Hace días que tengo una nariz de loro con los “therianos”, el
nuevo concepto que hemos aprendido gracias a la maestría de quienes se
consideran unos oportunistas de la verdad. ¿Quiénes son estos personajes que se
imponen en la existencia actual, como un grupo más de la diversa diversidad
implicada, entre los que se identifican como personas trans y de otros
subgrupos de género no conforme. Este grupo de personas no se considera parte
de la comunidad LGTB y viceversa. En la breve filosofía expuesta, como la de un
perro cuando huye o la de un gato cuando llega, para este grupo de personajes,
los therianos se sienten una identidad real. Se identifican y
trabajan como un burro para convertirse en un animal no humano.
Hace unos días en Barcelona, se produjo una
convocatoria viral de un encuentro de estos personajes en el Arc de Triomf. Ese
sábado por la noche con altercados, vandalismo y al menos cinco detenidos,
después de que cientos de jóvenes y mirones boicotearan la cita que había
nacido en las redes sociales que se disfraza de perros, gatas, y de otros
animales de cola larga porque, según dicen, se sienten vinculados espiritualmente.
Sin embargo, pocas de estas personas vestidas de animal se han presentado a la
cita y la mayoría de gente eran curiosos a quienes han increpado -incluso
agredido- a la gente con flequillo de lobo que acudía disfrazada.
Grupos de violentos boicotearon la cita, haciendo
destrozos, generando altercados y también gritando contra el gobierno de Pedro
Sánchez - ¿el mismo Perro Sánche? -. Entre los alborotadores, una
mezcla de descontrolados de la ciudad, extranjeros, y también grupos de jóvenes
de nacionalidad española, muy jóvenes -algunos menores de edad- buscaban
enfrentamientos y peleas con otras personas de forma gratuita. Se han detectado
destrozos en mobiliario urbano y se han quemado contenedores y papeleras. Más
animales que personas. Dicen que algunos de los espectadores llevaban pienso
para repartir entre los " therianos ". Un nuevo
concepto, una subespecie que quiere hacerse presente en esta compleja sociedad
actual –donde de noche todos los gatos son negros– que no se ha expuesto
abiertamente. Sin embargo, los claramente identificados con la fauna habrían
sido muy pocos.
Los que tenemos cierta edad aún recordamos al sr. Joan
Rigol, entonces presidente del Parlament de Catalunya, cuando tildó de animales a
los Cuerpos de Seguridad del Estado mientras ejercía la presidencia en el 2003.
Un diputado le pidió si se procedería a la votación al respecto. El Sr. Rigol,
ya era un hurón político, anticipándose a lo que hoy consideramos therianos.
Una premonición -alguna de equina- que sobradamente demostraron estos cuerpos
manifestando sus capacidades operativas durante el referéndum catalán del
primero de octubre del año 2017.
Sin caer del burro, que siempre tiran coces, me
arrastro más allá aún para llegar a Isopo. El fabulista primero, el escritor
griego que vivió entre finales del siglo VII aC y principios del siglo VI aC.
Quien nos hizo llegar fábulas como la Cigala y la Hormiga, la
Tortuga y la Liebre, el Lobo y la Garza, el Cuervo y la Zorra o la de la Zorra
y los racimos de Uva. Aún recuerdo la lección moral que se desprendía tras
las lecturas de estas fábulas. ¡Qué viene el lobo! Y el lobo, dicen, ha
llegado, ya lo tenemos aquí en una nueva versión, pero al revés, no se trata de
humanizar a estos encantadores animales sino de animalizar la conducta humana.
Lo dejo estar aquí. No pretendo ser mosca cojonera. Me
despido con un gallo. Antes me proclamo gato viejo a dar gato por liebre. Y en
todo caso, si me busca, hágalo en la sección de las gatas, aunque sean maulas.
Porque la gran cuestión es qué hay detrás de estas nuevas tendencias. ¿Quién
las promueve y qué buscan? Viva la vida, aunque sea sólo desde la vertiente
humanista, con criterio y buenas intenciones.