Educar y enseñar parecen sinónimos, cartas del
mismo palo. Para el trío podríamos añadir formar, instruir y civilizar. Si
aspiramos al póquer, el as en la manga podría ser forjar, adiestrar o
desarrollar. En conjunto, por los vientos que soplan, parece que se resume en volver
competentes a los aprendices de la vida. El gran reto protagonizado por los
héroes profesionales -a menudo solitarios- que se dedican a ello.
¿Qué carencia detectada por la sociedad no es
asignada como responsable de enmendarla al maestro? Nada le es ajeno. Un piropo
que debería adularles si no fuera porque detrás se esconde la dimisión -o la
relajación- de la corresponsabilidad que también debe hacer diana en los
progenitores y en los responsables de la civilidad.
Que a las aceras no las atropellen las bicicletas.
Que las cebras no son invulnerables cuando se desplazan por las cañadas
trashumantes de la sabana urbana. Que las simpáticas acelgas son golosinas. Que
la pasión, a veces, se comparte envuelta en látex. Que los transportes públicos
no tienen reposapiés acolchados o que las abuelas son las propietarias en usufructo de
los asientos en general. Y una retahíla infinita de deberes, más allá de cuando
termina el horario escolar, que la sociedad encomienda a la escuela así que se
quiere sacudir un problema o amortiguar su incidencia.
¡Si será importante la escuela! Esta es la causa
de que se haya levantado tanta polvareda desde un pleno municipal celebrado en
Manresa. La CUP -la formación con
vocación de árbitro político en la legislatura catalana- impulsa un debate
sobre las compresas tradicionales. Quiere promover una campaña desde los
institutos de la capital de la comarca del Bages para volver sostenible a la
sangrienta intimidad. Desterrar el uso de la celulosa higiénica a cambio de las
copas vaginales o de las esponjas marinas. En medio se hallan los partidarios
de reciclar algunos complementos -los más aerodinámicos- de las compresas con
alas.
Los que subsistimos en el feliz estado del
prepensionismo posmenopáusico celebramos que las consecuencias de la polémica
ya no nos comprometan. Hay que aclarar que esto de los métodos tradicionales -para
muchos de los bienaventurados mentados- eran aquellos paños de las abuelas que
lavaban con mucho pudor y a hurtadillas de las criaturas. Ahí debe residir la
expresión de la ropa tendida, que no se tratara de este tipo de compresas
descatalogadas -ahora vueltas a vindicar-, expuestas a la murmuración y al
chismorreo públicos. La ropa tendida era una especie de pancarta vital sin
manchas con perfume a lejía. En la historia biográfica de la compresa hemos
pasado del tendedero al contenedor gris del rechazo.
Del tabú al contenedor ha ido a parar toda la
vigencia en la precaución atávica que se imponía a la mujer. No bañarse, no
entrar en la despensa o en las bodegas... Creencias infundadas que avalaba la
religión, en la iglesia griega la mujer no podía comulgar durante el período y
en el congreso de Nicea se les prohibió también la entrada a las iglesias. La
Biblia las asocia a la impureza. En el otro platillo de la balanza se mece
quien confiere a la sangre menstrual poderes curativos y farmacológicos. En Escocia
creían que prevenía de los hechizos agoreros como el mal de ojo.
El nombre provendría de un palabra antigua que
servía para llamar a la vez "mes" y "luna". Un ciclo, pues,
de calendario lunático. Veintiocho días en cuatro momentos, el de la plenitud y
la ovulación, el de luna creciente de preparación para la fecundidad, el de la
menguante o la antesala de la menstruación que coincidiría con la invisible y
oscura luna nueva.
La CUP
no pudo aprobar la moción. Perdió la propuesta, el equipo de gobierno recordó
que las competencias sobre salud sexual y reproductiva no las ostenta el Ayuntamiento
sino la Generalitat. La formación política protagonista remachó el clavo y
justificó la derrota afirmando que el objetivo era mejorar la formación y
facilitar la información al respecto de todos los métodos de recogida del
sangrado.
La expectación provocada por el pleno de la regla
la aprovechó el alcalde para promover una variedad de oliva, la verdial, que se
está recuperando en una finca desafectada en el Plan General Urbanístico.
Veremos cuál será el impacto al eco mediático. También esperamos aceite de
calidad. Tengo que terminar regresando al inicio, al mundo de la escuela,
afectado por una crisis de materia prima. Debido a la baja natalidad y por la
falta de clientes potenciales yo, en aquel pleno de Manresa, también habría
aprovechado la presencia de las cámaras para iniciar una eficaz campaña a favor
de la alegría conyugal. Un índice que no suele figurar en las estadísticas
demográficas tan tabú como el flujo menstrual.
