El panorama político es sorprendentemente -¿decepcionante?-
previsible. El PP gallego habría aumentado en número de votos la consolidada
mayoría absoluta. Alguien nos debería explicar cómo es posible que la
corrupción no pase factura a los populares. ¿Virtudes del pulpo a la gallega?
Los analistas foráneos, más allá de esta sacristía corrupta donde no se purgan
los pecados, no lo deben entender. Qué país más extraño. Una nación de
indolentes que premia a aquellos que la expolian. ¿Cómo se come eso? Supongo
que algunos gallegos se lo han de tragar con grelos por guarnición y con un buen albariño al solaz con una gaita soplando.
El día después de las
elecciones gallegas y vascas el circo político está muy movido, en ebullición.
Ya está el agua en su punto justo de temperatura para afeitar al funámbulo
Pedro Sánchez. El delicado pacto entre la izquierda es quebradizo, como una
plaga endémica. Algunas alianzas autonómicas de los socialistas con Podemos también tambalean. ¿Se trata del
preludio a otras elecciones de cara a las cuales hay que marcar ya el terreno?
Mariano ha decidido prescindir del plasma, dar la cara y admitir algunas
preguntas sin cambiar ninguna línea del guion. El contrapunto a la reacción del
dirigente socialista por convocar unas primarias para apaciguar las ínfulas
cainitas de algunos barones/baronesa. Al puzle de la unidad progresista o le
faltan piezas o no encajan.
La suerte de Mariano, al
contrario, es de catálogo. A este personaje le basta practicando el arte
taurino de los estatuarios para que no lo pillen descolocado ni demasiado
locuaz. Sólo debe permanecer quieto y callado atento a que no se le caiga la
flor del culo o que la fortuna política le abandone. Ante el improbable
gobierno alternativo, otras elecciones le favorecerían aunque coincidieran con la
Navidad, el Domingo de Ramos o los Reyes. El liderazgo y el poder seductor de
masas de Rajoy deberán figurar en los manuales de estrategia política así que
se jubile como presidente vitalicio del gobierno provisional.
Ya pueden caer chuzos de
punta contra las alcantarillas atascadas con la prensa desbordada recontando
comparecencias por corrupción, fraude o prevaricación que a Mariano no le alcanzan
las salpicaduras de este esperpento político que nos sacude día sí, día también.
Ni el estallido hipercalórico de Rita le ha provocado la más mínima mácula en
la corbata. Puras anécdotas para un determinado electorado que lo percibe como
un mal menor en la ética funcional del ande yo caliente. A veces me pregunto
qué pensarán los países algo menos tramposos donde una ministra dimite porque
la han pillado plagiando una tesis doctoral, por ejemplo.
Cosas de terruños donde
calienta duro el sol y la sangre es más tibia. Asuntos sin importancia,
fidelidades que se lo pueden permitir todo, exhibiéndose incluso, porque nadie
se escandaliza. Estos días unos legionarios se manifiestan porque quieren
arrebatar del callejero el honor a un general intelectual que clamaba
"Muera la inteligencia!". Este profeta visionario ha movilizado a la
flor y nata legionaria en Madrid. Insisto en preguntarme qué pensarían los
berlineses al ver desfilar una nostálgica compañía extemporánea con una cabra
por mascota -aunque ésta fuera alpina- por el merkeliano bulevar Unter den
Linden.
Continuemos con los
desfiles. Hoy mismo ha comenzado la edición anticipada del Cibeles Madrid fashion week con una pasarela de modelos que quiere
imponer la tendencia "Black"
en los cajeros automáticos. Reputados figurines de las agencias de moda Caja Madrid y Bankia se han reunido para redefinir las líneas de otoño y de
invierno en la Audiencia Nacional. Un salón, el de este año, que ha apostado
fuerte en la difusión con un marketing contundente limitando el estilo que debe
marcar nuestros fondos de armario -y de bolsillo-. Doce millones -12 millones
de € - se calcula que es la cantidad, céntimo de euro arriba, céntimo de euro
abajo, que la organización ha invertido para que el eco y la huella lleguen a
todos los ámbitos. Un ejército de paladines del nuevo estilo de vida, unos
luchadores que nos aleccionaron y nos iluminan aún con la insospechada
operatividad de las tarjetas de crédito. Sólo pretendían -ejemplares- erradicar
el dinero negro que no le es propio al mundo financiero del plástico porque éste
siempre deja una trazabilidad y un rastro.
El último desfile o
pasarela será más una procesión marcando el paso de la oca hacia unas urnas
navideñas. Desde la extenuación España volverá a votar porque en la estrategia,
el PP, en cada colada no pierde sino que gana una prenda.