domingo, 31 de marzo de 2024

Isobaras políticas.

 

Con la mona de Pascua nos llega una noticia impactante que remueve los parámetros habituales por los que evoluciona el mundo de la política. Un personaje asiduo de los que entran en casa con mucho predicamento sin llamar a la puerta porque es como de la familia ha anunciado que da “el salto” a la política. Ya habrá adivinado que hablo del meteorólogo de TV3 Tomàs Molina. El rostro más mediático de las predicciones meteorológicas, el programa más visto de la televisión catalana. El que marca la hora de acostarse y condiciona -por lo del predicamento- si las abuelas amanecerán con calcetines gruesos de lana y bufanda porque Molina les ha dicho que bajarán las temperaturas.

Será uno de los contados políticos conocidísimo que concurre a las elecciones, no tendremos que leer su biografía con premura para ilustrar su vida y milagros. Un buen fichaje. Quien no conoce a qué se dedica Molina. Un profesional sólido con conocimiento demostrado y una excelente capacidad para comunicar. Si la intención y la vocación eran llegar a presentarse por un partido político a los sesenta años habrá estado haciendo campaña electoral toda esta eternidad bien horneada por los rayos de los focos ensayando perfiles propios de funámbulo en la cuerda floja de la predicción para pronunciar sermones de impacto apocalíptico como un pedrisco asolador. ¡Cuántas abuelas a las que ha ahorrado una gripe estacional no querrán votarle!

Tomàs Molina entra en la arena política sin la capa protectora que le confería hasta ahora el personaje público que representaba. Justo hacerse pública la noticia, le han salido como setas fuera de temporada enemigos nada entrañables que lo trituran en las redes con más rabia que si la hubiera errado en una nevada de fin de semana en el Ripollès o se hubiera atrevido a predecir el tiempo en Andorra la Vella. Quiere romper una lanza en contra del cambio climático desde la competencia y el conocimiento que se le supone. Algo que deberíamos exigir de aquellos que quieren representarnos. Gente que sabe de qué habla, que ha visto una cabra de cerca, ha rascado pizarras, ha atendido a pacientes; aquéllos que tienen el culo pelado en gestionar conflictos y resolverlos. Candidatos para parlamentos y gobiernos, sino de los mejores, de los entendidos, personas comprometidas políticamente con ideas y objetivos.

Veremos cómo le va al Molina. Su popularidad tiene un plus como candidato pero también una exigencia que le pondrá bajo la lupa y la crítica del adversario; a la larga también, si logra ser elegido, de los que le votaron. Que el próximo salto no sea por la ventana. En el recuerdo anecdótico la defenestración repentina -que no pasó por las urnas- del colega, también hombre del tiempo, Alfred Picó. Larga vida a quienes insisten.

Lluís Llach, ahora Tomàs Molina, son personajes que vienen avalados por largas trayectorias profesionales que se acercan a la política desde vertientes donde han tenido éxito. Políticos singulares valorados a la ligera como “pardillos” no profesionales por la oposición y a menudo por los propios compañeros en voz baja y fuera de cámaras. Políticos en rodaje, novatos, que deben integrarse en los circos romanos llenos a rebosar de leones y fieras diversas con colmillos que los quieren arañar cuando no merendar. Suerte y acierto a todos los que se incorporan llenos de voluntad y ganas.

Ahora que empieza a llover, se marcha Molina, un presentador cargado de bonhomía cordial. Espero que en medio de los radares con tanta tormenta política acierte la predicción para que una borrasca atlántica no lo haga naufragar o no lo engulla.

 

domingo, 24 de marzo de 2024

Tambores de guerra.

 

Si echamos un vistazo a la prensa, a los telediarios o a las redes sociales, puede provocarnos un ataque de vértigo. Desde la atalaya informativa nos asomamos al confín del risco con el despropósito creciente de los tambores de guerra repicando tras el encuentro de los jefes de estado europeos de esta semana en Bruselas. Se debe potenciar la industria de las armas en la UE. Hay que cerrar el paso a las ínfulas de invadir Ucrania por el régimen de Putin reforzado por sus sospechosísimas mayorías absolutas obtenidas que lo reafirman. Los dirigentes europeos instan a la sociedad civil y militar a “coordinarse y prepararse” ante la amenaza que involucraría a toda la sociedad. Bruselas habla sin tapujos a favor de una "economía de guerra". En el reciente encuentro se ha puesto sobre la mesa una potencial “tercera guerra mundial” si Putin logra vencer a Ucrania.

Al desastre de atrocidades acumuladas, las autoridades energéticas de Kiev confirman que se acaba de producir el mayor ataque a la infraestructura energética de Ucrania de toda la guerra. Mientras, justo horas después, en el corazón de la Rusia de Putin acontece un asalto terrorista con más de un centenar de víctimas mortales a las afueras de Moscú en una sala de conciertos reivindicada por Estado Islámico. La autoría real del atentado se columpia entre acusaciones de todos los colores, también existe la sospecha de que contribuirá a un incremento exponencial de la propaganda militar para favorecer la movilización en Rusia y a una escalada de las agresiones contra Ucrania justificando ataques genocidas a la población civil ucraniana. La inteligencia militar ucraniana atribuye la masacre a una operación planeada desde el Kremlin, una de especial perpetrada por los servicios secretos rusos contra sus propios ciudadanos para desprestigiar a Ucrania y a los que le apoyan. Al otro lado, el presidente ruso en un severo discurso televisado ha acusado a Ucrania de estar detrás del “bárbaro atentado terrorista”.

En el Consejo de Seguridad de la ONU la petición de un alto el fuego "inmediato" en Gaza presentada por Estados Unidos se ha desbaratado por el veto de Rusia y China, ambas miembros permanentes, que no han querido votar a favor de la resolución simplemente porque la han presentado los americanos, ha sentenciado la embajadora estadounidense ante la ONU. Esta resolución era la primera que presentaba Washington después de haber votado tres veces consecutivas en contra para detener las hostilidades. Los tambores de guerra y los despropósitos siguen percutiendo en la Franja de Gaza.

Frente al alcance de las noticias y la complejidad del mundo actual, aumenta el desánimo. Es cierto que la velocidad y la variedad de las informaciones pueden ser arrolladoras y, en consecuencia, provocar un estado mental de desorden o caos. Sin embargo, también hay razones para mantener la esperanza y encontrar elementos positivos en el mundo que nos rodea, argumentamos los incautos que, seguro, tenemos razón venciendo en número y mayoría a los que provocan las perversidades. Aunque sea difícil verlo a veces, existen muchos ejemplos de bondad, resiliencia y progreso en el mundo -insiste el ingenuo-. Personas de todos los rincones trabajan incansablemente por mejorar las condiciones de vida, luchar contra la injusticia y proteger el medio ambiente. Historias de éxito, actos de generosidad y momentos de unión se producen a diario, aunque no siempre reciban la misma atención que las noticias negativas.

Por tanto, a pesar de los desafíos a los que nos enfrentamos, quisiera creer que hay razones para ser ingenuamente optimistas y buscar la belleza y la bondad en el mundo que nos rodea. Quizás sea cuestión de cambiar la perspectiva y buscar activamente lo positivo en medio de la complejidad y el ruido de las noticias que nos estremecen con palabras gruesas y el eco de los cañones desasosegándonos para aceptar agradecidos sin aspavientos los estratosféricos presupuestos que reclama la industria de la muerte para saciar los conflictos y a las cohortes belicistas. La guerra es un negocio de oportunidades. A más armas y munición, más seguros y, así, más felices y contentos danzando al compás de los gozosos tambores de la guerra.

martes, 12 de marzo de 2024

El agua cae del cielo.

 

¡Ha llovido! El pasado sábado disfrutamos de un episodio insólito porque llovió sin causar estragos muchas horas seguidas. Las cumbres de la Serra de Cavallera, tras la niebla y la lluvia, las descubrimos bien blancas de nieve cuando las nubes las rebasaron habiendo descargando en las cabeceras de los ríos. El Ter subió un poco. La tierra sedienta se ha tragado muchos de los litros y por eso el aumento del caudal no ha sido como solía, no se ha producido una fuerte riada de aquellas que arrastran vegetación y sedimentos, pero hemos visto el río como bajaba con más alegría y algo más caudaloso mientras una colchón de nieve considerable cubría la montaña, depósito natural de más agua a medida que se vaya fundiendo la nieve.

Ha sido un placer, un gozo compartido por todos. Hemos  asistido a un espectáculo de la naturaleza que cae del cielo. Los que viven pendientes de los pastos lo definen gráficamente -¡Caen duros! Inversiones acuáticas en la bolsa de futuros mientras los campos verdean sin timidez o las fuentes vuelven a manar. ¡Ay, quién tuviera la llave del grifo del cielo! Cuántas personas nos embelesamos viendo cómo las canaleras iban llenas de una lluvia amorosa. Qué placer caminar debajo del paraguas sintiendo el goteo del agua mientras sorteamos los charcos. Ha costado, pero la naturaleza ha desmentido finalmente el anuncio institucional ya que, efectivamente -me fijé- el agua caía del cielo.

 La prensa se hace eco de la comitiva que el arzobispo Joan Josep Omella protagonizó con un centenar de barceloneses creyentes tras la figura del Santo Cristo de la Sangre el día que más ha llovido remojándolos a todos. Dios les hizo caso a la anticipada. Una procesión a tal fin con quinientos años de tradición. La noticia especifica que la última vez que el Santo Cristo de la Sangre, con sede en Santa María del Pi, había salido para provocar las nubes fue en 1945. ¡Bienvenida lluvia!

Un caso similar, pero con nefastas consecuencias, se produjo a principios del siglo pasado. Debido a otra grave sequía en las comarcas del Pirineo gerundense, los habitantes del Ripollès hicieron una rogativa yendo en procesión a Núria. La Virgen de Núria se da buena mano mediando en este tipo de peticiones. Pidieron lluvia, el motivo de la romería. De regreso, el cielo se tapó amenazante y descargó una granizada que dañó los cultivos. La respuesta celestial, en este caso, fue de una inmediatez fulminante y abrumadora.

Las recientes tractoradas de la gente del campo también han tenido un punto de procesión de autopista. Los campesinos motorizados han desfilado ordenadamente con mucha fe en sí mismos. Sus rogativas -demandas- se han dirigido a unas deidades más terrenales y de menor veneración. Habrá que ver si logran lo que pretenden. De lo que estoy seguro es que tanta energía acumulada maldiciendo la sequía debe haber resultado eficaz en cierto modo. Desconozco si conseguirán reducir el papeleo que las administraciones les reclaman, pero que las miradas al horizonte sin nubes y las súplicas cargadas de desesperación también habrán obrado, finalmente, para que el agua vuelva a caer del cielo.