martes, 28 de junio de 2016
jueves, 23 de junio de 2016
Petardos políticos.
Las cloacas del estado huelen mal y es a causa del
viento terral, sostenían los meteorólogos localistas. Querían decir que los
cambios de presión incidían en los efluvios que anunciaban alteraciones,
habitualmente tormentas. Mantener las tuberías, los pozos negros y ahorrar la
evidencia maloliente de estas estructuras requiere mucha sensibilidad y
exquisitez para que no acaben enrareciendo, contaminando y viciando la
atmósfera política y democrática de los estados. Pensar que no existen es como
negar la luna nueva porque no se ve.
La sublimación novelesca de las redes profundas y
escondidas del alcantarillado estatal tiene nombre, una especie de 007 con licencia para lo que sea.
También para matar a los malos o para liarse con rubias sensualmente pérfidas
-James, James Bond! -un tipo seductor, ofensivamente atlético, intrépido y
guapo. Un vasallo al borde de lo políticamente correcto, pero incondicional a
Su Majestad. Un cóctel de violencia agitado que nos tranquiliza cuando vamos a
dormir ya que el mundo reposa más ajeno de los malévolos que zurra por toda la
pintoresca geografía mundial -¡Gracias, James! Yo espero que los ingleses no se
larguen de Europa porque el agente 007
nos dejaría un poco huérfanos y sin su protección.
España tiene cloacas. Tiene fontaneros y habría que
ejercer el mantenimiento ordinario que corresponde. El código deontológico de
estos entramados, el sentido común que los debería regular, es fácil de
entender y de explicar. Actuar con plena independencia y objetividad en el
ejercicio de las funciones encomendadas, no recibir instrucciones interesadas
de ninguna autoridad; sólo sometidos a la ley y al ordenamiento jurídico -en un
marco democrático- que los despliega ya la vez los cobija. Me he ahorrado la
ingenua pretensión de negarlos o de pensar que la canalización y posterior
embalse de las aguas grises no tienen razón de ser. Franco sufría una debilidad
cinematográfica enfermiza por inaugurar pantanos.
España últimamente huele mal. Un tufo a rancio, a
sudor agrio, a metro en la hora punta en huelga de desodorantes. Demasiados
trompicones y sacudidas también en los cercanías destartalados que no acaban de
conectar ni de funcionar como es debido. Respecto de la fetidez que flota en el
ambiente algún desagüe se les ha agrietado y las fugas infectan la credibilidad
y la confianza con los que mandan. La guerra sucia tiene un frente más. Otro de
geolocalizado en los cubiles que habitan los que en teoría deberían tenerlo más
impermeabilizado. Las filtraciones horrorizan de ver y de oír. Qué chapuza de
servicios secretos ha permitido que se conozca una conversación como la que se
ha hecho pública.
Un gol en
los últimos minutos de la campaña -también ha sucedido con la roja - puede empañar la clasificación del PP como primera de
grupo, aunque no parece que así sea. A Aznar le estalló en el mostacho lo de
las dos vías de investigación en un momento electoralmente sensible. Vuelve a existir
un cierto paralelismo en la oportunidad de lo -presuntamente- confirmado en las
conversaciones que hemos podido escuchar. ¿Cómo se puede trampear la seguridad
del ministro responsable de interior?
Me inquieta que el presidente del país -el
presunto gran sheriff político y
moral- declare que este tipo de conversaciones son habituales, que a él le
preocupa mucho más quién lo graba y quién lo airea en los medios. Se repite la
teoría de la luna nueva según la cual no se debería ver, pero existe. Yo me
escandalizo más por lo que se divulga que por el cómo y el quién lo ha
filtrado, señor Mariano. Duelen los oídos: "Les hemos destrozado el
sistema sanitario, les hemos acusado, estamos jorobándoles el CTT [Centre de Telecomunicacions i Tecnologies de
la Informació]. En fin, yo soy español, lo tengo claro...". El resto
de manejos personalistas o políticos buscando o proponiendo sospechosas
investigaciones debe ser cosa del billar y de otros juegos de mesa que se practican
para matar el aburrimiento estando de guardia en las cloacas del estado.
Me permito una predicción que no tardará en
verificarse. Después de que nos hayan "dado en todos los morros, jorobado
y destrozado como reconocen el sistema sanitario entre otras cosas, Mariano, el
ministro Fernández Díaz o cualquier otro salvapatrias nos dirigirá una enconada
declaración de amor bien íntima y en catalán -Os queremos!
Nos debería hacer meditar mucho este asunto que va
más allá de cómo un micrófono pasa desapercibido en el despacho de quien
controla las fuerzas de seguridad -todas-. En el PP estos trastos empiezan a
tener una memoria histórica desde que Alicia Sánchez Camacho lo escondió en un bacalao
al pilpil cocinado en el restaurante la Camarga
. ¡Cuánta polvareda! Ahora vemos -escuchamos- como este otro micrófono, tan
alejado de la estética británica 007,
habría sido camuflado en el rabo de una boina.
No vaya a tener razón el gran referente Mario
Conde cuando recientemente ha dicho, así que ha salido de la cárcel, que está
tentado de marcharse de España. Este domingo toca votar. Antes, sin embargo,
San Juan. Solsticio, petardos, coca y mucha magia, la que necesitaremos para orear
y limpiar la atmósfera enrarecida de los días. ¡Feliz verbena!
martes, 14 de junio de 2016
Un gol a la audiencia.
Descubrí que era la hora en la cual los planetas
se alineaban montando en un autobús urbano porque el conductor escuchaba, con
moderación y relativa discreción, la radio -¿Cómo van? -Dudó un viajero con el
abono en la mano –¡Empatan a cero! En Francia la selección de fútbol española
se las había con los checos. Un trayecto agónico, futbolísticamente hablando, hasta
que Gerard Piqué e Iniesta liberaron a España. La selección a pocos minutos para
el final ganaba y se clasificaba con un gol incontestable
del catalán Piqué. A veces las cosas de las pelotas tienen también su justicia
poética basada en la metafísica de los cuerpos esféricos que ruedan. ¡El fútbol
es asín!
Una tarde afortunada para una afición satisfecha
que habría redondeado la felicidad si la autoría del gol la hubiera resuelto
otra cabeza. Piqué, un profesional del fútbol y de la provocación -a veces arrogante-
ayer remachó el clavo con un acierto a golpes de flequillo propiciado por Iniesta.
Se aliaron la prudencia y la discreción del chico de la meseta -de flequillo menguante-
con el arrebato irritante del de Barcelona, Gerard Piqué y Bernabeu. La
polémica estaba servida en la diversidad de lecturas que se vertían en los
medios y en las redes sociales. Es posible que yo no esté demasiado al caso de
las crónicas deportivas, pero me parece que Piqué se ahorró ese gesto tan feo
que algunos futbolistas practican cuando aciertan y quieren imponer silencio
acallando a los voceras de la grada.
¡Fútbol! El deporte rey aspirando a reconvertirse
en espectáculo, en el bálsamo y en el escaparate de la tensa normalidad que
azota Francia -y Europa-. En las manifestaciones sindicales, en las amenazas
terroristas, en el atentado yihadista
en el que anoche un asesino ha matado a una pareja de policías en su casa ante
el hijo... el campeonato de fútbol tampoco destila demasiadas esencias
tranquilizadoras. La imagen de las trifulcas entre aficiones transforma el
evento en una competición de energúmenos. Vergüenza y tristeza combinadas con
cerveza y espirituosos a partes iguales. Un cóctel a base de guantazos servido
demasiado caliente en la dársena marsellesa mientras la fraternidad tambalea.
Un ejército avanzado de hooligans
ingleses explicitando la determinación de salir de la Unión Europea zurrándose con
los cosacos de Putin en un embate de guerrilla portuaria.
La cara oscura de los planetas también se había
alineado durante la noche en Orlando en una matanza terrible en una discoteca.
El horror, el asco y el miedo rentabilizados por un personaje que aspira a ser
el emperador de la globalidad, el candidato republicano a presidente Donald
Trump.
En esta orilla del Manzanares, lejos de Miami, de
Washington y de los barrios temerarios de Marsella, los candidatos a la segunda
vuelta de unas generales revueltas y mal resueltas se batían a primera sangre
en un debate a cuatro. Una liguilla de verano, como las de pretemporada, donde
se prueban las combinaciones, se ensayan las estrategias menos sensatas y se
suelta alguna patada impune bajo la mirada miope de los moderadores. Todo acontecía
el lunes trece. El gol de Piqué y el campeonato que no podrá decidir por
goleada otra mayoría absoluta. La expectación, sin embargo, no superó la de las
evoluciones de los discípulos del entrenador Del Bosque que contaba con el
ingrediente intrigante de qué portero detendrá el avance checo y mediático.
Aburrido. Reiterativo. Estático. Sin sorpresas. Sin
respuestas. Mensajes y eslóganes de mitin pronunciados sin aspereza. Pocos
momentos para la historia de los debates televisivos. La Academia no encuentra
el punto ni el formato. Tampoco el escenario amparaba un prodigio de diseño. Si
el debate a cuatro manos nos había de despertar las ansias por ir a votar y
desvelar las dudas, si tenía que fomentar la participación y decantar a los
indecisos, mucho me temo que las expectativas no han sido alcanzadas.
A pesar del desconcierto ante la corrupción, el
punto más vulnerable que vuelve estrábico a Mariano, el presidente en funciones
salió ileso, con los mínimos moratones y con suficiente habilidad para acusar
de inquisidores a los oponentes cuando se ha gobernado desde una abrumadora
mayoría absoluta. En un paralelismo con el gol de Piqué el orteguiano problema catalán llegó casi al final del
partido, en tiempo añadido y antes de que los penaltis tampoco decidieran -en
caliente y en el campo de juego- quién se llevará la copa el próximo 26-J. Yo
diría que el gol nos lo marcaron a la audiencia.
sábado, 4 de junio de 2016
In memoriam de Muhammad Cassius Ali Clay y de Rodolfo Rodríguez.
¿Quién quiere ser torero o boxeador? Han sido dos
profesiones de capa caída como algunos nombres comunes con que bautizábamos a
las criaturas. ¿Quién le coloca José o Carmen hoy en día a una criatura?
Onomástica vintage camino de la antigualla cuando no se han convertido ya en incunables
del santoral. Descatalogados de pila bautismal que también sufren un declive
importante en la afición. Retrocediendo unas décadas había Josés, Juanes, toreros
y borricos en todos los palacios. También era de rigor el preceptivo María de
las trenzas anticipando a cualquier nombre de niña. Impensables una Mª Jessica
o la aún inédita Mª Vanessa del Sagrado Corazón. De aquellos años tenemos
todavía vigente el maridaje no demasiado creativo de la tropa de los Josés
María. A mí me fue de poco, me inscribieron en el registro un solitario José.
Toreros
y boxeadores -coristas y numismáticos, cantaba Jaume Sisa- son aves raras que
figuran en el catálogo de las especies en vías de extinción. Artes y oficios
algo transoceánicos tocados por la incorrección que fluyen de dos en dos. Tiene
razón el profético cantautor galáctico. Estos días se han marchado Muhammad
Cassius Ali Clay y El Pana, el torero
mexicano Rodolfo Rodríguez. Uno a aturdir querubines y el otro a comprobar si
el famoso brindis en la Monumental de México ante el presidente de la República
se ha cumplido: «Quiero brindar ese toro, mi último toro de mi vida de torero
en esta plaza, a todas las daifas, meselinas, meretrices, prostitutas,
suripantas, buñis, putas, a todas aquellas que saciaron mi hambre y mitigaron
mi sed cuando 'El Pana' no era nadie, que me dieron protección y abrigo en sus
pechos y en sus muslos base de mis soledades. Que Dios las bendiga por haber
amado tanto. ¡Va por ustedes!» Una dedicatoria que a esta orilla del Atlántico
sólo podría rimar con Joaquín Sabina al compás de una ranchera.
El
Pana nos ha dejado
después de que un toro le atropellara, a él y al habano con que solía torear, descoyuntándole
las cervicales. El Brujo, como
también era conocido, ha hallado la muerte con cuernos en una plaza de Durango
a los 64 años. Un final épico y glorioso -por KO- de una leyenda torera y
romántica. Muhammad Cassius Ali Clay ha muerto a pellizcos tras una larga
enfermedad, una derrota a los puntos contra los contundentes Joe Frazier, el
Parkinson y la Parca. ¡Descansad en paz!
En los orígenes más puñetazos y más cornadas les
confirió la vida. El tópico novelesco mitificando la excentricidad alcanzada
con la fama. De un bocazas Cassius Ali proclamando "soy joven, soy guapo,
soy rápido y nadie puede ganarme" -la historia a menudo se repite-. A El Pana certificando aquello que Valle
Inclán propuso a Belmonte en un tren camino de Sevilla -Juan, a ti sólo te
falta morir en la plaza -como Manolete o como Sara Montiel en el Último tango en el Toboso.
De cuando una oronda pantalla en blanco y negro
amortiguaba los golpes o lo era precisamente, de barriguda, por los ganchos de
José Legrá, el Puma de Baracoa, yo decidí
que me decantaba por otra aspiración de niñez más agradecida aunque tanto o más
temeraria -¡Papá, yo quiero ser torero! -otra de las frustraciones alojada en
la mochila de los sueños que no han sido. No tenían punto de comparación las
evoluciones hiperactivas del peso pluma cubano nacionalizado español con el
glamour heterodoxo en materia torera de un Cordobés asentando cátedra con el
salto de la rana.
Cualquier siglo pasado fue mejor reivindica el
poeta del XXI a ritmo de rap. En la elegía de la despedida asistimos al paso de
la vida y cómo de huidizo es el placer mientras la muerte nos acecha. Gloria al
antimilitarismo, a la negritud y al islam, a pesar de que haya sido a guantazos
o a puñetazos. ¡Buen reposo, Rodolfo!
Me pregunto qué responderíamos -¡Padre, quiero ser
torera!
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