miércoles, 31 de octubre de 2018

¡Por muchos años, República!


¡Por muchos años, República! Se cumple el aniversario de la proclamación de la República catalana. A un año del estallido republicano que se pudo vivir en las periferias del Parlamento de Cataluña y del Parque de la Ciutadella de donde salieron los eufóricos alcaldes exhibiendo la vara tiesa mientras la atmósfera era un batido de emociones agitada por coleópteros mecánicos. Quim, el amigo con el que compartíamos el momento en la calle, ya me lo advirtió -Si esto fuera de verdad, ahora mismo los helicópteros de la Guardia Civil no volarían por encima de nosotros-. Justo hace un año y hoy llueve. La de hoy es una mañana fea y gris que nos trae a la memoria los estragos recientes de la gota fría que nos ha azotado. 

"En el Paseo Lluís Companys se halla la feria de vinos y cavas catalanes que se inaugura esta tarde. A medida que nos acercamos a la calle la multitud va en aumento. En los bares frente al Palacio de Justicia conviven los clientes envueltos en banderas esteladas con los policías nacionales que salen de tomar un café o, tal vez, sencillamente vienen de mear la rabia y la impotencia. Por la noche coincido con algunos en el supermercado, ellos de uniforme y con el carro lleno de botellas de alcohol. En la frutería hay dos de paisano que le preguntan al dependiente si -¿Esto es España? -pero el de las balanzas de la justicia afrutada no es demasiado consciente ni parece un entendido en asuntos constitucionales. Creo que no le intimidan ni consiguen impresionarle. ¡Pesa unas calabazas! 

La gente en la calle corea el recuento de los votos televisado en una pantalla gigante que deberán decidir si Cataluña será proclamada una República. Algunos parlamentarios abandonan el Parlamento. Se vota. Coscubiela exhibe su "no" cuando el voto es secreto. Finalmente se proclamará la República. La presidenta, Carmen Forcadell, anuncia el resultado de la votación, 70 votos a favor. ¡La calle estalla!

Frente al supermercado grupos de jóvenes descorchan botellas de cava, purifican el hito histórico aspergiendo burbujas. Una pareja mayor degusta reposadamente un bocadillo sentados en un escalón y también lo celebra bebiendo cava, estos no se remojan como hacen los jóvenes. -¡Salud y República! Realmente es emocionante. Hago fotos, admiro la alegría enorme que empapa este instante. Los sentimientos desbordados. Se cruzan algunos alcaldes absolutamente eufóricos. -¡Gracias! Todo el mundo da las gracias -¡A vosotros!

La respuesta del Estado es la reunión del Consejo de Ministros inmediata para aplicar el 155. Mariano Rajoy lee sin preguntas un breve texto destituyendo al gobierno catalán. Convoca elecciones, serán el jueves 21 de diciembre. Sólo una cadena privada, de todas las televisiones de ámbito estatal, emite de continuo los hechos que se viven en Cataluña. Admirados y sorprendidos por la reacción ciudadana en todo el país. La fiesta. La felicidad. La plaza Sant Jaume está llena a rebosar con las costuras bien prietas pendientes de que Puigdemont salga al balcón. No lo hará. La VI República no tendrá la codiciada imagen en el balcón de la Generalidad de Cataluña como cuando Macià o Companys. El gobierno y el presidente se marchan sin exhibiciones. La bandera española, pero, ondea plácidamente en el Parlamento y en el Palacio de la Generalidad de Cataluña.

A las cuatro de la madrugada el ministro Zoido destituye a Trapero y al director general de los Mossos. Las consejerías pasan a depender de los ministerios. En Barcelona se producen algunos altercados ultraderechistas. Atacan la sede de Catalunya Ràdio, rompen los cristales. Asaltan una escuela con niños y agreden a dos profesores. Golpean una persona en la calle y zurran a dos jóvenes que vienen de la Plaza Sant Jaume.

La Wikipedia lo confirma, ¡Cataluña es una República!

Desde la perspectiva que confiere la fecha, un año después, España y Cataluña han sufrido las consecuencias de estos hechos, una sacudida con dos epicentros. Lo más desgarrador de todo ello son las causas judiciales que mantienen en una inhumana prisión preventiva a los dirigentes políticos o los tienen dispersos por Europa. Las rejas prevalecen a la política o al diálogo en una estrategia de seducción hacia los catalanes nada efectiva. Cataluña este año se ha teñido de amarillo. 

Mariano Rajoy ha recibido palos de todas las partes -también los de Ciudadanos le exigían más garrotazos-. El PP pinchó estrepitosamente en Cataluña el 21-D. En junio los socialistas echaron en Rajoy de la Moncloa a través de una moción de censura que contó, entre otros, con el apoyo del PDECat y ERC. El PP tuvo que entrar en un proceso de "renovación". Xavier García Albiol dejará la presidencia del partido en Cataluña en noviembre privándonos de la personalísima pedagogía política a la que nos ha acostumbrado. Una pérdida en Cataluña que se corresponde con una retirada más señera para el PP nacional. Soraya y su abanico cautivador no lograron distraer el hedor a purgatorio que algunos de los suyos le atribuían cuando la llamaban en privado y desde la entrañable admiración política "la bolita de azufre". Una parte del PP ha sufrido efectivamente la "liquidación" que la azufrada y todopoderosa vicepresidenta predicaba en las homilías en contra de los separatistas desde el papel de virreina. 

La sacudida política debido a los hechos de hace un año tienen réplicas que nos recuerdan donde estamos. Una fumata de un volcán que todavía late porque el independentismo separatista rompedor de unidades persiste. Y si las calles no son siempre nuestras, sí lo es la determinación. Más aún, la desconexión profunda e irrecuperable de muchos catalanes -algo que tenemos pendiente de recontar objetivamente en un referéndum- es muy firme después de la dolorosa, irresponsable y vergonzosa represión policial del 1-O. La ensalada de porrazos no nos vinculó precisamente con una parte de España que clamaba eufórica "a por ellos". 

El hermanamiento entre determinadas tribus ibéricas parecería difícil de articular. El supremacismo que incrimina resulta evidente a la hora de apropiarse de la calle. También en la manera como se cuelgan los lazos o se descuelgan. Políticamente no hay más argumento ni compromiso que la unidad de la patria, una nostalgia que renace sin escandalizar ni alertar a Europa cuando un nieto de Franco -que debe tener un CIS casero propio- afirma que la mitad de los españoles somos franquistas. Es bien plausible que asistamos a un desfile postmortem del dictador cruzando la plaza de Oriente en dirección a la céntrica catedral de la Almudena.

Alguien ha dictaminado que los catalanes hemos despertado a la fiera feroz de la ultraderecha. Si la hemos despertado es que estaba adormilada o haciendo la siesta. La hemos inquietado y se ha desvelado. Porque España no se rompe. Nada más en el argumento proselitista captando adeptos cuando otro paladín postmortem -como el Cid campeador-, Aznar, sale a primera línea como el valedor del Pablo Casado en la delantera de un tridente para ganar la liga de campeones con Rivera y Ortega Smith-Molina. 

Aquí, en la presunta Cataluña supremacista -donde dicen que la gente es limpia y noble, culta, rica, libre, despierta y feliz- los políticos se dedican a peinar el gato. Dejo para la reflexión y suscribo la genial parodia emitida por Polonia de Lluís Llach como director del Consejo Asesor para el impulso del Foro Cívico y Social para el debate Constituyente entonando -Si yo peino fuerte por aquí y tú maúllas fuerte para allí... -¿Dónde llegaremos? -¡Al Paseo de Ítaca esquina con el Muelle de España!

En medio del embrollo el PSOE/PSC purgando el incómodo aval al 155 y por el flirteo unionista -nada federalista- retratado en la reivindicación con unos compañeros de viaje como el PP, C's y Sociedad Civil Catalana con Josep Borrell de tenor protagonista -y ahora ministro-. El socialismo es el árbitro político actual debiendo de confeccionar unos presupuestos funambulistas sin red. 

¿Dónde nos hallamos, pues? Pendientes de una sentencia. La de los presos políticos y de la caterva de imputados varios que pasa por los juzgados. Una judicatura enmendada y cuestionada más allá de las fronteras donde, España, según el último estudio del Foro Económico Mundial, se sitúa al nivel de Botsuana en relación a la independencia judicial. Yo no sería tan radical, dicen que los buenos jueces también existen, pero el asunto acabado de amasar en el Supremo respecto de las hipotecas no ayuda a mejorar el dictamen del Foro Económico Mundial.

Termino la crónica justo cuando el Real Madrid marca un gol. Barcelona - 2, Real Madrid -1. La justicia poética pone en su lugar -por ahora- al entrenador merengue, Julen Lopetegui, por aquella deserción tan fea de la selección nacional, la Roja. Veremos cómo se resuelve este otro partido del siglo. Que gane el Barça -si es así- no ayudará a la reconciliación de Madrid con Cataluña.

miércoles, 24 de octubre de 2018

La gota fría.

Una gota negra ha cruzado la Península. Una plaga meteorológica otoñal que también ha anegado de agua y de muerte las torrenteras de Baleares. Los abuelos hacen memoria y dicen que llueve como nunca antes se había visto. Viento, agua y desesperación ante la impotencia de los elementos desatados mientras nos sitúan en la medida de las cosas que no controlamos desde la debilidad humana. Indefensos y empequeñecidos por la fuerza de la naturaleza hay quien se acuerda de Santa Bárbara cuando truena “más fuerte que la furia de los huracanes. No dejes que los rayos me golpeen o el trueno me asuste".

Desde la creencia y de la fe a través de los rituales para vencer la tormenta, dominar las galernas, protegernos del pedrisco o prevenir la sequía lo encontramos en todas las manifestaciones de carácter religioso y en todas las culturas. El sol, la luna, las mareas, la tierra, el río, el volcán pertenecen todos a la Naturaleza, la diosa superior que rige la relación con lo que nos acoge y nos permite sobrevivir. Somos naturaleza, somos agua, somos sol y también somos luna contemplándola como crece desde el balcón de los misterios en un universo infinitamente enigmático y cargado de preguntas. ¿Quién o cómo se creó y por qué funciona esta armonía celestial? ¡Por si acaso, rogamos protección -y un buen paraguas- a Santa Bárbara! 

En la lucha contra los elementos los hemos desafiado. Hemos domesticado el rayo embotellando su fulgor en bombillas, hemos enjaulado el agua, hemos transformado los valles y hemos sometido las montañas. Hemos horadado el mundo. Nuestra prepotencia hacia la naturaleza ha cambiado de altares, primero los de la ciencia cuando osó desacralizar la Naturaleza, así que empezamos a remover entre los secretos divinos de los dioses y, lo más provocador de todo, a reproducirlos -a menudo muy torpemente-. Luego a comercializarlos, los milagros. Los hemos vendido y comprado sin ninguna consideración, hemos derrochado recursos y los vamos carbonizando con un olor a chamusquina que ya es insoportable. 

La autoridad formidable de la tormenta en todas las versiones posibles nos alerta de que podemos tener, ya no la batalla, sino la guerra perdida. Nos la devuelve. Es la revancha a la falta de ofrendas y de humildad porque nos hemos pasado de la raya. El desenfreno y los ultrajes deben tener su penitencia. Recogemos lo que sembramos. La gota fría, un concepto bautizado con un nombre más o menos inocuo, es un fenómeno cíclico a cada repetición más feroz y frecuente. Confirmar ciertamente que hemos trastornado el equilibrio y admitirlo abiertamente, nos produce pavor. El temible cambio climático alza la mano, ya es una evidencia que algunos vendedores de humo aún niegan sin sentir pudor ni vergüenza. ¡Demasiados intereses de por medio! 

Que los huracanes arrasen el Pirineo en la globalización también meteorológica significa que nos lo tenemos que hacer mirar. Por lo menos por la herencia que la civilización actual dejará en usufructo a nuestros herederos. Más aguaceros, más sequías, más incertidumbre y más catástrofes que, de verdad, un nuevo ciclo climático ya llama a la puerta. Ha llovido mucho -y ahora más- desde que tuvimos la constancia de los primeros indicios. Desde que los abuelos guiados por los signos del tiempo en sus aldeas detectaron que ya no había gorriones ni se dejaban ver tantas estrellas en el cielo. Los científicos hablaban de un agujero en la capa de ozono.

¿Estamos a tiempo de parar y revertir los estragos causados ​​por los gases de efecto invernadero producidos por la actividad humana? ¿Somos conscientes de las profundas consecuencias económicas y sociales que comportará? Los estudiosos nos alertan de las posibles sequías -a pesar de los chubascos de estos días- y de la seguridad alimentaria como problemas clave del cambio climático en el Mediterráneo. Seguridad, salud pública y pérdida de biodiversidad son las otras amenazas que compartiremos con las anteriores. 

De aquella manzana bíblica, principio del pecado original que nos condujo a ganarnos la vida con nuestras sudadas que han recalentado el planeta, nos hemos comido la mitad y el resto lo habita un gusano voraz.


sábado, 13 de octubre de 2018

Capitana de la tropa aragonesa.


En Barcelona hay convocadas tres manifestaciones a favor de la Hispanidad, la unidad de España y de la monarquía. Al rechazo monárquico acordado ayer en el Parlamento de Cataluña procede la reacción y el apoyo que vendrán a conferirle también algunos turistas de más allá del Ebro. ¡Viva España y viva el Rey! En Madrid ya tienen la Castellana barrida para celebrar el desfile de este año. Hay una campaña que promueve a colgar la bandera española en los balcones. El hispanismo imperial rememora el recuerdo nostálgico de algunos que no pueden admitir el rechazo genocida que denuncian otros. La hazaña ya se magnifica cuando confirman que España descubrió el mundo. Tendremos que ver cómo se resuelve este día de la raza hispana en Barcelona, ​​epicentro de tensiones, y en Madrid de marcha marcial alineados con la estela de los aviones trazando la bandera en el horizonte color cereal del altiplano. Además de la manifestación unionista y la antifascista, hoy se ha convocado también la movilización ultra de cada año. La Falange y Democracia Nacional han organizado este encuentro en plaza España.

Dispuesto a que el ardor guerrero trepane mis oídos y vibre en mi voz contemplo el desfile. Hago alguna pausa e incinero algún cigarrillo. Las autoridades, los militares y el rey. Un asunto serio. Yo, puesto en su piel real, me preocuparía que un parlamento me reprobara. Alto, un mocetón que ya ha madurado desposado con una modelo de revista rosa. Y las hijas. Hoy la sucesora estaba el lado derecho del padre. Ha llovido y han hecho acto de presencia los paraguas y los impermeables chinos de plástico para turistas. ¿Comprados en el top manta? No creo, porque este año han tirado la casa por la ventana con multitudes uniformadas y muchas aeronaves que no han podido sobrevolar la tribuna porque las condiciones climáticas no lo han permitido. Sólo la patrulla del humo de colores y dos paracaídas que han aterrizado con una gran bandera justo delante de la tribuna real. La bandera se ha enredado así que la han desplegado en el aire, la habilidad extraordinaria del paracaidista la ha desenmarañado añadiendo al desfile un peligroso punto de suspense. 

El guion de cada año con la Policía Nacional y, como novedad, unidades no militares, bomberos, ambulancias, agentes municipales. A pesar del toque de laicidad no militarizada no se ha desleído la marcialidad ni la velocidad de la Legión que ha cambiado la cabra por un carnero, el pelo por la lana -¿virgen?-. Me asombra comprobar cómo algunos de "los novios de la muerte", con la barriga poco aerodinámica, desfilan a estas peligrosas revoluciones de vértigo.

Madrid y las banderas nacionales acordonaban la Castellana y la plaza donde se ha situado la parada real, desde donde, en los planos un poco abiertos de la cámara, se veía el estadio -y el rótulo- del Santiago Bernabeú. A destacar que el nuevo gobierno socialista no se ha prodigado en las arriesgadas reverencias que comprometen los meniscos, casi genuflexiones, como practicaban Soraya, Esperanza u otras damas con el respeto y el protocolo debidos. El público ha pitado al presidente del gobierno, el socialista Pedro Sánchez. Le han tachado de okupa y le han requerido a convocar elecciones dado que los herederos por derecho propio deben ser otros. ¡Que vivan el rey, el talante y el señorío! Quien se ha solidarizado con la empapada tropa privados de paraguas y cobijo han sido Casado, Rivera y las respectivas, dos señoras rubias a quienes se les ha ido degradando el vaporoso peinado a medida que desfilaba la marcial procesión.

La anécdota del día en Palacio ha estado a cargo del novel Pedro Sánchez que, poco versado en asuntos de besamanos nobles, se ha colocado fuera de lugar junto a los reyes cuando debía desfilar como uno más y no detenerse a hacer sombra a Felipe VI. Sólo sus majestades reales han de comprometer la muñeca. Deberá esperar a que lo nombren presidente de la República para probar y compadecer el esfuerzo que representa saludar uno a uno a la comitiva invitada a Palacio. Ya hay quien le sugiere que no traslade la reprobación ni la abolición reales declarada por el Parlamento catalán al Constitucional si, en futuras ediciones, quiere dar la mano personalmente a todos los invitados.

¿Ya habéis felicitado a las Pilares? 

En Barcelona, a la misma hora, unas 65.000 personas si hacemos caso a la Guardia Urbana  -300.000 según la organización- han participado en una manifestación por la unidad de España. "Barcelona, garante de la hispanidad". Desde el paseo de Gracia a Plaza Cataluña pasando por "Puigdemont a prisión" y parados en "Las calles son de todos". El vicepresidente de la organización que la ha convocado ha dedicado un mensaje a los procesados por el 1-O: "Ni olvido ni perdón, largos años de prisión". Ha pedido a los jueces que no sean cobardes. A "Pedro Sánchez, dimisión", le ha reprochado que "tenga el apoyo y esté sostenido por sinvergüenzas y golpistas".

Albert Boadella ha declarado desde la distancia como en un bolero para la nostalgia "la autonomía de Tabarnia". Desgraciadamente la ha suspendido como hizo Carles Puigdemont el año pasado. Por otra parte, un empresario catalán ha agradecido el trabajo a quienes "desinfectan Cataluña de la peste amarilla" y ha defendió la figura de Felipe VI entre los gritos de "Viva el rey". Habrá que averiguar si este hombre de empresa es uno de los deslocalizados, de los que se largó a paraísos más tropicales. Me permito deducir que su actividad no pertenece al sector del textil ni al del plástico, un nicho de oportunidades, pero, embadurnado por el amarillo. 

 A la movilización acudieron destacadas personalidades de la política, Inés Arrimadas, Xavier García Albiol, el presidente de Sociedad Civil Catalana, Dolors Montserrat, Alberto Fernández Díaz, Carlos Carrizosa, así como representantes de la rampante Vox, entre otros.

La señora Arrimadas ha verificado una propuesta programática más. Cargó contra la resolución aprobada en el Parlamento ayer reprobando al rey. "Son insultos y humillaciones que no se permiten en ningún otro país democrático". Que Sánchez convoque elecciones y deje de gobernar con los que "atacan" a la monarquía. "Hoy es un día para celebrar la libertad, la solidaridad, la unión y la igualdad de 47 millones de personas ". El de Vox se ha mostrado esperanzado de que el próximo 12-O todos los "golpistas estén ya cumpliendo sentencias de prisión durante muchos años". 

Los equipos de TV3 han sufrido un intento de agresión. Por otra parte, una periodista de una cadena de noticias francesa también ha denunciado que ha sido increpada.

Hoy las calles han sido, efectivamente, suyas, pero las colapsadas carreteras catalanas, ¡bien nuestras! 

¡Felicidades, Pilares!