sábado, 30 de julio de 2016

Estorninos electrónicos.



Tenía pendiente un cierre de julio con el bullicio político de actualidad bien alborotado en todas partes cuecen habas. La poética imagen desde un palo de gallinero se presta por la perspectiva aunque sea una vista de pájaro gallinácea, de vuelo restringido y de aterrizaje arriesgado. ¡Qué manifiesta torpeza ostentan algunos pajarracos alineados en un parlamento para aves de corral. ¡Poco pintorescos!

Renuncio a insistir en el momento predecible de actualidad y me centraré en unos seres automáticos de vuelo elevado más elegante. Me decanto por la ciencia ficción que se empieza a concretar en Barcelona con voluntad de convertirse en pionera en el mundo occidental europeo. Un grupo de emprendedores ha creado el primer centro de innovación de drones que se instalará en el antiguo Canódromo de San Andrés. Del galgo a la gaviota mecánica.

Ya hemos saturado Barcelona por tierra, mar y ahora toca por el aire. Es un acto heroico caminar y convivir -sobrevivir- a la invasión alienígena disfrazada de turistas mientras te rapiñan digitalmente el espíritu. Pasamos a formar parte de una involuntaria galería anónima de retratos globales con finalidad dudosa. Me pregunto qué hacen con nuestro tipismo torero cuando vuelven a los planetas de origen. ¿Nos recortan y nos eliminan del papel de extras insertados en el paisaje modernista o -no lo descartéis- nos clonan? ¡El tiempo lo dirá! 

En la invasión por tierra la Rambla protagoniza el desagüe de la avalancha de naves acuáticas que atracan literalmente en la arteria más colapsada por el colesterol de las paellas no biodegradables y de las sangrías pantagruélicas. Casi estamos en el momento del no va más en el gran casino turístico barcelonés mientras la banca y los artilugios que ruedan temerariamente por las calles vuelven a ganar la partida. Inverosímiles y futuristas artefactos, algunos importados directamente de otras civilizaciones de la Vía Láctea, ponen a prueba la paciencia y la integridad física de los prehistóricos peatones barceloneses. Os ahorro el catálogo de ingenios excepcionales que tienen por medio natural el asfalto con predilección por las aceras. 

Me fijaré en los nuevos prodigios de la tecnología que desafían la gravedad y no disimulan el linaje alienígena, los drones; el enjambre del futuro inmediato que tendremos que esquivar a golpes de paraguas desde las azoteas en la noche de la verbena de San Juan. Una verdadera plaga tan bien adaptada a los parques como la de las recién llegadas cotorras tropicales o la de los jabalíes urbanitas. Llegará un día que no se verá el sol aunque la neblina producida por la contaminación la hayamos superado y vencido. Un día que se deberá regular el vuelo de estas bandadas de gaviotas mecánicas porqué comprometerán la producción fotovoltaica. Electrónicos estorninos del futuro desafiando los espantapájaros del sentido común ya que la invasión podría convertirse en sosteniblemente desmesurada. Ya me gustaría errar la predicción.

Una máquina bélica no tripulada -por ahora- trepa al ámbito doméstico, social, logístico y a cualquier otro que podamos imaginar. Lo que decíamos, tierra, mar y aire conquistadas todas por las fuerzas desarmadas de la tecnología. Asistiremos también a una victoria aérea civil. No lo critico, sólo lo constato. No me importará que un dron, en las noches caniculares, se columpie en la ingravidez compacta mientras me sopla al oído, me recita galanterías y me acaricia incansable.

Aunque prefiero percibir un aliento rítmico acompasado en la calidez humana a pesar del calor. ¡Felices vacaciones!

domingo, 24 de julio de 2016

Que estaba de parranda.



Y no estaba muerto, que estaba de parranda. El gran Peret adaptó el muerto vivo, una composición colombiana de mediados de la década de los sesenta basada en hechos reales que el gitano de Mataró, pasándola por el ventilador de la rumba catalana, convirtió en una de las piezas más exitosas del género a pesar de la truculencia vital de una trama que se convierte en optimista si no fuera porque la parienta del resucitado se niega a dormir con un muerto. El tipo no estaba muerto, ahogaba las penas en licor de caña hasta perder el conocimiento. ¡Pero estaba muy vivo! 

Transcribo un rumboso recorte de prensa que impacta: "En plena tormenta por los reintegros reiterados de la hucha de las pensiones, un informe del Tribunal de Cuentas que apunta a deficiencias en el control de pensionistas fallecidos ha puesto la Seguridad Social de nuevo en el ojo del huracán. El Tribunal de Cuentas ha alertado de la existencia de fugas en los controles de pensionistas fallecidos tras detectar que 29.321 personas muertas según el INE seguían 'cobrando' su pensión en 2014 ". De esto podríamos deducir la existencia de un ejército de muertos muy o demasiado "vivos". ¿Cuánta viuda desconsolada de hecho se habrá abstenido de ir al catre con pensionistas que estaban de parranda -o de botellón - por las praderías celestiales?

Reflexionando en ello quiero romper dos lanzas contra la leyenda urbana según la cual los chinos no se mueren, desaparecen en una especie de reciclaje -quiero pensar que sólo transcendental- inspirado en el budismo o el taoísmo. Mientras, en la orilla mediterránea y soleada de nuestra latitud somos más partidarios de practicar el confucianismo encendiendo una vela dedicada a las almas cándidas de la Tesorería General de la Seguridad Social para mantener la memoria cuantificable como vía hacia la inmortalidad contable. Una especie de pensión vitalicia infinitamente reencarnada que se inspira en las doctrinas del sabio oriental Fu-Manchú. 

Esperemos que después de los días -o de los años- de haber desaparecido y de haber exhumado los cadáveres de las bases de datos se haga un gran velatorio, les recemos una novena, no les perdonemos las deudas -sí los pecados- y enterremos definitivamente con mucha pena esos muertos tan "vivos".


jueves, 14 de julio de 2016

Safari de Pokémons.



El panorama político vive un verano convulso. El periodismo dispone de temas y centros de interés diversos. No necesitan, los profesionales de la información, recurrir a noticias manidas. Hay suficientes asuntos exigiendo músculo y un punto de predicción que concede mucho juego a los tertulianos habituales. Barcelona, ​​Cataluña, España, Europa y el mundo entero parece que este año se empeñan en trastocar el optimismo tropical y el estallido epidérmico que se correspondería de natural al calendario durante estas fechas. ¡Viva, pues, la piel morena y el exuberante sensualismo rollizo aunque sea de pensamiento! Os propongo añadirle el tintineo de unos cubitos y la dulzura de un combinado inédito. Sacudamos el estallido vital y dejémonos llevar por una despedida del sol al atardecer aunque sea debajo de una palmera de plástico en un safari de Pokémons.

La imagen del día es Theresa May accediendo al 10 de Downing Street y David Cameron practicando el Brexit como primer ministro del Reino Unido. El mocetón de buena familia se marcha con una exhibición de humor inglés por no llorar. Todo muy británicamente civilizado, como la reverencia hiperbólica de una redimida Margaret Thatcher que ya ha hecho evacuar los trastos personales de Cameron -criaturas incluidas- y habría ordenado fumigar específicamente al pelotón gafe de Pokémons plebiscitarios. La sutileza femenina vuelve a acceder al poder en un punto de la historia inglesa delicadísimo. En la mudanza sólo han amnistiado al gato. 

Barcelona no es Londres aunque la gestión la lidere la finura femenina sin niebla pero con calima. Londres tiene el Támesis, una prótesis marinera o un brazo de mar atlántico, y la Colau un puerto nublado por el top manta . La imagen del comercio ilegal y descapotable sobrepasa la solidaridad, la paciencia de los comerciantes y el sentido común convirtiéndose en una fuente de controversia y confrontación. De la campaña candorosa del consumo responsable al partido de ping-pong entre administraciones pasándose la pelota me decanto por la ocurrencia resolutiva que debe solucionar el callejón sin salida en el que se halla el asunto, lo que propone la CUP. Consiste en darles una caña de pescar -no un pescado- fomentando la pesca del arenque con la colaboración y la maestría experta de la Cofradía de Pescadores. Por ahora el colectivo del top manta practica tirando la caña tanto a los turistas como a los barceloneses irresponsablemente consumistas a la sombra protectora de Colón. Una noticia de última hora confirmaría que un senegalés habría capturado un Pikachu en la dársena de la esperanza esquina con precariedad.

Estos días nos tenía que visitar un gran pescador en el arte del palangre global, Obama. De haberse detenido –no solamente a repostar benzina- habría sido un gran golpe de mano para resolver el top manta político que vive el país. Asuntos de agenda en relación a los policías asesinados en Dallas y los enfrentamientos raciales que se viven en la otra orilla del Atlántico se lo impidieron; una estancia con más tiempo, con comidas, con visitas medio folclóricas medio turísticas. El viaje del presidente estadounidense estuvo descafeinado, apresurado y poco pintoresco. Justo para un retrato. ¿Quién puede presumir de una fotografía con el emperador del mundo? Pues Mariano Rajoy, Pedro Sánchez, Albert Rivera y Pablo Iglesias. Todos ya la han enmarcado y la tienen expuesta con una vela encendida sobre el altar personal en la capilla del orgullo. 
           
El más perjudicado por el mercado de segundas oportunidades electorales sigue siendo Mariano. No hay manera de conseguir el apoyo suficiente o el silencio cómplice que le permita la investidura. Continúan los encuentros, los aspavientos, los discursos mientras crece la maleza de la desafección política -un virus que se ha convertido en epidemia en el Reino Unido, por ejemplo-. Que Obama visite un presidente en funciones es un gesto muy importante y valioso. No pudo ser un evento más majestuoso ni la película dio para una trama con más argumento. Mariano y el PP eran conscientes de la trascendencia del momento. La autoridad política y el peso específico del dirigente se convirtieron en una escala técnica del Air Force One con una breve visita de médico de cabecera que trastocó todo. ¡Y el top manta político español por resolver! 

La visita de este Mr. Marshall del XXI la protagoniza un jamón acróbata entre el agradecimiento y la revancha. Por edad Mariano sabe cómo de efectivo era trajinar una longaniza o un chorizo ​​bajo del brazo -¡ya no digo un jamón!- para comprar voluntades, para engrasar gestiones administrativas diversas y para obtener carnés de conducir tractor. Una buen salchichón abría puertas, cerraba los ojos y obraba milagros -¡ya no digo un jamón!-. Los analistas políticos ortodoxos ven en ello un gesto simpático, de agradecimiento y, a la vez, de habilidad comercial para con el lobby de los criadores de cerdos. La prensa oscura, la que sólo siembra Pokémons hostiles, habla del despropósito de conferir un producto que tiene absolutamente prohibida la entrada en Estados Unidos. ¿Dónde está, pues, el jamón de Mariano? ¡En la panza del lobo! 

Ante semejante panorama político nacional e internacional en Cataluña una aplicación para móviles causa furor, ¡Proceso Go! Se trata de una APK libre que se puede descargar con una virtud muy peculiar, nos aúpa del sofá y nos empuje a la caza y captura de recompensas virtuales. Unos seres etéreos escurridizos que tanto sacan las orejas en el cajón de los calcetines desapareados como se dejan ver navegando en un mar de cocido catalán espeso rumbo a Ítaca. En la aventura cinegética Convergencia se refunda. Se necesitan caras nuevas y un nuevo partido, el neonato Partido Demócrata Catalán (PDC) que pretende librarse de la embarazosa sombra convergente que cae aplomada y fantasmal desde que Pujol se convirtió en  aquel , un sin nombre en el catálogo de los corruptos, a quien tras quitarle la custodia ahora también se le quiere retirar la patria potestad. ¡Suerte y acierto! 

Personalmente a los toreros los prefiero vivos y sonrientes en las portadas rosas del satén. En el atavismo endémico de la piel del toro ha vuelto a destellar unos cuernos -una media luna de muerte en el frente de un toro bravo- a las cinco en punto hora lorquiana. 

Estoy a tiempo de no olvidar el paraguas. Los meteorólogos esbozan un mapa de fuertes tormentas de Pokémons con muchos Pikachus y gran aparato eléctrico. ¡Tormenta de verano!