sábado, 28 de mayo de 2016

Manda huevos.



La perfección ovoide dando tumbos se materializa el día de Corpus Christi, un jueves que brillaba más que el sol, en l’ou com balla . Una tradición documentada en la catedral de Barcelona desde el siglo XV. Un estallido vital de flores, frutas y frescor que nos anuncia el triunfo de la primavera, de la luz y de la renovación de la vida. Vivimos el mes de las flores y la fiesta donde las alfombras florales rebozan las calles de muchas villas.

De hecho de trata de una cáscara de huevo vacía del contenido sellada tradicionalmente con cera que juega contra la severa ley de la gravedad impulsada por la fuerza de un surtidor de agua. Se dice que si el huevo cae será un año malo, pero si da tumbos incansable durante toda la jornada es una buena señal. Durante el día de hoy se puede contemplar este espectáculo en varios claustros y patios interiores de la ciudad. A cada edición se suman más lugares donde visitar este vistoso y florido juego de niños que aún embelesa a los adultos.

El protagonismo de un simple huevo en la síntesis de la renovación vital. Del óvulo hembra y del testículo macho -también llamado huevo- de los cuales se puede destilar un embrión -Próxima parada, la Vida-. He aquí como en un vistoso escaparate de naturaleza una simple cáscara de huevo baila en la formidable danza de la fecundidad. La cultura religiosa y el marco del claustro de la catedral habrían barrido para casa, el huevo es la representación de la hostia sagrada y la fuente -colmada de cerezas o decorada con rosas rojas- viene a representar el cáliz con la sangre de Cristo . 

Un juego de huevos, pues, en el salón oval de la vida ordinaria que continúa sazonada con salsa bechamel demasiado espesa y con algún grumo de más. Los vecinos del barcelonés barrio de Gracia a base de huevos escalfados y disturbios en el menú repetido de las cenas durante las últimas noches se preguntan si la próxima parada será el Caos. El colesterol social sube a niveles altos mientras el vecindario sufre los destrozos. El exalcalde Trias, en su mandato, se decantó por los huevos duros ya que prefirió no romperlos, mejor cocidos y enteros que no servidos en un revuelto de okupas

En Sitges, aprovechando los tapices de flores, el Círculo de Economía se ha reunido con Ada Colau y Pablo Iglesias. Una imagen tan insólita como la corbata que él llevaba colgada. En medio del contexto ovíparo que nos ocupa, creo que se ha consentido que un zorro bolivariano acceda a un gallinero neoliberal. Algo que el temerario Albert Rivera desde la primera línea en la trinchera venezolana ya ha denunciado -¡Ojito! 

Se ha podido documentar como lo más granado del empresariado catalán recibe y deja hablar a Iglesias y a Ada Colau. ¿Quién lo podía imaginar? El tradicional bipartidismo ha permitido que en jueves de Corpus accedan al exclusivo club con zapatillas y sin americana. Uno para hablar de programa, la otra para pasar cuentas de un curso administrando el ayuntamiento de Barcelona mientras los okupas le giran la cara y se lo reconocen con una pegajosa tarta de clara montada lanzada con acierto y puntería prodigiosos. ¡Feliz cumpleaños! Una escena de película cómica en blanco y negro poco original y sin demasiada gracia entre profesionales del tumulto y los Mossos d’Esquadra. 

En el exterior próximo la tortilla francesa últimamente tampoco goza de mejor prensa. Las cartas gastronómicas de la Galia, cuna de la estelada Guía Michelin, estos días presentan la especialidad con aliños movedizos y con una guarnición de movilización sindical que mantiene al gobierno de Francia contra las cuerdas y con las gasolineras secas y esferificadas. 

Quizás, sin embargo, la manera más cruel de consumirlos -los huevos- consiste en freírlos en un baño de aceite de oliva al rojo vivo. Una auténtica y perversa tortura de la que el método ya lo dice todo: ¡Huevos fritos! La Unión Europea crea tendencia al cocinarlos fritos a las brasas de un desierto turco o en la versión pasados ​​por agua al baño maría en la vergonzante palangana del Mediterráneo.

¡Un afer de huevos! Alimento habitual desde que ya eran prehistóricamente gigantescos superando los actuales de avestruz, la opción exagerada más adecuada para una tortilla comunitaria con cebolla y patata que para un austero almuerzo unipersonal sin sal a base de un único huevo de pálida gallina explotada cruelmente en una granja. Ingrediente fundamental de múltiples platos y recetas culinarias dulces o saladas. Huevos de tamaño, color y textura diversos. Blancos, rubios, morenos, pecosos... 

El ou com balla no alimenta, pero tampoco lleva colesterol ni otras toxinas. Relaja, pacifica las desazones, calma y entre las reconocidas virtudes descubiertas recientemente también deshiperventilaría las mentes perversas. Probad a practicar el lanzamiento contra los actores malos y contra los fantasmas. ¡Manda huevos! ¡Estréllalos contra la toxicidad que nos asedia!

jueves, 19 de mayo de 2016

Hedor a cuerno quemado.



Hay una locución con un ingrediente muy molesto, el olor a cuerno quemado. Cuando la aplicamos dejamos entrever que algo o alguien nos resulta sospechoso provocándonos una impresión desagradable.

La noticia del fuego en una vertedero de la provincia de Toledo, fronterizo del milagro urbanístico del afamado Pocero, me ha recordado la sentencia mencionada. Humo nauseabundo con hedor a goma quemada. Un fuego en un inmenso estercolero de neumáticos dejados de la mano de Dios y de los responsables ha atemorizado a la población que reside en el monumento más exitoso de la burbuja del ladrillo. Millones de ruedas habrían quemado levantando una nube -no tóxica según las autoridades- que ha incendiado el horizonte. Un infierno en la tierra. La furia de las llamas cuesta de imaginar si en alguna ocasión habéis presenciado como arde un solo neumático -sólo uno-. Los bomberos ejercieron de espectadores en primera línea sobrepasados ​​e impotentes ante la magnitud trágica a la cual asistían. 

Las brasas de la pesadilla se sitúan cerca de las viviendas que el Pocero levantó en Seseña, en el Residencial Francisco Hernando. Una urbanización faraónica de 7.500 pisos, un poco más de la mitad -13.500 en total- que este personaje había planificado en la gloriosa época del ladrillo fácil. Con el eslogan de "la vivienda que sí puedes comprar" el Pocero ostentaba entre otros récords el de poseer el yate más grande y largo que surcaba las aguas territoriales españolas. El paradigma de una época que advirtió al alcalde de la población que era el único alcalde honrado que existía en España -Eres un gilipollas! –le soltó. Este personaje ya no navega en un yate rodeado de delfines sino en balsa en un mar de pleitos diversos.

Esta ha sido, desgraciadamente, la filosofía que nos ha convertido en lo que somos. En una orgía económica y financiera donde algunos han rapiñado a cuatro manos en una sinfonía para la corrupción. Todo era posible, todo parece sobornable. Todo es edificable y todo tiene un precio. Una tasa para comprar y para vender la presunta honradez que se proclama en grandilocuentes discursos bien alejados de los sobres y los maletines que conseguían grandes obras públicas o lograban recalificaciones imposibles. Una práctica que no se pudo -o no se quiso- ahorrar ni con la hediondez del cuerno chamuscado. El vertedero ilegal es un ejemplo más. 

Una mancha que costará de limpiar, de aquellas que se resiste al agua caliente, como la anunciada desgracia que se ha consumado en el vertedero de neumáticos. Hectáreas de terreno y millones de ruedas viejas han quemado, una crónica para una tragedia anunciada y previsible. Un verdadero desastre ecológico del que nadie es el responsable. Ni el Pocero cuando vendía pisos y sueños bajo la promesa no concretada de retirar la montaña de desechos tóxicos potencialmente peligrosa junto a la urbanización que patrocinaba. Una bomba de humo y contaminación que ha acabado estallando. Una hoguera que continuará ardiendo entre siete y catorce días. Con un poco de suerte aún mantendrá las brasas al rojo vivo para la noche mágica de San Juan. 

Cuesta de creer la seguridad con que garantizan los consejeros de medio ambiente de las comunidades de Madrid y de Castilla - La Mancha que la calidad del aire que se respira no presenta ninguna anomalía. Un vertedero en la ilegalidad desde 2003 que ahora rebota como una pelota de tenis allá y acá entre unos y otros. Del PP de la Cospedal al socialista García-Page. Con la responsabilidad -compartida- por dilucidar y la casa sin barrer mientras las llamas, las cenizas y los malolientes copos negros nevisquean el temple de los sufridos habitantes de este paraíso idílico al alcance de todo el mundo ya que la felicidad a tocar de Madrid se pudo comprar -y vender-. La burbuja ha acabado literalmente explotando con un insufrible olor a cuerno quemado!

miércoles, 11 de mayo de 2016

¡Votad, votad, malditos!



La organización de la campaña electoral -que deberá repetirse- ha costado 130 millones de euros. Una minucia para la macroeconomía estatal que es quien acaba financiando lo que invierten -o hipotecan- los partidos en marketing electoral porque este capital lo acaba restituyendo el Estado en función de los resultados. Una inversión financieramente ruinosa por cómo ha concluido la última edición del 20-D. 

Hemos asistido, hasta que hemos acusado la fatiga, a un intento imposible para formar gobierno. Los políticos nos han convertido en profetas capaces de vaticinar el discurso, los argumentos, la negación, los reproches e, incluso, los insultos. Podemos augurar qué y quién los soltará. Una sonsonete nada poético de rima abrupta que nos ha vuelto un poco sordos. Hay quien ha perdido audición en el oído izquierdo y quien percibe un molesto pitido en el derecho. Los otorrinolaringólogos no dan abasto ante la epidemia auditiva que puede azotar a la población con derecho a voto. Los especialistas lo asocian a una sobreexposición mediática. Como medida las autoridades sanitarias en funciones recetan antiinflamatorios a granel y aconsejan llevar una vida sana -pero aburrida-. Incitan a no fumar, a no comer grasas saturadas, mucho ojo con las ingestas de alcohol fuera de las comidas... Completan la retahíla con una recomendación específica que consistiría en protegernos contra las radiaciones de los telediarios y de determinados medios -también de la carne roja- con saludables excursiones que se pueden simultanear sacando el perro a pasear o, si nos da pereza despojarnos del chándal de andar por casa, con una sesión de bicicleta estática. 

La sanidad primaria subsiste en estado de alerta, al loro e informada. Atenta a los síntomas y a la posible evolución. Se teme un recrudecimiento que acabe afectando también el habla y en casos de extrema gravedad el sentido crítico. Ya se ha detectado alguno en hora punta, afortunadamente aislado, en el servicio de cercanías y en algún otro medio o espacio público. Individuos que hablan solos y aprovechan la multitud para desmadejar enconados discursos o besar a las criaturas preferentemente en los mercados municipales. Lo han definido como el Síndrome del Telediario. Si coincidís con alguna alma en pena susceptible de sufrir estos síntomas, aconsejan no contradecirlos. ¡Dadles la razón! Pongámonos en piel ajena y compadezcámosles.

Ante la amenaza -confirmada y bien real- de repetir la campaña electoral el estamento sanitario concluye que la población puede verse afectada por graves alteraciones en el sentido del oído. Puede convertirse en una sordera selectiva que vacíe las urnas. Habrá que ver y contar cómo evoluciona la abstención asociada a la exponencial sordera detectada. 

El psicoanálisis, los sociólogos, los politólogos y los doctos tertulianos afilan el argumento buscando dónde estamos y qué pasa. Algunos sólo quieren comprender el fenómeno, otros están más por incidir en la toma de decisión. ¡Votad, malditos, votad! Nos invitan a una danza, la de la democracia, que ha perdido el compás y la vergüenza. El juego parecía fácil y nos hemos acostumbrado a participar. Nosotros os votamos y vosotros, los elegidos, gobernáis. Podríamos hablar de la responsabilidad con que son investidos legítimos representantes de la voluntad y del poder populares. ¡Fábulas! Cuentos junto a la lumbre con un zorro y un racimo de uvas demasiado verde aun para los protagonistas. La moraleja del relato, de cuento contado que no se ha terminado, es que nos la devuelven, la custodia responsable, de una elección que no les ha gustado. ¡Votad, malditos! ¡Votad y hacedlo bien! Nos reprocha quien ha sido incapaz de llegar a un acuerdo, el que se nos debe.

Evitaré hablar de calidad y madurez democráticas cuando hoy algunos políticos no han podido acordar los "mínimos" del gasto previsto en la inminente campaña electoral. No han sido capaces de coincidir en la cantidad que piensan invertir ni en una cuestión tan de sentido común como la eficacia real de los sobres inútiles que preñarán nuestros buzones durante las próximas semanas. ¡Qué despropósito! 

Se trata de un barrunto, pero mucho me temo que en los sufridos buzones debido a los estragos auditivos encontraremos además de la papeleta un audífono. Algo que explicaría el consenso para el gasto extraordinario que debe comportar la campaña del 26 de junio. 

¡Votad, votad, malditos!