miércoles, 30 de mayo de 2018

Setas de temporada.


Con retraso, porque a las multitudinarias celebraciones monárquicas suelo contemplarlas muy de lejos y descatalogadas -cuando aguardo turno en la barbería- pretendía hablar de, por ahora, la boda del siglo. Del enlace del Harry con la Meghan. El evento lo propicia y es para dedicarle la atención, según me propone una amiga con criterio e informada, a analizar a los personajes, a la parentela y los coloristas cultos transatlánticos que repintan las defensas de la Inglaterra Victoriana. Me comprometo a recuperar las imágenes de la ceremonia, las fotografías de los protagonistas, de los invitados y de todo aquello que coloreó esta boda real con un pintoresco suegro ausente. ¡Me documentaré! 

La vorágine de los días -ya me perdonareis- me ha llevado a tener que obviar la importante noticia del enlace real. También soy consciente de que ya se ha pasado, no es fresca ni del día y después del brexit ya no nos cae tan cercana. Aunque con retraso, ¡felicidades, altezas! Cerraré la reseña proclamando aquello tan manido, pero real y de todo corazón porque así ha sido: Elisabeth II ha ganado una nieta.

Por nuestras mesetas la cosa mediática no casa con felices comiendo perdices mientras elegimos la tarta sino es para lanzarla a la cara del contrincante. Cierta cosa pública que nos interpela como colectivo vive de consignas alocadamente intransigentes en una gestualidad excesiva. Demasiados gestos ofensivos, compañeros. Por fortuna en lo personal quiero dejar claro que no he perdido ningún amigo de los saludados por el camino -no me consta-, que la luz de la lozana primavera se impone día a día propiciando las conversaciones de ascensor, que Barcelona es poderosa , encantadora y acogedoramente diversa. Da gusto deambular a pesar de la desmedida globalidad abrumadora de paso que la transita. 

No os diré que soy plenamente feliz, pero intento aproximarme desde la presunción que la felicidad absoluta es sospechosa y patrimonio de seres candorosos que bordean la inocencia. Dejémoslo estar en cerca de la felicidad, pues. Que así sea, también os lo deseo. Desde el plano personal al social pasando por laboral mientras padecemos el político o soportamos el económico hay otro abanico de matices complicados que nos pueden destemplar la guitarra y contribuyen a que la armonía de la solfa suene desafinada y de rebote esa paz individual cercana a la bienaventuranza pueda resultar afectada. ¡Resistíos! Carguémonos de determinación optimista, escuchemos la vida y dejémonos tostar la piel sin que la estacional atmósfera enrarecida nos la chamusque.

El olor a chamusquina de los tiempos trepidantes se desborda en la actualidad que se escapa y se solapa en las portadas de los periódicos. La inmediatez y la abundancia de titulares nos aplasta. Primavera de impermeable para botines de agua esquivando charcos para no retozar los barrizales diversos. Sin voluntad perversa, ya que puestos frente al espejo se convierten espantajos, os dejo algunos titulares a consideración. 

El PSOE anuncia una aritmética moción de censura contra el PP tras el terremoto jurídico que ha comportado la sentencia del caso Gürtel con el epicentro en la sede del PP en Génova. Zaplana es un complementario caso al margen. La quebradiza política está por ver y todo es posible y está por hacer. La buena noticia era -rumiaba Mariano hace un par de noches a la hora de las reflexiones- que el PNV le había aprobado los presupuestos. La mala de esta mañana mismo es que los vascos pueden volver a tenerla, la llave -la pela ya lo tienen-. Hoy el presidente del gobierno ha salido del plasma para anunciar las siete plagas bíblicas que nos azotarán en el supuesto de que la moción de censura prospere. Una ya se habría confirmado, la prima de riesgo española sube como la espuma. Otra deberá verificarse, que Pedro Sánchez -el gran seductor de catalanes- "cualquier día pactará con en Puigdemont". En Cataluña también tenemos mociones de censura que siguen su curso, a escala local el PSC de Badalona quiere consensuar una con la militancia y con García Albiol del PP para recuperar la alcaldía en la ciudad del puente del petróleo.

De la sentencia del caso Gürtel destaco al personaje más ameno, vistoso y locuaz, el bigotes, que por ahora ha salido indemne. Limpio. ¿Sólo era el mensajero de la trama a la que los jueces han decidido no matar ni inmolar? Se podría pensar que sin prisión ni multa, el del mostacho sólo sufrirá una condena de amor propio, un doloroso agravio judicial comparativo.

Un informe avala que los consejeros encarcelados o en el extranjero pueden tomar posesión del cargo. Turull y Rull han solicitado al amparo del Constitucional -el Tribunal- para poder ser nombrados. Mientras, son recordados en la cámara catalana por unos enormes lazos amarillos apoyados en el respaldo del escaño para llenar vacíos justificando su absentismo. La impactante soledad del Presidente Quim Torra es una mesa redonda sin caballeros. Continuamos pendientes del decreto de nombramiento que ha de firmar Rajoy -que, a estas alturas, debe tener preocupaciones más potentes todavía-.

Coincidiendo con la sentencia del caso Gürtel ayer se produjo un despliegue espectacular de la Policía y de la Guardia Civil -desde Madrid a Cataluña sin barcos en esta edición- para invadir, revolver y conquistar las Diputaciones y varias sedes en localidades catalanas buscando corruptos o al huidizo Valtonyc -dicen que refugiado en Montserrat-. Los profetas ya lo advirtieron, el día que se anuncie la sentencia habrá otro ingrediente catalán para tirar a la olla mediática. Un hueso más de esta escudella catalana que no acaba de arrancar el hervor. La golosina judicial ha consistido en detener 29 personas en una trama de corrupción para desviar -presuntamente- dos millones de unas subvenciones públicas. Curiosamente la prensa ya conocía, antes de iniciarse la batida y antes que los mismos detenidos, que tendría lugar este ejercicio de distracción a la catalana manera y con similar correspondencia en el número de capturados hoy en Cataluña que de condenados en Madrid. La coincidencia en la fecha y en la paridad numérica, como mínimo, son suspicaces. 

También en el Parlamento de Cataluña la gestualidad hoy se ha impuesto a la palabra. El rifirrafe entre el diputado Carrizosa de Ciudadanos y el Presidente del Parlamento ha provocado la suspensión del pleno. Lo que se ha iniciado como una especie de castigo -¡Se terminado el patio! -ha dicho Torrent, se ha resuelto cuando ha reaparecido Quim Torra con el lazo amarillo debajo del brazo como quien retorna con el balón -que era suyo- para terminar el partido y el recreo parlamentarios. Un gol ejemplarmente modélico de Ciudadanos dedicado a los cazadores de lazos amarillos de temporada.

Puestos a elegir, decantaros por los moixernons y las múrgules, ambos son un básico de la alta gastronomía de proximidad en tortilla o en un revuelto -a escoger- con ajos tiernos. Una exquisitez culinaria sutil, como flores de bosque comestibles intensamente perfumadas

sábado, 19 de mayo de 2018

El nuevo periodismo de Tom Wolfe.


Me pregunto qué encontraremos en los anales de este tiempo así que lo podamos analizar desde la distancia, como en el bolero. Dudo de si serán suficientes un lustro o una docena de años para estudiar con cierta objetividad la vorágine política, fundamentalmente, y mediática que nos azota. De cómo aconteció y cómo se resolvió la galerna atramontanada que nos ha despeinado el oasis catalán. Tendremos que desenterrarlo desde la lejanía temporal que empolva la realidad confiriéndole un toque vintage, una especie de autopsia historiada desde la demencia senil interesada con que se reescribe a menudo la memoria. 

Aprovecho para insertar una nota necrológica que procede citando la muerte reciente de Tom Wolfe. El dandi con aires de pajarito que levita a pesar de la excéntrica armadura llamativa con que se protegía de cara a la galería. El que puso esmero en cultivar un refinado porte de caballero con más de anglosajón que de yanqui de la costa este. Un revolucionario elegante del género -el padre del Nuevo Periodismo-, interesado en la promiscuidad entre la novela y la noticia. En ambos campos -y otros- este poliédrico escritor sobresalió y ejerció maestría. 

Ahora y aquí, la hoguera doméstica de las vanidades arde inflamada. Azuzada desde las redes, feroz e irreconciliable, centellea fuera de temporada anticipando la verbena de la noche de San Juan con protagonistas deseosos de caminar descalzos entre las brasas con un tufo a chamusquina de mal soportar. Firmaría para que en la madrugada de la mágica noche podamos tirar las cenizas al mar, esparcir a todos los fantasmas oscuros y asistir al espectáculo soberbio de ver cómo sale el amarillo sol justo en la raya marinera de la Barceloneta o encaramados al filo de la cima. 

Homenajeando Tom Wolfe, compraría la versión de los hechos contada por el nuevo periodismo -¿ya superado?- donde se expone en forma de relato preñado de diálogos de gran realismo la trama narrativa del juez Llarena. De ver descrito verosímilmente el rodar de sus argumentos cuando Bélgica deniega la entrega de Serret, Puig y Comin a España. De asistir a la narración íntima que le hace sentirse acosado por los independentistas en Cataluña, que lo miran en cada esquina, se lamenta. La técnica wolfeana se decantaba para recrear la puesta en escena antes de entrar en el meollo de la noticia. Ayuda mucho el contexto, como el detallismo de la angustiosa mirada rabiosa del compañero casual de semáforo aunque no lleve colgado un lazo amarillo en la solapa. Nos consolaría averiguar en la crónica novelesca de los hechos que el juez es consciente de que tiene personas encarceladas preventivamente, algunas desde hace siete meses. 

Pagaría por asistir a los silogismos, desgranados en lenguaje llano y urbano, por los que el socialista Pedro Sánchez propone tunear constitucionalmente el código penal al delito de rebelión en el escenario catalán. Del razonamiento de gran calibre sin escopeta por el que algunas primeras espadas del análisis político justifican la medida de no extradición relacionando Bélgica con un santuario de ETA. 

El nuevo periodista asume más protagonismo que el tradicional, ofrece una visión más personal de los hechos intentándolo lo más objetivamente posible. Por eso un discípulo brillante de Tom Wolfe, Federico Losantos, en una exhibición de gran intensidad poética -y pacificadora- ha declamado por las radios el romance del bombardeo de Barcelona con la casa y el despacho del "macaco" de Quim Torra incluidos. Para mi gusto, un exceso de rimas disonantes que no desmerecen las exigencias de precisión y objetividad -con buena puntería- del buen periodismo.

El nuevo periodismo se decanta por los diálogos literales, prefiere esta modalidad porque aporta verosimilitud en contra de las citas o de las fatuas declaraciones premeditadas y atestadas de recargada corrección. Un buen recurso formal para redactar la crónica de los pensionistas que han cercado el Banco de España en Madrid o por si queremos atender el eco cercano de la voz de las ofendidas mujeres guerreras.

Fiel al manual emplearé la primera persona. "Yo", del Papa Francisco, me repensaría autorizar a las monjas de clausura a utilizar las redes sociales aunque sea con la recomendación explícita de hacerlo con prudencia. ¡Ojo! Santidad, que sor Lucía Caram es una empedernida usuaria y muy adicta a salir en las redes sociales, que el Vaticano no se convierta en un nido de independentistas protestantes.

Verificando el método en la investidura de Quim Torra como Presidente de la Generalidad, prescribe el uso de detalles diarios -como almuerza-, con quien se las tiene -el Puigdemont-, la familia, sus bienes, sus virtudes y sus defectos. El 131 en el cargo es un novato que ha saltado a la arena política no avezado a los recursos y a la cintura que requiere el cuadrilátero con sede en la Ciutadella. Un literato ascendido por orden de sucesión, el cuarto pretendiente a la presidencia de la Generalidad de Cataluña, afectado por serios problemas de comprensión lectora, deberá desistir en el cultivo de la fábula. 

Lo que no prevé el libro de estilo del nuevo periodismo, el hallazgo de Tom Wolfe, es como retratar los silencios, también los no verbales, de Mariano Rajoy. Nos deberá animar que en Girona es tiempo de flores, un magnífico estallido sensual que no se deja describir ni retratándolo.

lunes, 7 de mayo de 2018

¡Viva la vida!


Taiwán, la isla con uno de los índices de fecundidad más bajos del mundo, se propone cortar la luz por las noches para aumentar la natalidad. La diputada promotora de la iniciativa, profesional de la ginecología, quiere extinguir los artefactos luminosos a partir de las 22:00h. Mataría dos pájaros de un tiro reavivando así a un tercero. Fomentaría el ahorro energético, la alegría conyugal y, en consecuencia, la natalidad del país. Para redondear la iniciativa el ayuntamiento de Taipei quiere aportar su granito de arena organizando, además, un programa de encuentros entre solteros.

A latitudes opuestas un sondeo divulga que uno de cada tres matrimonios en Estados Unidos inicia la relación online, una práctica espartana de tacaña relación inodora sin epidermis de por medio. Aprovechando la ocasión virtual, el máximo responsable de Facebook, Mark Zuckerberg, ha aventurado el inminente lanzamiento de Dating, una aplicación de citas que servirá para construir relaciones reales a largo plazo, no sólo aventuras.

Dos iniciativas complementarias con una finalidad convergente pero sin punto de encuentro porque, sin corriente eléctrica, difícilmente nos enchufaremos a la virtualidad romántica de un noviazgo deslocalizado para establecer, a la larga, una relación duradera -con las neuronas afiladas en directo-, de las que fructifican y aseguran la pervivencia de los genes. 

En Taiwán deberán aprovechar la luz diurna y el último fulgor hasta que las brasas se mueran en el fuego del hogar, la hora mágica en la que se quemaban las palabras, las leyendas y cuando la sombra hiperactiva de los fantasmas tiembla cargada de sensual fabulación. 

Noticias que mayean, del mes de las flores, que inundan la prensa y dejan reposar en paz las invernales naturalezas muertas de las aceras urbanas con hojas muertas revoloteando, deposición canina estática y una paloma desplumada contemplándoselo. ¡Viva la vida!

A tientas, a la hora de encender la pasión, en la oscuridad nocturna descodificando con las yemas de los dedos los rincones placenteros y cálidos será necesario no terminar acariciando apasionadamente una felpuda estera.

¡Viva la primavera, viva la vida!