En las esquinas
enmohecidas de la democracia vuelve a haber expuestos viejos hallazgos
políticos de otoño, reviven setas de temporada no comestibles o de muy difícil digestión
consideradas tóxicas para la coexistencia. El auge neofascista europeo propicia
que España enseñe también las garras de la homofobia, del racismo o del
machismo sin rodeos. Una derecha muy de derechas y de Viva España a lo rudo.
Una derecha envalentonada con poca corrección política y mucho exabrupto tabernario.
De rentable catalanofobia sin digerir.
En la
proclamación de la buena nueva se propone:
1. Expulsemos a los inmigrantes sin papeles. Detengámosles,
construyamos un buen muro en Ceuta y Melilla. Ahuyentemos a los ilegales que
vivan bajo sospecha de delitos leves o graves. Cerremos el grifo a las ayudas y
encarcelemos a las ONG que les den apoyo.
2. Deroguemos las leyes de violencia de género y del
aborto, éstos no son derechos para las mujeres.
3. Eliminemos las comunidades autonómicas, sobre todo
la catalana, aplicando una purga mientras se les castiga por las
responsabilidades civiles y penales conculcadas. Ilegalización de los
separatismos en general. Apaguemos las televisiones regionales y las agencias
meteorológicas por adoctrinamiento. Impongamos el castellano como lengua vehicular
en la escuela y eliminemos el requisito del catalán en la administración.
Reduzcamos un 50% a los alcaldes y a los concejales.
4. Protejamos la tauromaquia, que sea patrimonio
cultural español. Amparemos la caza.
5. Prohibamos el Islam, también en las escuelas. ¡Fuera
el burka! Cerremos las mezquitas y expulsemos a los imanes, altavoces que desprecian
a la mujer. Investiguemos su financiación.
6. Rechacemos la ley de memoria histórica con la
derogación inmediata. Ningún parlamento tiene legitimidad para definir el
pasado. Hay que homenajear a todos los que lucharon por España.
7. Creemos una ley de memoria y dignidad para las
víctimas del terrorismo que incluya pedir responsabilidades a aquellos que
hayan negociado o pactado con terroristas.
8. Impongamos un nuevo tratado europeo. Fronteras,
soberanía nacional y más peso para la España grandilocuente.
9. Rebaja radical del IRPF.
10. Estos
mandamientos se engloban en amarás a España sobre todas las cosas. España,
primero. ¡Hagámosla grande y una y libre! ¡Hagámosle una cara nueva!
Todo un
decálogo para "la renovación y el fortalecimiento de la vida democrática
española". "Somos como tú -dicen-, profesionales, autónomos, amas de
casa, jubilados, emprendedores, empleados, trabajadores, funcionarios,
estudiantes... que nos sentimos defraudados por los políticos actuales y que
hemos dado un paso adelante para cambiar esta situación".
Casado, el
líder de los populares, acaba de declarar en los medios que la aplicación del
155 no debería limitarse a la convocatoria de elecciones, sino que sería
necesario que el Estado tomara el control de los Mossos, de la educación, de los
medios de comunicación, de la hacienda catalana y de las instituciones
penitenciarias. Se ha olvidado de Tomás Molina y de sus pronósticos del tiempo.
Desde el
desencanto hasta abrazar estos postulados existe un abismo o un agujero muy
negro y muy profundo que hay que atravesar. ¿Cuántas mujeres pueden asumirlos?
¿Cuántos de los que sufrieron el zarpazo franquista en carne propia los pueden
suscribir? ¿Cuánta diversidad recién llegada se identifica o se siente amparada
por estos propósitos?
El obispo de
Córdoba predica en una carta pastoral que los ataques a la libertad religiosa y
a sus tradiciones deben detenerse. Reclama la propiedad de la catedral de
Córdoba -antes conocida como mezquita- contra los que pretenden, tras la
inmatriculación, su titularidad con chanchullos. No se puede ir a
contracorriente queriendo construir un mundo sin Dios, donde caben todos menos
el Dios que configuró nuestra historia. Afirma que no se puede descuartizar
España y muestra su rechazo al aborto y a la eutanasia. Termina diciendo que
los andaluces son sensibles a este estado de cosas y que se han manifestado en
las urnas por el futuro que quieren y también para sus hijos.
En Cataluña los
reconquistadores que pretenden hacer una cara nueva a España y a los catalanes
secesionistas cabalgan para conectar con el integrismo católico y capitalizar
el voto antiinmigración -residual de Plataforma por Cataluña-. Hay quien piensa
que lo tendrán más fácil en las elecciones locales que en las autonómicas o en
las generales, donde el espacio antiindependentista ya estaría representado
-pillado- por los comandos de Ciudadanos y muchos otros partidos que compiten
por ello.
Parecería una
pesadilla, pero hay presos en huelga de hambre.