Con retraso,
porque a las multitudinarias celebraciones monárquicas suelo contemplarlas muy
de lejos y descatalogadas -cuando aguardo turno en la barbería- pretendía
hablar de, por ahora, la boda del siglo. Del enlace del Harry con la Meghan. El
evento lo propicia y es para dedicarle la atención, según me propone una amiga
con criterio e informada, a analizar a los personajes, a la parentela y los
coloristas cultos transatlánticos que repintan las defensas de la Inglaterra
Victoriana. Me comprometo a recuperar las imágenes de la ceremonia, las
fotografías de los protagonistas, de los invitados y de todo aquello que
coloreó esta boda real con un pintoresco suegro ausente. ¡Me documentaré!
La vorágine de
los días -ya me perdonareis- me ha llevado a tener que obviar la importante
noticia del enlace real. También soy consciente de que ya se ha pasado, no es
fresca ni del día y después del brexit ya no nos cae tan cercana. Aunque con
retraso, ¡felicidades, altezas! Cerraré la reseña proclamando aquello tan
manido, pero real y de todo corazón porque así ha sido: Elisabeth II ha ganado
una nieta.
Por nuestras
mesetas la cosa mediática no casa con felices comiendo perdices mientras
elegimos la tarta sino es para lanzarla a la cara del contrincante. Cierta cosa
pública que nos interpela como colectivo vive de consignas alocadamente intransigentes
en una gestualidad excesiva. Demasiados gestos ofensivos, compañeros. Por
fortuna en lo personal quiero dejar claro que no he perdido ningún amigo de los
saludados por el camino -no me consta-, que la luz de la lozana primavera se
impone día a día propiciando las conversaciones de ascensor, que Barcelona es
poderosa , encantadora y acogedoramente diversa. Da gusto deambular a pesar de
la desmedida globalidad abrumadora de paso que la transita.
No os diré que
soy plenamente feliz, pero intento aproximarme desde la presunción que la
felicidad absoluta es sospechosa y patrimonio de seres candorosos que bordean
la inocencia. Dejémoslo estar en cerca de la felicidad, pues. Que así sea,
también os lo deseo. Desde el plano personal al social pasando por laboral
mientras padecemos el político o soportamos el económico hay otro abanico de
matices complicados que nos pueden destemplar la guitarra y contribuyen a que
la armonía de la solfa suene desafinada y de rebote esa paz individual cercana
a la bienaventuranza pueda resultar afectada. ¡Resistíos! Carguémonos de
determinación optimista, escuchemos la vida y dejémonos tostar la piel sin que
la estacional atmósfera enrarecida nos la chamusque.
El olor a chamusquina
de los tiempos trepidantes se desborda en la actualidad que se escapa y se
solapa en las portadas de los periódicos. La inmediatez y la abundancia de
titulares nos aplasta. Primavera de impermeable para botines de agua esquivando
charcos para no retozar los barrizales diversos. Sin voluntad perversa, ya que
puestos frente al espejo se convierten espantajos, os dejo algunos titulares a
consideración.
El PSOE anuncia
una aritmética moción de censura contra el PP tras el terremoto jurídico que ha
comportado la sentencia del caso Gürtel con el epicentro en la sede del PP en
Génova. Zaplana es un complementario caso al margen. La quebradiza política
está por ver y todo es posible y está por hacer. La buena noticia era -rumiaba
Mariano hace un par de noches a la hora de las reflexiones- que el PNV le había
aprobado los presupuestos. La mala de esta mañana mismo es que los vascos
pueden volver a tenerla, la llave -la pela ya lo tienen-. Hoy el presidente del
gobierno ha salido del plasma para anunciar las siete plagas bíblicas que nos azotarán
en el supuesto de que la moción de censura prospere. Una ya se habría
confirmado, la prima de riesgo española sube como la espuma. Otra deberá
verificarse, que Pedro Sánchez -el gran seductor de catalanes- "cualquier
día pactará con en Puigdemont". En Cataluña también tenemos mociones de
censura que siguen su curso, a escala local el PSC de Badalona quiere
consensuar una con la militancia y con García Albiol del PP para recuperar la
alcaldía en la ciudad del puente del petróleo.
De la sentencia
del caso Gürtel destaco al personaje más ameno, vistoso y locuaz, el bigotes, que por ahora ha salido
indemne. Limpio. ¿Sólo era el mensajero de la trama a la que los jueces han
decidido no matar ni inmolar? Se podría pensar que sin prisión ni multa, el del
mostacho sólo sufrirá una condena de amor propio, un doloroso agravio judicial
comparativo.
Un informe
avala que los consejeros encarcelados o en el extranjero pueden tomar posesión
del cargo. Turull y Rull han solicitado al amparo del Constitucional -el
Tribunal- para poder ser nombrados. Mientras, son recordados en la cámara
catalana por unos enormes lazos amarillos apoyados en el respaldo del escaño
para llenar vacíos justificando su absentismo. La impactante soledad del
Presidente Quim Torra es una mesa redonda sin caballeros. Continuamos
pendientes del decreto de nombramiento que ha de firmar Rajoy -que, a estas
alturas, debe tener preocupaciones más potentes todavía-.
Coincidiendo
con la sentencia del caso Gürtel ayer se produjo un despliegue espectacular de
la Policía y de la Guardia Civil -desde Madrid a Cataluña sin barcos en esta
edición- para invadir, revolver y conquistar las Diputaciones y varias sedes en
localidades catalanas buscando corruptos o al huidizo Valtonyc -dicen que refugiado
en Montserrat-. Los profetas ya lo advirtieron, el día que se anuncie la
sentencia habrá otro ingrediente catalán para tirar a la olla mediática. Un
hueso más de esta escudella catalana que no acaba de arrancar el hervor. La
golosina judicial ha consistido en detener 29 personas en una trama de
corrupción para desviar -presuntamente- dos millones de unas subvenciones
públicas. Curiosamente la prensa ya conocía, antes de iniciarse la batida y
antes que los mismos detenidos, que tendría lugar este ejercicio de distracción
a la catalana manera y con similar correspondencia en el número de capturados
hoy en Cataluña que de condenados en Madrid. La coincidencia en la fecha y en
la paridad numérica, como mínimo, son suspicaces.
También en el
Parlamento de Cataluña la gestualidad hoy se ha impuesto a la palabra. El
rifirrafe entre el diputado Carrizosa de Ciudadanos
y el Presidente del Parlamento ha provocado la suspensión del pleno. Lo que se
ha iniciado como una especie de castigo -¡Se terminado el patio! -ha dicho Torrent,
se ha resuelto cuando ha reaparecido Quim Torra con el lazo amarillo debajo del
brazo como quien retorna con el balón -que era suyo- para terminar el partido y
el recreo parlamentarios. Un gol ejemplarmente modélico de Ciudadanos dedicado
a los cazadores de lazos amarillos de temporada.
Puestos a
elegir, decantaros por los moixernons
y las múrgules, ambos son un básico
de la alta gastronomía de proximidad en tortilla o en un revuelto -a escoger-
con ajos tiernos. Una exquisitez culinaria sutil, como flores de bosque
comestibles intensamente perfumadas