del Constitucional, pero los indicios apuntan a que la desgracia se producirá en las inmediaciones del Arco de Triunfo, sede del tribunal catalán. "Han salido dos trenes, uno desde Chamartín y el otro desde la estación fantasma del AVE, en Sagrera. Si la velocidad es constante -hay que restar los retrasos habituales- se debe calcular en qué punto de la vía toparán". Aplazaré la resolución, un desafío propio de la Enciclopedia Álvarez , para que los especialistas en matemáticas se luzcan. 

La comunicación por los caminos de hierro entre Barcelona y Madrid está tan dañada que, el mismo día que el choque de trenes previsible está visto para sentencia, el puente aéreo, el enlace regular entre las dos capitales, anuncia una reorganización para optimizar el servicio con más vuelos accesibles desde la web y desde las aplicaciones de bolsillo móviles. Me pregunto si se trata de una esperanza para reavivar la comunicación o es también la constatación del cambio en el clima político que han experimentado durante los últimos quinquenios las leyes de la física elemental. Un ensayo para acortar el tiempo que no acercará suficientemente las distancias, cada vez más lejanas e irreconciliables.

A pesar de que la sentencia se decante por "la muerte política de los tres acusados", como dijo uno de los abogados defensores, el funeral traerá cola. El letrado alertó que es para reflexionar cuando "el Ministerio Fiscal se excusa por sus comportamientos". 

Nos lo resumió a ritmo de rumba catalana el gran Peret: " Pleitos tengas y los ganas / vaya maldición gitana / cargaíta de razón ».