martes, 18 de diciembre de 2018

La Marató vuelve a casa por Navidad.


La edición de este año de la Marató batió el récord de recaudación de las 27 ediciones organizadas por TV3 y Catalunya Radio con 10.715.430 euros recogidos hasta el momento de cerrar el programa después de una eternidad de horas en directo, 16h. Esta cantidad todavía crecerá hasta el 31 de marzo, el plazo para poder hacer aportaciones. Desde 1992, La Marató ya ha recaudado más de 183,5 millones de euros, que han permitido financiar más de 800 proyectos de investigación sobre diferentes enfermedades.

La meta es posible a pesar de que grandes mecenas no hagan donaciones millonarias, sino que es la suma de muchos esfuerzos y de muchos donativos. Recoger 10 millones de euros supone que han participado casi tres millones y medio de personas, la mitad de la población de Cataluña. Cabe mencionar las diversas actividades solidarias al abrigo de este reto anual que se celebró también en todo el país, han implicado alrededor de un millón de personas, repartidas entre unos 3.500 actos. 

Voces críticas pueden alegar exageradamente que la sanidad catalana vive de la caridad. Se trataría de asociar el hecho a una caridad ramplona, aquel viejo concepto más propio de una generosidad medida y poco equitativa de las derechas que nos permite dormir con la conciencia purificada por la limosna. Solidaridad y caridad opuestas aunque grandes empresas como La Caixa , Telefónica u otras se impliquen en la gestión de un evento conceptualmente tan de izquierdas. La solidaridad es sacrificio, la caridad es más un gesto también generoso pero fundamentalmente sirve para apaciguar malas conciencias. Un peaje para conciliar el sueño sin recelos. 

Esto va más allá de un programa de televisión para entretener. La Marató combina la sensibilización, la capacidad de convocatoria y cohesión de TV3, la capacidad de la sociedad catalana de reunir en un acto solidario que va mucho más allá del gesto de sentar un pobre a la mesa y atiborrarlo de turrones sin colesterol si es que el espíritu de navidad revolotea por estas fechas con un contrapunto solidario y con un chorrito de fraternidad con burbujas. 

La Marató también vuelve a casa por Navidad.

martes, 11 de diciembre de 2018

Una nueva España.



En las esquinas enmohecidas de la democracia vuelve a haber expuestos viejos hallazgos políticos de otoño, reviven setas de temporada no comestibles o de muy difícil digestión consideradas tóxicas para la coexistencia. El auge neofascista europeo propicia que España enseñe también las garras de la homofobia, del racismo o del machismo sin rodeos. Una derecha muy de derechas y de Viva España a lo rudo. Una derecha envalentonada con poca corrección política y mucho exabrupto tabernario. De rentable catalanofobia sin digerir.

En la proclamación de la buena nueva se propone: 

1.   Expulsemos a los inmigrantes sin papeles. Detengámosles, construyamos un buen muro en Ceuta y Melilla. Ahuyentemos a los ilegales que vivan bajo sospecha de delitos leves o graves. Cerremos el grifo a las ayudas y encarcelemos a las ONG que les den apoyo. 

2.   Deroguemos las leyes de violencia de género y del aborto, éstos no son derechos para las mujeres. 

3.   Eliminemos las comunidades autonómicas, sobre todo la catalana, aplicando una purga mientras se les castiga por las responsabilidades civiles y penales conculcadas. Ilegalización de los separatismos en general. Apaguemos las televisiones regionales y las agencias meteorológicas por adoctrinamiento. Impongamos el castellano como lengua vehicular en la escuela y eliminemos el requisito del catalán en la administración. Reduzcamos un 50% a los alcaldes y a los concejales. 

4.   Protejamos la tauromaquia, que sea patrimonio cultural español. Amparemos la caza. 

5.    Prohibamos el Islam, también en las escuelas. ¡Fuera el burka! Cerremos las mezquitas y expulsemos a los imanes, altavoces que desprecian a la mujer. Investiguemos su financiación. 

6.  Rechacemos la ley de memoria histórica con la derogación inmediata. Ningún parlamento tiene legitimidad para definir el pasado. Hay que homenajear a todos los que lucharon por España. 

7.   Creemos una ley de memoria y dignidad para las víctimas del terrorismo que incluya pedir responsabilidades a aquellos que hayan negociado o pactado con terroristas. 

8.   Impongamos un nuevo tratado europeo. Fronteras, soberanía nacional y más peso para la España grandilocuente. 

9.     Rebaja radical del IRPF. 

10.  Estos mandamientos se engloban en amarás a España sobre todas las cosas. España, primero. ¡Hagámosla grande y una y libre! ¡Hagámosle una cara nueva!

Todo un decálogo para "la renovación y el fortalecimiento de la vida democrática española". "Somos como tú -dicen-, profesionales, autónomos, amas de casa, jubilados, emprendedores, empleados, trabajadores, funcionarios, estudiantes... que nos sentimos defraudados por los políticos actuales y que hemos dado un paso adelante para cambiar esta situación".

Casado, el líder de los populares, acaba de declarar en los medios que la aplicación del 155 no debería limitarse a la convocatoria de elecciones, sino que sería necesario que el Estado tomara el control de los Mossos, de la educación, de los medios de comunicación, de la hacienda catalana y de las instituciones penitenciarias. Se ha olvidado de Tomás Molina y de sus pronósticos del tiempo.

Desde el desencanto hasta abrazar estos postulados existe un abismo o un agujero muy negro y muy profundo que hay que atravesar. ¿Cuántas mujeres pueden asumirlos? ¿Cuántos de los que sufrieron el zarpazo franquista en carne propia los pueden suscribir? ¿Cuánta diversidad recién llegada se identifica o se siente amparada por estos propósitos? 

El obispo de Córdoba predica en una carta pastoral que los ataques a la libertad religiosa y a sus tradiciones deben detenerse. Reclama la propiedad de la catedral de Córdoba -antes conocida como mezquita- contra los que pretenden, tras la inmatriculación, su titularidad con chanchullos. No se puede ir a contracorriente queriendo construir un mundo sin Dios, donde caben todos menos el Dios que configuró nuestra historia. Afirma que no se puede descuartizar España y muestra su rechazo al aborto y a la eutanasia. Termina diciendo que los andaluces son sensibles a este estado de cosas y que se han manifestado en las urnas por el futuro que quieren y también para sus hijos.

En Cataluña los reconquistadores que pretenden hacer una cara nueva a España y a los catalanes secesionistas cabalgan para conectar con el integrismo católico y capitalizar el voto antiinmigración -residual de Plataforma por Cataluña-. Hay quien piensa que lo tendrán más fácil en las elecciones locales que en las autonómicas o en las generales, donde el espacio antiindependentista ya estaría representado -pillado- por los comandos de Ciudadanos y muchos otros partidos que compiten por ello.

Parecería una pesadilla, pero hay presos en huelga de hambre.